A mediados del 2023, se presentó un impulso significativo en los mercados financieros, que marcó una tendencia positiva para los inversionistas. Los mercados bursátiles experimentaron un rebote considerable, alcanzando un incremento aproximado del 3%. Estos resultados se suman a un acumulado anual que supera el doble dígito, lo cual generó un clima de optimismo en el panorama económico.
El buen desempeño de los mercados financieros se ha fundamentado en la publicación constante de datos económicos que evidencian la disminución de los principales riesgos. Uno de los pilares clave es el crecimiento económico, que ha mantenido una trayectoria sólida y alentadora. El reciente anuncio del Producto Interno Bruto (PBI) de Estados Unidos, sorprendió al alza, indicando una robustez en la economía. Además, los indicadores de la actividad industrial muestran una fortaleza considerable.
PRESENTE ALENTADOR
En relación a la inflación, los datos recientes revelan una tendencia decreciente, marcando una desaceleración progresiva. El último dato refleja una cifra cercana al 3%, en contraste con el 10% registrado anteriormente. Este descenso ha llevado a la percepción de que el riesgo de recesión se ha reducido significativamente, lo cual ha sido reforzado por los comentarios emitidos por miembros de la Fed.
La Reserva Federal ha intervenido en este panorama con un incremento de 25 puntos básicos en las tasas de interés durante una reciente reunión. Se espera que esta sea la última subida en lo que resta del año, mientras se anticipa una revisión de la política monetaria en los próximos meses, incluyendo la posibilidad de iniciar una reducción de las tasas.
En el ámbito corporativo, también se han presentado noticias alentadoras. Con el análisis de aproximadamente el 75% de las compañías en Estados Unidos, se ha evidenciado
que cerca del 80% de ellas superaron las expectativas de los principales analistas en términos de utilidades y ventas. Este dato es particularmente relevante, ya que las ventas de las empresas han sido un predictor histórico de recesiones. La confirmación de la solidez en las ventas y planes de expansión contribuyen a respaldar la salud de la economía estadounidense.

DEFLACIÓN CHINA
La deflación en China ha suscitado un clima de inquietud para los mercados financieros. Si bien, EdenTree Investment Management y Gama Asset Management SA han señalado que la relajación de la inflación podría permitir a los bancos centrales abstenerse de nuevos incrementos en las tasas de interés, e incluso, considerar una política monetaria
más flexible para respaldar el freno en el crecimiento económico, es muy probable que la disminución de los precios en la segunda economía más grande del mundo resulte en costos más grandes a nivel global, en gran parte debido al papel fundamental del Gigante Asiático como la principal fábrica a escala mundial.
Es decir, si los productos chinos con precios bajos se hacen presente en todos los mercados globales, podría generarse un impacto negativo en los fabricantes locales, que recaería también en la inversión y el empleo. Esta perspectiva de una inflación mundial más moderada podría considerarse uno de los pocos aspectos positivos del proceso de deflación que experimenta China, en un contexto en el que la economía lucha por restablecer su equilibrio tras la caída del repunte posterior al impacto de la pandemia de la COVID-19. En ese sentido, es probable que esta se mantenga bajo control los índices inflacionarios, debido a que la declinación en los sectores promotores y los problemas en la industria bancaria han desacelerado el gasto y las inversiones tanto por parte de consumidores como de las empresas.
A diferencia de la tendencia inflacionaria que se ha acelerado en Estados Unidos y otros países durante los años posteriores a la pandemia, recortando el poder adquisitivo de los consumidores y forzando a los bancos centrales a elevar las tasas de interés, la situación en China difiere considerablemente debido a una serie de circunstancias. Entre ellas, destaca la prolongada disminución en los sectores promotores que ha afectado la confianza y mermado el gasto. De hecho, los precios de los productos chinos en los puertos estadounidenses han estado registrando descensos a lo largo del 2023. Rajeev De Mello, gerente de cartera macro global en Gama Asset Management, consideró que el enfoque positivo de este panorama radica en que esta ligera deflación y el crecimiento lento en China frenarán aún más la inflación a nivel global. No obstante, precisó que una ralentización económica en China también desencadenará una desaceleración en Asia y Europa.

UN FUTURO MODERADO
Por otro lado, la última actualización del informe “Perspectivas de la Economía Mundial” por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) aunque vislumbra una mejora, el panorama presenta desafíos importantes, según señaló Pierre-Olivier Gourinchas, economista jefe del FMI.
El análisis del organismo internacional, que aborda la trayectoria de la economía global en el contexto de la recuperación gradual tras la crisis de la COVID-19 y los efectos de la invasión de Rusia en Ucrania, resalta diferentes áreas de enfoque para los países en este escenario.
El informe proyecta un menor crecimiento global para los años 2023 y 2024 en comparación con el 2022, pasando del 3.5% actual al 3%. Esta disminución está impulsada en parte por políticas monetarias restrictivas en la lucha contra la inflación. Mientras se ha ajustado alza la previsión de crecimiento para este año en un 0.2% respecto a las estimaciones de abril, el FMI señala que esta mejora aún es insuficiente en comparación con el promedio de crecimiento en el siglo actual, que se ubica en 3.8 %.
El control de la inflación se presenta como otro desafío clave. Aunque la tasa de inflación general ha dejado atrás los picos del año anterior, se espera que se mantenga en un 6.8% en el 2023. Sin embargo, la inflación subyacente, que excluye componentes volátiles como alimentos y energía, reducirá su descenso gradual. Es destacable que se pronostica que la inflación subyacente en economías avanzadas permanezca sin cambios en un 5.1% anual durante este año, antes de descender a un 3.1% en el 2024. Los datos revelan que esta lucha aún no ha concluido.
Finalmente, el FMI destaca la importancia de mantener la estabilidad financiera después de sortear turbulencias en algunas instituciones bancarias a principios de año. Se enfatiza la necesidad de que los bancos centrales sigan enfocados en restaurar la estabilidad de precios y fortalecer la supervisión financiera y el control de riesgos. Además, se recomienda la construcción de amortiguadores fiscales con un enfoque específico en el apoyo a los sectores más vulnerables, promoviendo una recuperación económica inclusiva.
A pesar de estos desafíos, el economista jefe del FMI destaca una perspectiva prometedora: el crecimiento de los salarios, que durante años no ha acompañado a la inflación en términos globales, podría estar evolucionando favorablemente. En un contexto de mercados laborales robustos y tasas de empleo altas, se espera que los salarios reales recuperen el terreno perdido, lo que podría contribuir al fortalecimiento económico.












































