En un mercado de apuestas en plena expansión regulatoria en Brasil, Daniel Fortune desarrolló un proyecto enfocado en la prevención del juego problemático y el acompañamiento de usuarios con conductas de riesgo vinculadas a las apuestas online. Su iniciativa en redes sociales asiste directamente a unas 120 personas por mes en el país y combina educación, detección temprana de conductas compulsivas y derivación a acompañamiento profesional.
Fortune acumula 390.000 seguidores en sus plataformas y comenzó su carrera como influencer especializado en apuestas antes de que Brasil regulara formalmente el sector. Con el tiempo, fue incorporando a su contenido una dimensión de responsabilidad que hoy define buena parte de su trabajo cotidiano. Su trayectoria ilustra cómo ciertos creadores digitales están ocupando un espacio de intervención social que, hasta hace pocos años, era territorio exclusivo de organismos públicos y organizaciones sin fines de lucro.
El contexto no es menor. Brasil atraviesa una etapa de consolidación regulatoria del mercado de apuestas deportivas y juegos de azar en línea, un proceso que trajo consigo un aumento sostenido en el número de jugadores activos y, con ello, un crecimiento paralelo de los casos de juego problemático. En ese escenario, iniciativas como la de Fortune adquieren una relevancia que trasciende el ámbito de las redes sociales.
Cómo funciona el proyecto en Brasil: monitoreo, detección y apoyo proactivo
La iniciativa no se limita a publicar mensajes de concientización. Cuenta con un equipo de apoyo dedicado a identificar señales de comportamiento compulsivo tanto de forma reactiva, cuando los propios jugadores se comunican espontáneamente, como de manera activa, a través del monitoreo permanente de comentarios y mensajes en las distintas plataformas donde Fortune tiene presencia.
Este doble canal de detección permite capturar casos que de otra manera pasarían desapercibidos. Muchos jugadores con problemas no buscan ayuda por iniciativa propia, ya sea por desconocimiento de los recursos disponibles, por vergüenza o porque todavía no reconocen que su conducta representa un riesgo. El monitoreo activo funciona precisamente como un mecanismo para llegar a ese segmento de la audiencia antes de que la situación se agrave.
Según Fortune, los casos más críticos suelen detectarse durante las transmisiones en vivo, cuando aparecen comentarios de personas que depositaron pequeñas sumas, obtuvieron ganancias iniciales y, arrastradas por la euforia del momento, continuaron apostando hasta perder todo lo acumulado. Ante ese patrón, el equipo actúa de inmediato.
«Cuando notamos ese tipo de patrón en los comentarios, nos ponemos en contacto a través de mi equipo de apoyo, que realiza un abordaje proactivo y pregunta qué pasó, si la persona está bien y si siente que se encuentra en un nivel de juego problemático», explicó el influencer.
De los aproximadamente 120 casos atendidos cada mes, entre 10 y 15 son considerados de mayor gravedad, con pérdidas financieras que comprometen de forma significativa la estabilidad económica del jugador y, en muchos casos, también su entorno familiar. En esas situaciones, el equipo recomienda acompañamiento especializado, aunque la decisión final siempre recae en cada persona. Fortune reconoce que no siempre es fácil convencer a alguien de que necesita ayuda profesional, especialmente cuando el propio jugador minimiza la gravedad de su situación.
Alianzas con el IAA y la EBAC para brindar apoyo profesional
El proyecto opera en articulación con dos organizaciones especializadas: el Instituto de Apoyo al Apostador (IAA) y la Empresa Brasileña de Apoyo al Compulsivo (EBAC). Ambas entidades brindan capacitación a los integrantes del equipo de Fortune y ofrecen acompañamiento psicológico gratuito a los jugadores derivados, lo que elimina una de las principales barreras de acceso a la atención: el costo económico.
Esta red de apoyo permite que los casos más complejos sean atendidos por profesionales de la salud mental con experiencia específica en adicciones conductuales, algo que el propio influencer reconoce como indispensable. Ningún equipo de redes sociales, por comprometido que esté, puede reemplazar la intervención clínica en situaciones de dependencia severa.
La combinación entre alcance masivo en redes y derivación a estructuras de atención especializadas es uno de los rasgos que distingue al proyecto de otras iniciativas similares en la región. Mientras muchas campañas de juego responsable se quedan en el mensaje preventivo, el esquema de Fortune cierra el ciclo con una vía concreta de acceso a tratamiento.











































