Más de 3000 personas salieron ayer a las calles de Lima para reclamar por la reapertura de los casinos y salas de tragamonedas de Perú. Esta es la cuarta protesta del sector que se realiza en el país en los últimos 10 días.
Empresarios y trabajadores de la industria realizaron por la mañana una marcha que partió desde el Palacio de Justicia hasta el Congreso de la República con distintas consignas dirigidas para las autoridades nacionales.
En diciembre del año pasado, luego de 9 meses en los que la industria permaneció fuera de toda operación, por fin se empezó a marcar el camino de lo que significaría el retorno de una actividad que, lamentablemente, se encuentra en el último grupo de la reactivación económica.
Desgraciadamente, las salas solo pudieron operar durante un mes y medio, aproximadamente, debido a que el Gobierno Nacional volvió a declarar la cuarentena obligatoria a principios de febrero. Ahora, luego del levantamiento del aislamiento social en la mayoría de las regiones del país, muchas industrias pudieron volver a operar con aforos reducidos y protocolos sanitarios. Ese no es el caso del mercado de juegos de azar.
“El principal reclamo es el de siempre: somos una actividad importante generadora de empleo. Cerca de 80 000 personas trabajan directamente en casinos y salas de tragamonedas. Generamos recursos para el Estado a través de impuestos y cumplimos todos las exigencias de los protocolos sanitarios. Es hora de que dejen abrir las salas con el aforo reducido que indiquen las autoridades”, expresó Tomás Mieles, director de Ventas para América Latina de Merkur Gaming.
Durante la anterior manifestación, la vocera de la marcha, Magali Medina Morante, aseguró que el 75 % de quienes trabajan en la industria local son mujeres que mantienen a sus familias con el ingreso, o que se pagan sus estudios.
“En marzo de 2020 éramos 740 salas, porque todas somos 100 % formales. El último mes pudimos comprobar que ya habían quebrado 300”, indicó Medina Morante.
A pesar de ser un sector completamente regulado, las empresas no han recibido facilidades de financiamiento por parte del Estado, tal y como sucede en Colombia. Ello provocó que el 15 % de los establecimientos quebraran el año pasado tras ocho meses sin operación.
Al ser una de las actividades económicas más golpeadas y no haber recibido bonos reactivadores, se estima que la recuperación de las empresas del sector se daría dentro de dos años.
“Lamentablemente somos una actividad de servicios, donde dependemos del aforo de personas, y es precisamente lo que tenemos que nivelar. Estimo que, a finales del 2022, la situación podría estar como antes”, aseguró Fernando Calderón, presidente de la Sociedad Nacional de Juegos de Azar (SONAJA).
















































