El presidente de Fecoljuegos analiza el impacto de la presión tributaria, la competencia ilegal y los desafíos regulatorios que enfrenta la industria online en Colombia.
La industria del juego online en Colombia atraviesa un momento importante. Por un lado, cuenta con un mercado que continúa creciendo, mientras por otro, el aumento de la presión fiscal y la expansión de plataformas ilegales ponen en riesgo la sostenibilidad del sector. En entrevista con
la revista CASINO, el presidente de Fecoljuegos, Evert Montero, analiza los principales retos regulatorios y económicos del juego en el país y las acciones que impulsa el gremio frente a este escenario.
En 2025, Fecoljuegos señaló que la aplicación del impuesto del 19% a las recargas de apuestas online provocó una caída de hasta 32% en los ingresos operativos reales del sector entre marzo y junio. ¿Qué propuestas han presentado al Gobierno para mitigarlo?
Desde Fecoljuegos hemos insistido en que cualquier medida tributaria aplicada a la industria del juego online debe evaluarse con una visión integral del ecosistema digital. Cuando se grava directamente la recarga del usuario, el impacto no solo se refleja en la operación de las plataformas autorizadas, sino también en el comportamiento del consumidor, que tiende a migrar hacia ofertas informales o no reguladas que no aplican ese tipo de cargas.
Por esa razón hemos planteado al Gobierno la necesidad de revisar el diseño del impuesto para evitar distorsiones competitivas dentro del propio mercado. Más que discutir la importancia de los aportes fiscales del sector —que han sido históricamente significativos— lo que buscamos es que el esquema tributario preserve el equilibrio entre sostenibilidad fiscal, protección del jugador y competitividad frente a operadores ilegales.
También hemos sugerido fortalecer los mecanismos de monitoreo del mercado digital para evaluar con mayor precisión los efectos reales de este tipo de medidas. En industrias tecnológicas como el iGaming, los cambios regulatorios pueden generar ajustes muy rápidos en el comportamiento de los usuarios, por lo que es fundamental contar con datos oportunos que permitan corregir políticas si se detectan impactos no deseados.
Nuestro objetivo no es reducir el aporte del sector, sino asegurar que ese aporte sea sostenible en el tiempo y no termine debilitando el canal regulado.
En un escenario donde existen distintas estimaciones sobre el peso económico del juego online, ¿cómo sustenta Fecoljuegos la cifra del 0.18 % del PIB y qué tan importante es unificar métricas para la toma de decisiones regulatorias?
En este sector existen métricas muy diferentes entre sí, como el volumen total apostado, los depósitos de los jugadores o el ingreso real del operador.
No todas estas variables reflejan la dimensión económica efectiva del negocio. Por ejemplo, el volumen apostado incluye el llamado “rejuego”, es decir, el dinero que circula varias veces dentro del sistema a través de apuestas sucesivas, por lo que no puede considerarse ingreso del operador.
Por esa razón, cuando se analiza la contribución del sector a la economía, el indicador relevante es el ingreso bruto del juego (GGR), que representa el valor económico real generado por la operación. Las estimaciones que ubican al juego online alrededor del 0,18 % del PIB parten precisamente de ese enfoque técnico, considerando el ingreso real del sector, sus aportes fiscales, la inversión tecnológica y el empleo directo e indirecto asociado a la industria.
Más allá de la cifra puntual, el punto más importante es la necesidad de unificar criterios metodológicos entre reguladores, autoridades económicas y sector privado. Si las decisiones regulatorias o fiscales se toman sobre indicadores equivocados —por ejemplo, el volumen apostado o los depósitos— se corre el riesgo de sobreestimar la rentabilidad del sector y diseñar políticas públicas que no reflejan la realidad económica de la operación.
La claridad en las métricas es fundamental para un debate técnico y para la construcción de un marco regulatorio sostenible.
¿Qué mecanismos regulatorios o tecnológicos consideran prioritarios para enfrentar a plataformas que operan fuera del marco de Coljuegos?
La lucha contra la ilegalidad digital requiere una combinación de herramientas regulatorias, tecnológicas y de cooperación institucional. Colombia ha avanzado de manera importante en este frente, particularmente en el bloqueo de dominios web y en la coordinación con proveedores de servicios de internet para restringir el acceso a plataformas no autorizadas. Sin embargo, el entorno digital evoluciona constantemente. Por eso consideramos prioritario fortalecer los sistemas de monitoreo tecnológico que permiten identificar nuevas modalidades de operación ilegal, así como profundizar la cooperación con el sistema financiero y los proveedores de servicios de pago.
