El regulador KSA confirmó que las renovaciones de licencias en 2026 no expulsarán automáticamente a operadores con infracciones previas, aunque nuevos requisitos como el plan de salida añaden complejidad al proceso.
La tarde del 1 de octubre, la comunidad de juegos de azar de Países Bajos se reunió en la sede de la KSA en el centro de La Haya para una presentación crucial sobre el régimen de renovación de licencias de 2026. La tensión era palpable entre operadores, abogados y reguladores que llenaron el amplio salón con 16 mesas, dos empresas por mesa, mientras el personal de KSA se ubicaba en los extremos.
Cambios en los módulos de prevención
En otra desviación de la práctica anterior en Países Bajos, el módulo de prevención de infracciones ya no se limita a los nuevos operadores. Los licenciatarios que deseen renovar su licencia también deben presentar protocolos detallados sobre cómo previenen proactivamente las infracciones regulatorias.
Varios módulos, incluidos los relacionados con la seguridad financiera, la provisión de fondos para jugadores y la supervisión interna, ahora pueden aprobarse mediante declaraciones firmadas, en lugar de presentaciones completas con base en pruebas.
La presión política
La sensación general entre los operadores en Países Bajos es que los cambios regulatorios reflejan un mercado recalibrado para la supervisión y la rendición de cuentas. Sin embargo, Bjorn Fuchs, presidente de VNLOK, señala un gran obstáculo: la presión política en Países Bajos.
Durante años en el país, las apuestas no tuvieron apoyo político y estuvieron sujetas a restricciones basadas en la opinión pública por parte de partidos cristianos y socialistas. Partidos como la Unión Cristiana y el SP han presionado constantemente para que se endurezcan las regulaciones o incluso se prohíban los juegos de azar en Países Bajos.
La política de coalición de 2021 en Países Bajos suprimió el diálogo basado en hechos y la resistencia liberal. El resultado: mayores restricciones y menor flexibilidad de productos para los operadores legales en Países Bajos.
El punto de inflexión de 2025
Fuchs cree que un punto de inflexión llegó a principios de 2025, cuando el Parlamento de Países Bajos y una mesa redonda gubernamental comenzaron a reconocer cuán grande se había vuelto el mercado no regulado y cuán perjudicial es eso para la regulación y la protección de los jugadores.
Las voces contra el juego en Países Bajos, como la del relator nacional sobre adicciones Arnt Schellekens, se han moderado. Schellekens admitió que la prohibición solo conduciría a los jugadores hacia el mercado no regulado. «El Relator Nacional no está a favor de prohibir el juego, porque llevaría a la gente a la ilegalidad», declaró recientemente.
Fuchs cree que una desregulación total en Países Bajos es políticamente irreal, incluso si los partidos de la oposición ganan influencia.
El problema de los límites generales de juego
Franssen acepta que los nuevos participantes en el mercado enfrentarán cargas, incluso más que en 2021, pero no espera que la KSA imponga demandas inalcanzables a los titulares de licencias existentes.
Sin embargo, advierte sobre la posibilidad de implementar límites de juego generales. Actualmente, los límites de depósito se establecen por operador. Un régimen que impusiera un límite a todos los operadores devastaría la monetización del mercado de Países Bajos.
En general, Franssen califica la situación del mercado en Países Bajos de «muerte por mil cortes». Predice que algunos operadores más pequeños abandonarán el mercado o se consolidarán.
El panorama fiscal
El juego sigue siendo un tema plagado de cuestionamientos morales, y pocos partidos políticos se atreven a aceptarlo abiertamente. Para los operadores, las subidas de impuestos y el endurecimiento de las regulaciones reflejan más cautela política que lógica.
El impuesto al juego, que comenzó en un 29% al momento de su lanzamiento, ha subido al 34,2% y se espera que alcance el 37,8%. Los medios de comunicación, la presión social y las campañas contra el juego refuerzan la narrativa política de que el juego necesita un control constante en Países Bajos.
El debate sobre la canalización
Muchos en el sector señalan el crecimiento del mercado sin licencia y se muestran escépticos ante las primeras afirmaciones de la KSA de que la canalización era del 80-20%. La creencia general es que el sector ilegal siempre ha sido mayor y que la reciente regulación estricta ha alejado a más actores del ámbito legal.
Aun así, la esperanza entre los operadores es que si la KSA logra renovar la licencia correctamente (de manera clara, proporcional y consistente), puede fortalecer la legitimidad y la confianza de los jugadores a largo plazo y podría expulsar gradualmente a los operadores ilegales del mercado.











































