El mercado de apuestas deportivas en Brasil atraviesa una transformación regulatoria sin precedentes. La implementación de la Reforma Tributaria, junto con la medida provisoria que regula el llamado «impuesto al pecado» o Impuesto Selectivo, rediseñará de forma estructural la carga fiscal que recae sobre las operadoras que actúan en el país.
Rodrigo Orair, director de la Secretaría Ejecutiva del Ministerio de Hacienda, fue quien confirmó este escenario en una entrevista concedida al diario Folha de S. Paulo.
Qué es el Impuesto Selectivo y por qué afecta a las apuestas
El Impuesto Selectivo fue concebido como un tributo destinado a desincentivar el consumo de productos considerados nocivos para la salud pública y el medioambiente. Entre los rubros alcanzados se encuentran el tabaco, las bebidas alcohólicas y azucaradas, los vehículos contaminantes y, de forma relevante para la industria del juego, las apuestas online.
De acuerdo con Orair, el borrador del Proyecto de Ley Complementaria (PLP) n.° 68/2024 ya se encuentra finalizado en lo que respecta a las reglas generales del tributo. Sin embargo, las alícuotas específicas aún no han sido definidas por el gobierno.
Cómo cambia la tributación de las apuestas a partir de 2027
Actualmente, las operadoras de apuestas en Brasil tributan bajo el esquema del PIS/Cofins y el Impuesto sobre Servicios (ISS). Con la entrada en vigor del nuevo sistema, prevista para 2027, este esquema será reemplazado por los dos grandes tributos al consumo creados por la Reforma Tributaria:
El Impuesto sobre Bienes y Servicios (IBS), de competencia estadual y municipal, y la Contribución sobre Bienes y Servicios (CBS), de competencia federal, que sustituirá al PIS, al Cofins y al Impuesto sobre Operaciones Financieras (IOF) aplicado a seguros.
Ambos tributos se aplicarán con alícuota plena sobre la actividad de apuestas, lo que representa un cambio sustancial respecto al esquema vigente.
La destinación social sube del 12% al 15%
Más allá de los nuevos impuestos al consumo, el mercado de apuestas continuará sujeto a la denominada «destinación social», un porcentaje de los ingresos que las operadoras deben destinar a fondos públicos establecidos por ley. Según lo informado por Orair, esta alícuota pasaría del 12% actual al 15%, lo que representa un incremento adicional en la carga fiscal del sector.
A este cargo se sumará la obligación de pagar el Impuesto Selectivo, configurando un esquema tributario más exigente que el actualmente vigente.
Un modelo diseñado en conjunto con la Secretaría de Premios y Apuestas
Orair destacó que el nuevo esquema tributario no fue elaborado de manera unilateral por el Ministerio de Hacienda, sino en coordinación con la Secretaría de Premios y Apuestas (SPA), el organismo regulador del sector. El objetivo declarado es encontrar un equilibrio entre los distintos instrumentos de recaudación, sin comprometer la viabilidad del mercado regulado que Brasil viene construyendo desde 2023.
Este enfoque colaborativo busca evitar que una presión fiscal excesiva incentive la migración de operadores y jugadores hacia plataformas no reguladas, un riesgo latente en mercados que transitan procesos de formalización.
El tope de recaudación como mecanismo de compensación
Uno de los aspectos técnicos más relevantes señalados por el funcionario es la existencia de un tope constitucional para la recaudación de los nuevos tributos. En la práctica, esto implica que si el Impuesto Selectivo genera más ingresos de los previstos, la alícuota de la CBS deberá reducirse proporcionalmente para no superar el límite establecido.
Este mecanismo de compensación tiene implicancias concretas para las apuestas: un mayor rendimiento recaudatorio del Impuesto Selectivo sobre el sector podría redundar en una menor presión de la CBS sobre otros bienes y servicios de la economía.
Un mercado en expansión frente a una mayor exigencia fiscal
Brasil consolidó en 2024 uno de los mercados de apuestas deportivas más dinámicos de América Latina, con un volumen transaccional estimado en decenas de miles de millones de dólares anuales. La formalización del sector trajo consigo nuevas obligaciones para las operadoras, pero también generó un marco de previsibilidad que distintos actores internacionales valoraron positivamente al momento de solicitar licencias.
La entrada en vigencia del nuevo esquema tributario en 2027 añade una variable de peso para las proyecciones financieras de las empresas que operan en el país, especialmente aquellas que ya ajustaron sus modelos de negocio bajo el esquema anterior.











