Cuando se limita la capacidad de estas plataformas para procesar transacciones, se reduce significativamente su capacidad de operar en el mercado local. Adicionalmente, es clave mantener campañas de sensibilización dirigidas a los usuarios para que reconozcan las diferencias entre operadores autorizados y plataformas ilegales. La regulación colombiana ha construido un modelo que incorpora estándares de protección al consumidor, juego responsable y supervisión tecnológica. Cuando un jugador utiliza plataformas fuera de ese entorno regulado, pierde todas esas garantías.
La experiencia internacional demuestra que el combate a la ilegalidad debe ser integral, que incluya aspectos tecnológicos, financieros y regulatorios. Solo así se protege al jugador y se preserva la sostenibilidad del mercado legal.
¿Cuál es, según su análisis, el efecto potencial de la suspensión de la regla fiscal nacional sobre la inversión en iGaming y la percepción de riesgo de los operadores en Colombia?
La estabilidad macroeconómica es un factor determinante para cualquier industria intensiva en inversión tecnológica. Cuando existen señales de incertidumbre fiscal o cambios en las reglas de juego económicas, los inversionistas tienden a adoptar una postura más cautelosa mientras evalúan el entorno. El sector del iGaming no es ajeno a esta dinámica. Los operadores que participan en el mercado colombiano realizan inversiones relevantes en tecnología, marketing, cumplimiento regulatorio y desarrollo de producto. En ese contexto, los inversionistas valoran especialmente la previsibilidad normativa y la estabilidad institucional.
Dicho esto, Colombia sigue siendo uno de los mercados más atractivos de América Latina en materia de juego online. Fue pionero en la regulación del sector y ha construido un marco institucional que ha permitido el desarrollo de una industria organizada y supervisada. Mantener esa confianza es clave para que el país continúe atrayendo inversión y consolidando su posición como referente regional.
Considerando la actual agenda regulatoria de Coljuegos para el mercado online, ¿cuáles son
los principales retos que enfrentan los operadores afiliados en materia de reporting, compliance y gestión de riesgos ante el regulador?
Colombia cuenta hoy con uno de los marcos regulatorios más estructurados de América Latina en materia de juego online. Esto ha permitido consolidar un mercado formal, con altos niveles de trazabilidad y supervisión. Sin embargo, ese mismo nivel de desarrollo regulatorio implica retos importantes para los operadores, primero, los sistemas de reporting regulatorio deben ser cada vez más robustos. La trazabilidad de las operaciones exige plataformas tecnológicas capaces de reportar información en tiempo real y cumplir con estándares de auditoría internacional.
En segundo lugar, las exigencias en materia de compliance son cada vez más amplias. Los operadores deben implementar controles rigurosos de prevención de lavado de activos, mecanismos de juego responsable y protocolos de protección de menores.
Finalmente, existe un reto permanente en la gestión de riesgos regulatorios, dado que el entorno
normativo evoluciona con rapidez. Esto requiere equipos especializados y una adaptación constante de procesos internos. Desde el gremio promovemos un diálogo permanente con el regulador para asegurar que las exigencias regulatorias sigan siendo técnicamente viables y sostenibles para la operación.
Con base en cifras del sector, ¿qué estimaciones tienen sobre crecimiento de usuarios activos y volumen de apuestas para 2026 y 2027, y qué medidas regulatorias serían necesarias para asegurar una supervisión eficaz de ese crecimiento?
Las perspectivas para los próximos años siguen siendo positivas, aunque probablemente con un ritmo de expansión más moderado que el observado en los primeros años de regulación. Esperamos que el mercado continúe creciendo impulsado por varios factores, la expansión del entretenimiento digital, la creciente adopción de apuestas móviles y la integración entre experiencias físicas y online.
No obstante, ese crecimiento dependerá de tres elementos clave. El primero es la estabilidad regulatoria y tributaria. Las reglas deben ser claras y previsibles para garantizar la sostenibilidad del modelo regulado. El segundo es una lucha efectiva contra la ilegalidad, que sigue siendo el principal factor que erosiona el mercado formal. Y el tercero es la innovación tecnológica con enfoque en juego responsable, incorporando herramientas de monitoreo, límites de juego y mecanismos avanzados de protección al consumidor.
Colombia ha sido un referente regional en regulación de iGaming desde la apertura del mercado online. El desafío ahora es consolidar ese liderazgo mediante políticas públicas que equilibren innovación, control y sostenibilidad económica.











































