Un nuevo estudio sociológico confirma que el mercado de casinos en línea de Ucrania avanza hacia la formalidad. La segunda fase de la investigación, encargada por el Ministerio de Transformación Digital y ejecutada por el Centro Sociológico SOCIOINFORM entre el 19 de mayo y el 26 de junio de 2026, entrevistó a 2.676 usuarios de casinos en línea mediante una metodología CAWI (encuesta web asistida por ordenador). El trabajo de campo contó con el respaldo del Centro para el Juego Responsable y de la Asociación de Operadores de Juegos de Azar de Ucrania, y se apoyó en una fase poblacional previa publicada por PlayCity, el regulador estatal del sector.
Una canalización que llega al 86%
El dato central del informe es contundente: el 86% de los encuestados afirma preferir los casinos en línea con licencia, y el 78% asegura no tener intención de migrar hacia operadores ilegales o sin regulación. Se trata de una de las tasas de canalización más altas registradas hasta ahora en el mercado ucraniano desde su liberalización.
Sin embargo, la formalidad convive con un remanente de juego informal: uno de cada cinco encuestados dice conocer a amigos o conocidos que apuestan en plataformas no autorizadas. Las razones que explican ese comportamiento minoritario son puntuales antes que estructurales: el registro rápido sin verificación de identidad concentra el 33% de las menciones, seguido por el anonimato (17%) y la ausencia de límites o restricciones (16%).
El perfil del apostador ucraniano
La muestra estuvo compuesta principalmente por usuarios con niveles educativos e ingresos medios. El 42% alcanzó estudios superiores y el 38% cuenta con educación secundaria especializada. En materia de ingresos, el 31% declara ganar entre 246 y 672 dólares mensuales, y el 25% se ubica en un rango de entre 694 y 1.120 dólares al mes (cifras convertidas a dólares estadounidenses según el tipo de cambio de agosto de 2026).
El grupo tiene, además, una relación de larga data con el juego: buena parte de los encuestados comenzó a apostar antes de la liberalización del mercado. Los hombres representan el 73% de la muestra, y el 20% de ellos acumula más de una década de experiencia en juegos de azar, frente a solo el 5% de las mujeres, que constituyen el 27% restante de los participantes.
La curiosidad, por encima del dinero
A diferencia de lo que suele asumirse sobre la industria, el dinero no es el principal gancho para los jugadores ucranianos. El 40% de los encuestados señala la curiosidad y la emoción del juego como su motivación principal, mientras que el 21% apuesta como una forma de distraerse de la rutina diaria y el 20% menciona las promociones como factor decisivo.
La ganancia económica, en cambio, aparece en tercer lugar con el 17% de las menciones, apenas por encima del estímulo social (14%). Este orden de motivaciones contrasta con el primer estudio nacional de PlayCity, en el que el 70% de una muestra de 3.164 adultos —que incluyó a jóvenes, personas desplazadas internamente y militares— citó el beneficio económico como razón principal para apostar.
Señales de juego problemático
El informe también deja indicios sobre los límites del comportamiento recreativo. El 59% de los encuestados describe su forma de jugar como controlada, pero el 35% admite que en ocasiones el juego se le puede volver incontrolable, y un 6% reconoce que esa pérdida de control ocurre con frecuencia.
A esto se suma que cerca del 25% intenta recuperar pérdidas de manera ocasional y una proporción similar reconoce gastar más de lo que había previsto. El 9% de los participantes afirma que el juego le generó problemas financieros, familiares o personales de consideración.
Vacíos en el conocimiento de las herramientas de juego responsable
Pese al avance en canalización, el estudio expone una brecha relevante entre la existencia de mecanismos de protección al jugador y su conocimiento real. El 64% sabe que este tipo de herramientas existe, pero el detalle revela un panorama más débil: cerca de dos tercios conoce las funciones de autoexclusión y el 40% sabe cómo fijar límites de tiempo y de gasto.
Los porcentajes caen con fuerza en aspectos más específicos. Solo el 13% sabe que puede consultar sus propias estadísticas de juego, apenas el 11% conoce la edad mínima legal para apostar y un 10% identifica el Registro Nacional de Personas con Acceso Restringido al Juego. Menos del 10% está al tanto de las restricciones sobre ciertos planes de bonificación o de las instituciones que brindan apoyo frente a la adicción.
Estos resultados difieren de la encuesta nacional previa de PlayCity, en la que el 60% comprendía las opciones de límites de tiempo y financieros, y el 51% conocía el registro de autoexclusión, lo que sugiere que el nivel de conocimiento varía según el perfil de la población consultada.











































