Centenares de trabajadores de bingos y casinos de Barcelona se han manifestado ayer por la mañana en la Plaza Sant Jaumecontra el cierre de los establecimientos del sector del juego y, a la vez, pedir su reapertura tal y como lo han hecho otros negocios como los restaurantes, gimnasios, peluquerías o el comercio con limitación de aforo.
El presidente del comité de Cirsa, en representación de 183 salones recreativos catalanes, Víctor Manuel Duce, ha lamentado que el sector no esté incluido en ningún tramo de la desescalada y ha recordado que se trata de un ámbito “hiperregulado” y con unas medidas higiénicas y sanitarias “más grandes que cualquier otro lugar”. Además, ha advertido que las empresas del sector quizás no podrán aguantar hasta febrero o marzo.
Duce ha reiterado que piden ser equiparados con los sectores a quienes ya se les ha permitido reabrir con algunas restricciones y han garantizado que respetarían el toque de queda, puesto que su jornada laboral empieza alrededor de las once de la mañana.
Además, ha subrayado que de este sector dependen 8000 familias de trabajadores directos y 29 000 de puestos de trabajo indirectos y que muchos de ellos han tenido problemas de cobro. Por otro lado, ha recordado a la Generalitat que gracias a la actividad del gremio ingresa hasta 240 millones de euros en tributos.
“Llegamos a pensar que es algo político y quieren excluir el juego porque no está bien visto. No nos lo explicamos. Nos encantaría poder trabajar el próximo lunes”, ha insinuado Duce sobre la intención de no reabrir los locales.











































