Perú Gaming Show 2026

BiS SiGMA Sao Paulo 2026

Marcelino Oyola: “La industria formal del juego atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia”

Marcelina Oyola

A lo largo de la conversación, también reflexiona sobre el impacto del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC), la falta de voluntad política para atender los reclamos del sector y la necesidad de construir una agenda común que permita garantizar la sostenibilidad de una actividad que genera miles de empleos formales en el país.

Trayectoria y experiencia

Lleva décadas en el sector. ¿Cómo recuerda esos primeros años y qué fue lo que hizo que se quedara en la industria?

Sí, tengo 30 años en el sector. En aquellos años, el giro de casinos y máquinas tragamonedas estaba en su fase inicial; recuerdo que una de las primeras operaciones se inició en el Gran Hotel de Miraflores. Por aquellos años, los espacios de entretenimiento eran mayoritariamente las salas de bingo; en Lima y provincias, había muchos de ellos.

Las razones por las que aún permanezco en la industria obedecen a varias razones. Inicialmente, fue lo novedoso de la actividad; había mucho por explorar y aprender. En la actualidad, las razones son totalmente distintas. Ahora la tarea es impedir que la industria desaparezca, sobre todo como consecuencia de una carga tributaria antitécnica, arbitraria, abusiva, confiscatoria e inconstitucional.

Con el tiempo, uno no solo gana experiencia, también aprendizajes. ¿Con qué se queda de todo este recorrido?

Con ser parte del Directorio de una gran asociación (ATCE-PERÚ), integrada por un extraordinario grupo de directores que venimos haciendo denodados esfuerzos por revertir la actual situación del sector.

ATCE-PERÚ está compuesta por aproximadamente 120 empresas que operan hoteles, restaurantes y más de 360 salas de juegos de máquinas tragamonedas.

¿Qué ha sido lo más duro, a nivel personal, de sostenerse en este negocio?

Sin duda, lo más duro ha sido enfrentar la pandemia, que es el equivalente al desconocimiento, la incomprensión, la ignorancia y la falta de voluntad política de nuestras autoridades respecto de la crítica situación por la que viene atravesando todo el sector de juegos, un sector que genera mucho empleo formal y cuya reactivación fue aprobada en último orden, luego del largo confinamiento (cerca de 2 años) por la pandemia.

Desde su experiencia, ¿cómo describiría hoy la situación real de las salas medianas y pequeñas en el Perú?

La situación actual es muy crítica. En gran medida, es consecuencia de la entrada en vigencia del Impuesto Selectivo al Consumo – ISC (D.L. N.° 1419 del 01/01/2019), que grava de manera arbitraria, antitécnica y confiscatoria nuestras operaciones, al configurarse como un impuesto al patrimonio soportado por el operador y no como un real impuesto al consumo (que debería gravar al consumidor final), y de las secuelas o estragos que dejó la pandemia del Covid-19, periodo en el cual el gobierno de entonces consideró nuestra actividad como una de último orden para aprobar su reactivación, sin tener en cuenta que somos una gran fuente de empleo formal y que muchas familias dependían del reinicio de actividades de nuestras empresas. Esta inaudita e injusta suspensión de actividades, más allá de lo razonable, generó la acumulación de grandes deudas que hasta hoy.

Hubo una etapa de crecimiento fuerte. ¿En qué momento sintió que eso empezó a cambiar?

La Ley N.° 27153 del 9 de julio de 1999 permitió la formalización del sector. Esta fue una gran medida, la cual permitió que nuestras operaciones se gestionaran con una mentalidad y una vocación mucho más empresarial. Fueron cerca de 20 años de crecimiento sostenido, que cambió radicalmente luego de la ilegal aplicación del ISC a nuestras operaciones y también del efecto de la pandemia.

Durante este período, generamos ingentes cantidades en materia de impuestos, dinamizamos la economía del país, generamos más de 80,000 puestos de trabajo directos y formales, entre otros.

Hoy mantenerse es cada vez más difícil. ¿Qué es lo que más golpea actualmente a este tipo de operaciones?

Sin duda, las excesivas cargas tributarias son las que más están afectando al sector, sobre todo el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC). Pero a ello también debemos agregarle otros sobrecostos innecesarios y que jamás han revestido ninguna contingencia al Estado ni a nuestros clientes; me refiero a las garantías (Pólizas de Caución) que se nos exigen para el otorgamiento de los permisos de operación (Autorización Expresa), las cuales son muy onerosas, teniendo en cuenta que nuestro sector es altamente formal y que en estos 20 años de formalización hemos cumplido escrupulosamente tanto con nuestros clientes como con el Estado.

Si compara el sector de antes con el de ahora, ¿qué siente que se ha perdido en el camino?

