En junio de 2022, Macao aprobó una nueva Ley del Juego que transformó el funcionamiento de los llamados “casinos satélite”: establecimientos gestionados por terceros bajo licencias otorgadas a concesionarios principales. Según la reforma, todos los casinos deben operar en inmuebles propiedad de los concesionarios y prohíbe el reparto de ingresos con operadores externos.
Esta modificación buscó fortalecer la supervisión estatal sobre la industria y poner fin a las ambigüedades en la estructura de negocios. Como resultado, desde 2022 se han cerrado al menos siete casinos satélite, y se espera que más lo hagan antes de enero de 2026, cuando finaliza el período de transición legal.
¿Qué son los casinos satélite y por qué están en riesgo?
Los casinos satélite nacieron como una vía para expandir el mercado sin que los concesionarios asumieran directamente todos los costos operativos. Bajo el esquema anterior, un inversor privado podía administrar un casino utilizando la licencia de un concesionario y compartir los beneficios obtenidos. Esta figura facilitó la apertura de establecimientos en zonas urbanas, hoteles o edificios de terceros.
Sin embargo, con el nuevo marco legal, ese modelo queda desactivado. La propiedad y la operación deben estar concentradas en los concesionarios, y las salas operadas por socios externos solo podrán seguir funcionando bajo contratos de administración con una tarifa fija, sin acceso directo a los ingresos del juego.
Rentabilidad selectiva: solo sobrevivirán los más eficientes
Según U Io Hung, presidente de la Asociación de Promotores de Macao, los casinos satélite que aún operan están siendo evaluados individualmente. Solo aquellos con desempeño positivo y flujo constante de clientes seguirán activos. Entre los que podrían sobrevivir se encuentran Landmark, Fortuna, Kam Pek y President, debido a su ubicación y clientela fiel.
En contraste, casinos con bajo rendimiento o infraestructura obsoleta serían cerrados y sus mesas de juego reasignadas a resorts como Grand Lisboa Palace, propiedad de SJM. Esta estrategia busca maximizar la rentabilidad y consolidar el negocio en torno a complejos integrados, más alineados con la visión turística de largo plazo.
Reubicación de mesas y posible pérdida de empleos
Una de las consecuencias más preocupantes es la pérdida potencial de empleos. Muchos casinos satélite emplean cientos de trabajadores, desde crupieres hasta personal de limpieza y seguridad. Con la reubicación de mesas hacia resorts centralizados, no todos los trabajadores serán absorbidos por los nuevos entornos. Según fuentes del sector, hay cerca de 11 000 empleados involucrados directamente en estas operaciones.
Además, el caso de SJM es ilustrativo: la empresa mantiene a más de 2 000 empleados inactivos, lo que le genera gastos cercanos a $22 millones por trimestre. Sin cambios operativos inmediatos, estas cifras podrían aumentar, presionando las finanzas de los concesionarios.
2025, año decisivo para la transición
Con menos de dos años para completar la transición, los operadores enfrentan decisiones clave. Deben resolver contratos, trasladar mesas, definir estructuras de costos y preservar el empleo dentro de un contexto competitivo y cambiante.
La entrada en vigor total del nuevo régimen en enero de 2026 podría marcar el fin definitivo de un modelo que acompañó a Macao durante dos décadas, y abrir paso a una industria del juego más controlada, aunque también más concentrada y con mayores barreras de entrada.











































