En un contexto de conflictos bélicos y bloqueos en rutas marítimas comerciales, la economía global se vio afectada, generando incertidumbre sobre el camino a seguir. Este año, cargado de interrogantes, enfrentaremos también presiones derivadas de situaciones geopolíticas, especialmente en Medio Oriente. De otro lado, a pesar de que la inflación se ha desacelerado en las economías más avanzadas, las tasas de interés permanecen elevadas, y la incertidumbre persiste sobre cuándo podrían disminuir, ya que los bancos centrales muestran cautela para actuar rápidamente. Algunos expertos sugieren que los efectos del endurecimiento de la política monetaria se harán sentir en 2024, ya que el año pasado no tuvieron el impacto esperado por muchos.
EL GIGANTE ASIÁTICO
Una crisis inmobiliaria, un gasto débil y un alto desempleo juvenil fueron los principales problemas de la economía China, de quien se esperaba una recuperación rápida en el 2023. Aun así, el desafío para las autoridades chinas en el 2024 no será el crecimiento del PBI, el cual será superior al 4.5%, sino evitar que a partir de esa cifra empiece el descenso. En este contexto, si sus mercados importantes no logran implementar reformas, el gigante asiático podría quedar estancado. Un panorama bastante desolador luego de mostrar décadas de continuo crecimiento.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) se ha mostrado pesimista sobre las perspectivas a largo plazo. En noviembre, dijo que esperaba que la tasa de crecimiento de China disminuyera hasta el 3.5% en el 2028, marcado por un poco productividad y el envejecimiento de la población.
El sistema financiero de China experimenta una restricción en su capacidad para generar el mismo crecimiento crediticio que en años anteriores, lo que resultará en una pérdida de control económico por parte de Beijing. Esta situación se agrava debido a la política de cero Covid, que implementó bloqueos e impone una amplia represión contra la empresa privada, generando una profunda desconfianza y afectando significativamente la economía del país.
Todo ello ha generado una escasa demanda, ha debilitado los precios al consumidor, planteando el riesgo de una espiral deflacionaria. Además, los gobiernos locales enfrentan dificultades financieras después de años de gasto relacionado con la pandemia y la disminución de las ventas de tierras. Este escenario ha llevado a ciudades que no pueden cumplir con sus deudas, lo que resulta en recortes de servicios básicos y beneficios médicos para las personas mayores.

CRECIMIENTO EN EUROPA
Después de cerrar el 2023 con una fase de debilidad, el escenario económico entra en una etapa de crecimiento moderado. Cabe mencionar que Europa había experimentado el año pasado sus trimestres de menor crecimiento (el tercer y cuarto trimestre). A partir de ahí, se estima una etapa gradual en la primera mitad del 2024, acelerándose progresivamente hasta el próximo año.
La revisión a la baja sitúa el crecimiento en 0.5% (frente al 0.6% anterior) en el 2023, lo que teóricamente implicaría una «recesión técnica». Todo ello debido principalmente al débil crecimiento de Alemania y los países periféricos. No obstante, se espera un retorno al crecimiento en 2024, estimando un +0,7%. Esta expansión se ve influenciada por el crecimiento real de los salarios y el gasto público.
De otro lado, se prevé una recuperación gradual de la inversión hacia 2025 a medida que las condiciones financieras se flexibilicen, y el comercio global seguirá un patrón similar. Además, se anticipa una recuperación más significativa en ambas áreas a partir del segundo semestre del 2024, lo que conduce a una proyección de crecimiento del 1.7% en el 2025. Todos estos datos fueron compartidos por el Departamento de Análisis de Bankinter en el Informe de Estrategia trimestral del PIB de la Eurozona.
REGIÓN EN RECUPERACIÓN
Las perspectivas económicas para América Latina varían notoriamente entre los países de la región, según las estimaciones tanto del Fondo Monetario Internacional como el informe detallado de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en colaboración con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
De acuerdo con las proyecciones de octubre del FMI, se anticipa un crecimiento global del 2.9% para este año, representando una ligera disminución del 0.1% respecto a las previsiones del 2023. A su vez, el informe de la OIT, publicado en diciembre de 2023, no solo aborda la situación laboral, sino que también examina el desarrollo económico en América Latina para este año.
El informe señala que es poco probable que se registre una disminución generalizada y sustancial en las tasas de interés, a pesar de la reducción en las tasas de inflación observada en Sudamérica.
Según las previsiones de la CEPAL, se espera un crecimiento económico del 1.8% para América Latina en el 2024, mientras que el FMI estima un 2.3%. Ambos organismos sugieren una mejor progresión económica para Centroamérica en comparación con Sudamérica. Si las proyecciones del FMI se materializan, América Latina y el Caribe cerrarían el 2024 con un PIB del 7.7%, un porcentaje superior al de 2019. Es crucial destacar que estas proyecciones están condicionadas a la actividad global y, por lo tanto, pueden verse afectadas.

PROYECCIÓN DIVERSA EN LATAM
Brasil había cerrado el año ubicándose dentro de las diez economías más importantes (noveno con un PIB nominal de 2.13 billones de dólares, superando a Canadá). Al finalizar el 2022, el país ocupó el undécimo lugar y, según datos del FMI, en el 2026 podría convertirse en la octava economía del planeta, con un PIB estimado de 2.476 billones de dólares.
Sin embargo, un menor crecimiento de esa economía más la de México, disminuirá el crecimiento de Latinoamérica, según ha detallado Fitch Ratings. A esto se agrega “otro año de atonía en Colombia y la recesión en Argentina.
Según las autoridades mexicanas, la economía no solo se encuentra sólida, sino que no existen signos de vulnerabilidad. “La inflación está en una tendencia decreciente y el sistema financiero se encuentra en una posición fuerte”, aseguró el subsecretario de la Secretaría de Hacienda, Gabriel Yorio.
Sus palabras se apoyan en un dato no menor: México continúa superando su promedio histórico de crecimiento, con un aumento de 1.1 % en el tercer trimestre de 2023. A esto se suma la generación de empleos que excede las cifras históricas.
En el caso del Perú, el 2023 fue su peor año en décadas, sin contar la pandemia. Diversos expertos ya habían anunciado una recesión para la economía de más rápido crecimiento de América Latina antes de empezar el segundo semestre de aquel año. Desde el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y el Banco Central de Reserva (BCRP), existe una confianza en un rebote de la economía peruana, luego de un año sin mayor crecimiento. De esta manera, se estima que el PBI llegué al 2024 en un 3%.












































