El sector de juegos territoriales en Colombia continúa demostrando su relevancia económica y social. Entre enero y octubre de 2025, los jugadores recibieron premios por un total de $320 millones de dólares (1.41 billones de pesos), consolidando a esta industria como uno de los principales generadores de recursos y beneficios para el país sudamericano.
El chance domina el mercado de premios
El sorteo de chance se posicionó como el producto que mayores pagos otorgó durante el período analizado, entregando $215 millones de dólares (946,695 millones de pesos) a los apostadores colombianos.
Esta cifra representa aproximadamente el 67% del total de premios pagados en el país, evidenciando la preferencia masiva de los colombianos por esta modalidad de juego tradicional que permite apostar a números específicos con múltiples sorteos diarios.
El dominio del chance en el mercado colombiano responde tanto a su accesibilidad—con puntos de venta en prácticamente todas las comunidades del país—como a su bajo costo de participación y la inmediatez de sus resultados.
Crecimiento exponencial del sector regulado
Marco Emilio Hincapié, presidente de Coljuegos, destacó el desempeño positivo del sector: «Los juegos territoriales siguen presentando un incremento exponencial, tanto en las transferencias para la salud como en las ventas y los premios que se pagan a los apostadores».
El directivo atribuyó este crecimiento sostenido a dos factores fundamentales: los aciertos en materia de regulación implementados por su administración y la intensificación de la lucha contra los operadores ilegales que han operado históricamente en el país.
Esta combinación de mejor marco normativo y mayor fiscalización ha permitido formalizar un sector que tradicionalmente operaba con altos niveles de informalidad.
Incremento sostenido frente al año anterior
Según informó Hincapié, los recursos girados a los departamentos registran un incremento del 6.6% comparado con el mismo período de enero a octubre de 2024. Este crecimiento refleja tanto el aumento en la participación de jugadores como la efectividad de las medidas contra la ilegalidad.
El presidente de Coljuegos enfatizó la importancia de mantener esta tendencia: «Es por ello que, más que nunca, debemos trabajar de manera articulada para proteger los recursos que se transfieren a la salud y para desmantelar las redes de juego ilegal».
Esta declaración reconoce implícitamente que el mercado ilegal continúa representando una amenaza significativa para los ingresos del sistema formal y, por extensión, para el financiamiento del sistema de salud.
Recaudación histórica de Coljuegos
Dos meses antes de este anuncio, en septiembre de 2025, Hincapié había informado que Coljuegos había recaudado aproximadamente $205.6 millones de dólares para financiar el sistema de salud colombiano durante el año.
Esta cifra representa un hito histórico para la entidad. Según destacó el presidente de Coljuegos: «Durante los 14 años de existencia de Coljuegos, el 33% del total de las transferencias corresponden al periodo de la administración de Gustavo Petro».
Este dato resulta particularmente significativo considerando que la administración Petro representa apenas una fracción del tiempo total de existencia de la entidad reguladora, evidenciando una aceleración notable en la capacidad recaudatoria del organismo.
Perspectivas para el cierre de 2025
Con datos disponibles hasta octubre, las proyecciones para el cierre del año 2025 sugieren que Colombia podría superar los $380 millones de dólares en premios pagados y los $145 millones en transferencias al sistema de salud.
Estos números consolidarían al 2025 como el año más exitoso en la historia del sector regulado de juegos en Colombia, estableciendo una base sólida para el crecimiento futuro.
El desempeño del sector durante los últimos meses del año dependerá tanto de factores estacionales—con períodos de mayor juego durante festividades—como de la efectividad continuada de las medidas contra operadores ilegales.
El rol social del juego en Colombia
El caso colombiano ilustra cómo los juegos de azar pueden estructurarse como herramienta de política social cuando se regulan adecuadamente y sus ingresos se destinan a objetivos específicos de beneficio colectivo.
Sin embargo, este modelo también plantea interrogantes sobre la conveniencia de vincular el financiamiento de servicios esenciales como la salud a actividades de entretenimiento que, por definición, implican riesgos para un segmento de participantes.
El debate sobre la dependencia fiscal de ingresos provenientes de juegos continuará mientras estos recursos representen una proporción significativa del presupuesto de salud subsidiada en los departamentos colombianos.











































