La Autoridad Nacional de Juegos de Francia (ANJ) puso en marcha formalmente un régimen regulatorio inédito en Europa: el marco para los Juegos de Objetos Digitales Monetizables, conocido por sus siglas en francés como JONUM. Su base legal son los artículos 40 y 41 de la Ley SREN —Ley para Asegurar y Regular el Espacio Digital, número 2024-449— promulgada en mayo de 2024, y su aplicación concreta quedó definida por el Decreto número 2026-60 del 4 de febrero de 2026.
El marco tiene una duración experimental de tres años y apunta a una categoría de productos que hasta ahora se movía en un vacío jurídico: videojuegos que implican un desembolso económico por parte del jugador, un componente de azar y la posibilidad de adquirir activos digitales —como tokens no fungibles (NFT) o monedas de juego— que luego pueden revenderse en mercados secundarios.
Qué permite y qué prohíbe JONUM en Francia
El régimen JONUM no equipara estos juegos a los de azar tradicionales, pero tampoco los deja sin control. La distinción clave es que los títulos JONUM no pueden ofrecer premios en dinero de curso legal, como sí ocurre en casinos o apuestas deportivas con licencia. Las recompensas se limitan a objetos digitales monetizables y a lo que el decreto denomina «recompensas complementarias», cuya naturaleza y topes quedaron fijados en la norma de febrero.
La ley también establece límites al valor total acumulado que un jugador puede recibir a lo largo del tiempo mediante estos activos digitales, lo que reduce el riesgo de que el sistema se convierta en una vía encubierta de apuestas.
Protecciones obligatorias para los jugadores
El marco incorpora salvaguardas similares a las que rigen el juego regulado en Francia. Los operadores deben verificar la edad y la identidad de cada usuario al crear una cuenta, y los menores de 18 años tienen prohibido el acceso. Además, deben ofrecer herramientas de juego responsable: límites de tiempo y gasto semanal configurables por el propio jugador, así como opciones de autoexclusión.
Todo operador que quiera ofrecer productos JONUM en Francia debe presentar una declaración previa ante la ANJ antes de su lanzamiento. La autoridad emitirá un recibo de confirmación, aunque ese documento no equivale a una garantía de cumplimiento normativo. La ANJ publicará en su sitio web la lista actualizada de los servicios declarados.
Los operadores también están obligados a reportar su actividad con total transparencia y a facilitar el acceso de seguimiento cuando usen blockchain o billeteras digitales, con el fin de que la ANJ pueda monitorear los flujos financieros para prevenir el lavado de dinero.
Francia se adelanta a sus vecinos europeos
El lanzamiento del marco JONUM posiciona a Francia como una de las primeras jurisdicciones europeas en crear una regulación a medida para este tipo de juegos, en lugar de aplicarles directamente la legislación de apuestas existente.
El contraste con otros países es notorio. Bélgica declaró ilegales las cajas de botín de pago en ciertos videojuegos por considerarlas juegos de azar bajo su legislación nacional, lo que llevó a varios desarrolladores a retirar esas mecánicas de sus títulos. Los Países Bajos siguieron un camino similar, examinando las cajas de botín dentro de su marco de juego existente y presionando a los desarrolladores a adaptar sus sistemas.
El Reino Unido optó por una postura más laxa: la Comisión de Juego determinó que la mayoría de las cajas de botín no caen bajo la Ley de Juego de 2005 porque los objetos virtuales que ofrecen no se convierten directamente en dinero real. En lugar de regular formalmente, el gobierno anterior impulsó medidas de autorregulación de la industria, incluyendo la recomendación de UK Interactive Entertainment (Ukie) de restringir el acceso a cajas de botín a mayores de 18 años.
Francia, en cambio, eligió construir una categoría legal nueva que reconoce la naturaleza híbrida de estos productos y les aplica obligaciones concretas, sin bloquearlos ni asimilarlos al juego de azar convencional.











































