Con la Copa Mundial de la FIFA 2026 en el horizonte, las autoridades indonesias pusieron en guardia a la población frente a dos amenazas que consideran prioritarias: el fraude en línea vinculado al evento deportivo y las apuestas ilegales, prohibidas en el país tanto por la legislación civil como por la ley islámica (Sharia).
El portavoz de la Policía Nacional, Trunoyudo Wisnu Andiko, fue directo en una rueda de prensa transmitida por la cadena estatal TVRI el 8 de mayo: «Debemos anticiparnos juntos a las apuestas de fútbol. No debemos permitir que este impulso se aproveche para actividades ilegales que puedan causar pérdidas». La declaración resume la postura oficial ante un torneo que se disputará del 11 de junio al 19 de julio en Canadá, México y Estados Unidos, y que se estima reunirá a 6,000 millones de espectadores en todo el mundo.
Indonesia prohíbe toda forma de juego, presencial y en línea
Indonesia mantiene una de las políticas más restrictivas del mundo en materia de juego. Cualquier forma de apuesta, ya sea en locales físicos o digitales, está prohibida para residentes locales y extranjeros por igual. La Sharia, que orienta parte del marco legal del país con la mayor población musulmana del planeta, prohíbe expresamente estas actividades.
En ese contexto, las autoridades también pidieron a los aficionados que eviten el «fanatismo excesivo» y que apoyen a sus equipos con entusiasmo pero con respeto, sin que ello derive en disturbios del orden público.
Más de 320 extranjeros arrestados por operar sitios de juego clandestinos en Yakarta
La advertencia policial no llegó sola: la semana previa a las declaraciones, las autoridades desmantelaron una operación de juego ilegal en el oeste de Yakarta y arrestaron a más de 320 extranjeros que, según los informes oficiales, administraban 75 sitios de apuestas en línea. Los sospechosos procedían de China, Vietnam, Laos, Myanmar, Malasia, Camboya y Tailandia.
El general de brigada Wira Satya Triputra, director de la Agencia de Investigación Criminal de la Policía Nacional, describió la operación como estructurada y transfronteriza: «Algunos vinieron aquí específicamente para trabajar como operadores de juegos de azar en línea. Esto se llevó a cabo de manera estructurada, utilizando sistemas electrónicos y operaciones digitales organizadas».
Operadores camboyanos en fuga buscan nuevos refugios en Asia
Según el medio indonesio Tempo, detrás de este fenómeno hay un factor regional determinante: operadores de juego en línea que huyen de una fuerte represión iniciada en Camboya habrían comenzado a trasladar sus actividades a países vecinos. Indonesia es uno de los destinos identificados, pero no el único.
El general de brigada Untung Widyatmoko, de la Oficina Central Nacional de Interpol de Indonesia, señaló que la policía ya había anticipado este movimiento y que ha identificado otros centros de operaciones transnacionales en ciudades como Surabaya, Denpasar y Batam. Asimismo, se reporta que algunos de estos operadores también están migrando hacia Filipinas, Timor Oriental y Sudáfrica.
Se estima que las apuestas en el Mundial 2026 superarán los $35,000 millones de dólares
El contexto deportivo amplifica la preocupación de las autoridades. El Mundial 2026 será el primero en la historia con 48 equipos y 104 partidos, lo que lo convierte en el torneo más extenso hasta la fecha. Las estimaciones del sector apuntan a que los aficionados apostaran más de 35,000 millones de dólares en el certamen, una cifra que podría romper todos los récords previos en apuestas deportivas globales.
En Indonesia, la cadena estatal TVRI realizará una retransmisión pública del torneo a través de 34 emisoras regionales. Pese al entusiasmo que esto genera, las autoridades subrayaron que la transmisión masiva del evento también podría ser aprovechada para promover apuestas ilegales, razón por la que instaron a la ciudadanía a denunciar cualquier actividad sospechosa a través de la línea de ayuda pública habilitada por la Policía Nacional.
Indonesia busca blindarse
En un país donde las apuestas están completamente prohibidas y donde la vigilancia digital se ha intensificado en los últimos años, el Mundial 2026 representa para Indonesia un desafío que va mucho más allá del fútbol. Las autoridades buscan evitar que el entusiasmo global por el torneo sea utilizado por redes criminales para expandir operaciones ilegales de juego y fraude en línea, especialmente en un contexto regional marcado por el desplazamiento de operadores clandestinos hacia nuevos mercados. Con millones de aficionados siguiendo cada partido y una creciente sofisticación de las plataformas digitales, el gobierno indonesio apuesta por combinar controles policiales, monitoreo tecnológico y campañas de concientización pública para contener un fenómeno que amenaza con crecer al ritmo del evento deportivo más visto del planeta.











































