Mientras varios mercados europeos afrontan recientes aumentos de impuestos al juego, Polonia lleva casi dos décadas operando bajo uno de los regímenes fiscales más exigentes del continente. La combinación de una elevada carga tributaria y un modelo de licencias restrictivo ha limitado el desarrollo del mercado regulado, alimentando el debate sobre la necesidad de modernizar la normativa para fortalecer la competitividad de los operadores autorizados y reducir el atractivo de la oferta ilegal.
Gestionar esa carga impositiva es hoy uno de los principales desafíos para los operadores que compiten en un mercado que, por lo demás, se percibe como uno de los más prometedores de Europa. Esto deja a las compañías en una posición incómoda: las dificultades de corto plazo conviven con perspectivas de largo plazo demasiado atractivas como para abandonar el país.
El origen de la elevada carga fiscal en el mercado de Polonia
Los marcos regulatorios del juego rara vez son sencillos y, en general, resultan de compromisos entre la presión política y las necesidades operativas del sector. Sin embargo, incluso para los estándares europeos, el modelo polaco es particular.
La principal legislación de juego del país se aprobó en 2009, luego de un escándalo político que golpeó fuertemente la imagen del sector. El denominado «Blackjack-gate» derivó en la renuncia de varios funcionarios del gobierno de Donald Tusk, tras conocerse grabaciones que revelaban acuerdos irregulares con representantes de la industria para frenar subidas de impuestos al juego.
Aquella Ley de Juegos de Azar de 2009 introdujo un impuesto del 12% sobre el volumen total de apuestas deportivas para los operadores privados, además de un gravamen del 50% sobre los ingresos brutos del juego (GGR) para los casinos. A esto se suma un impuesto del 10% sobre las ganancias de los jugadores, que los propios operadores recaudan de forma directa.
Los casinos físicos operan bajo licencia, pero desde la reforma de 2017 el monopolio estatal Totalizator Sportowy conserva la exclusividad sobre los casinos en línea y sobre las máquinas tragamonedas ubicadas fuera de los casinos físicos. Las apuestas deportivas online, en cambio, están abiertas a operadores privados mediante un sistema de licencias. Esa misma reforma habilitó además mecanismos para exigir a los proveedores de pago que bloqueen transacciones hacia dominios de juego ilegal, aunque la eficacia real de esa herramienta continúa siendo objeto de debate en la industria.
El mercado polaco en cifras
- El impuesto sobre las apuestas deportivas más alto de Europa, en un nivel comparable al de Francia según la tasa equivalente de ingresos brutos del juego.
- Ingresos brutos totales del mercado proyectados en cerca de USD 4.970 millones para 2026, de los cuales aproximadamente USD 1.847 millones corresponden a las apuestas deportivas.
- Estimaciones de canalización de las apuestas deportivas online de entre el 78 y el 88% , frente a una canalización mucho menor en los casinos online, cercana al 59%.
- El monopolio estatal de casinos online Totalizator Sportowy habría generado ingresos por unos USD 21.000 millones en 2025, según reportes del sector.
En 2021, el economista y exministro de Finanzas polaco Konrad Raczkowski planteó en un artículo de opinión que el país debería reemplazar su impuesto del 12% sobre la facturación —que, según sus estimaciones, equivale a entre el 55 y el 65% del GGR— por una tasa de entre el 20 y el 25% sobre los ingresos brutos del juego, en línea con el promedio europeo.
Sin embargo, Birkin advierte que un cambio de ese tipo implicaría, al menos en el corto plazo, una caída significativa de la recaudación fiscal, aunque podría compensarse parcialmente con el crecimiento del mercado y una mayor reinversión por parte de los operadores. Para Birkin, la tasa óptima no necesariamente maximiza la recaudación, ya que los impuestos no deberían ser el principal criterio detrás de una política regulatoria.
El factor político detrás de una eventual reforma
En última instancia, tanto la apertura de los casinos online como una reforma del régimen fiscal dependen de decisiones políticas, y las elecciones parlamentarias de 2027 podrían representar un punto de inflexión para el sector.
Sin embargo, ni la gobernante Plataforma Cívica ni el opositor Ley y Justicia se muestran particularmente favorables a los intereses de la industria. Fue durante un gobierno de Ley y Justicia cuando el casino online quedó bajo el monopolio estatal, mientras que Plataforma Cívica impulsó una ley para elevar el impuesto sobre las ganancias de los jugadores del 10 al 15 por ciento, aunque el actual presidente, Karol Nawrocki, vetó esa medida en 2025 y la norma nunca entró en vigor.











