La pregunta es muy comprometedora, pero es necesario responder con la verdad, pero con firmeza: se ha perdido capacidad técnica y compromiso de muchas autoridades directamente vinculadas a esta industria, especialmente de nuestra clase política, quienes ven a nuestro sector con mucha reticencia y estigmatización, como consecuencia de su desconocimiento y desinformación.

Pero lo más crítico y preocupante es que, a diferencia de nuestros anteriores legisladores, los actuales no tienen la más mínima voluntad política de escuchar, analizar y entender a esta industria tan importante dentro de la economía de nuestro país.

Esto ha conllevado a que, en el camino, se pierda mucha inversión privada, generación de empleo formal y dinamización de la economía.

Visión y próximo camino

En todo este recorrido, ¿qué decisiones —propias o del sector— cree que marcaron el rumbo hacia el escenario que hoy estamos viendo?

El escenario actual es consecuencia de varias decisiones, pero considero que las más relevantes son:

Lado positivo: la formalización del sector, que nos permitió invertir, generar mucho empleo y tributar dentro de un marco legal y jurídico aceptable.

Lado negativo: la promulgación y entrada en vigencia del D.L. 1419 (ISC), a partir del 1 de enero del 2019, impuesta por el MEF de manera antitécnica, ilegal y abusiva, es, sin duda, la decisión más nefasta para nuestro sector.

Si esta norma no es revisada, entendida y corregida inmediatamente por nuestros legisladores, el sector está destinado a desaparecer en corto tiempo, con las graves consecuencias que ello implica para el Estado, tales como la reducción de sus ingresos tributarios y los miles de puestos de trabajo que se perderían.

¿Qué es lo que sigue para usted en los próximos años?

Lo que sigue es continuar defendiendo la continuidad y sostenibilidad de una industria formal que genera mucho empleo, inversión y tributos en el país.

El sector de juegos de casino y máquinas tragamonedas ha venido promoviendo permanentemente políticas de cumplimiento, juego responsable y responsabilidad social; sin embargo, todavía enfrenta desafíos derivados de percepciones históricas distorsionadas que no reflejan la realidad actual de una industria altamente regulada y fiscalizada.

Considero también que será fundamental que los gremios trabajemos unidos en una agenda común que permita impulsar mejoras regulatorias, seguridad jurídica y condiciones competitivas adecuadas para la inversión formal. Asimismo, será importante que las autoridades y legisladores comprendan el verdadero impacto económico y social del sector, a fin de promover decisiones equilibradas que contribuyan a su desarrollo sostenible.

¿De qué manera piensa seguir contribuyendo al sector?

Desde el lugar donde me encuentre, seguiré contribuyendo activamente para que los distintos gremios del sector podamos construir una agenda común orientada a la continuidad, fortalecimiento y sostenibilidad de la industria. Considero fundamental impulsar espacios de diálogo técnico que permitan revisar el impacto de determinadas cargas regulatorias y tributarias, como el ISC, a fin de promover un marco más equilibrado, competitivo y sostenible para la actividad formal.

Asimismo, creo necesario evaluar la actualización de algunos aspectos de la Ley N.° 27153 y su regulación complementaria, especialmente en temas vinculados a garantías, distancias mínimas, consentimiento expreso y giro principal, buscando que la normativa responda a la realidad actual del sector y a los desafíos de la transformación tecnológica y operativa de la industria.

Pero también considero que el futuro del sector depende de mantener y fortalecer nuestro compromiso con el cumplimiento normativo y las buenas prácticas empresariales. Hoy, más que nunca, resulta indispensable seguir consolidando estándares adecuados en materia de prevención de lavado de activos y financiamiento del terrorismo (SPLAFT), protección de datos personales, ludopatía, seguridad y salud en el trabajo, prevención y sanción del hostigamiento sexual laboral, juego responsable, cumplimiento laboral y transparencia operativa.

Del mismo modo, considero importante seguir promoviendo un trato más equitativo por parte del sistema financiero hacia las empresas formales del sector, ya que, en muchos casos, subsisten restricciones o barreras que dificultan el acceso a servicios financieros, pese a tratarse de una actividad plenamente regulada y supervisada por el Estado.

Mi compromiso seguirá siendo aportar, desde una visión técnica, institucional y responsable, al desarrollo de una industria cada vez más transparente, competitiva, moderna y alineada con las mejores prácticas internacionales.

¡Comparte con tus contactos!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Imagen de Revista Casino Perú

Revista Casino Perú

Somos un medio de comunicación escrito líder en América Latina, contribuimos al desarrollo del sector desde el año 2000, gracias al profesionalismo de su staff y a la confianza ganada a nuestros clientes.

Este sitio contiene información y publicidad sobre juegos de azar dirigidos exclusivamente a mayores de edad.

La Revista Casino Perú promueve el juego responsable.

Juega con responsabilidad.
El entretenimiento debe ser
siempre una elección consciente.