El gobierno de Irlanda publicó una nueva evaluación nacional de riesgos sobre delitos financieros que reconfigura la forma en que el Estado clasifica y supervisa la industria del juego. La iniciativa, acompañada de un plan de acción de 30 puntos, fue presentada bajo la dirección conjunta del Tánaiste y Ministro de Finanzas, Simon Harris, y el Ministro de Justicia, Interior y Migración, Jim O’Callaghan.
El cambio más relevante para el sector es la reclasificación de las casas de apuestas online: en una revisión de las evaluaciones de riesgo realizadas en 2018 y 2019, estas plataformas pasan ahora a considerarse de riesgo “significativo” de lavado de dinero. Los clubes de apuestas privados son el único otro tipo de proveedor que alcanza ese nivel de alerta, lo que sitúa al juego online en una categoría de vigilancia prioritaria dentro del sistema financiero irlandés.
Harris fue directo sobre la motivación del cambio: “Los delincuentes son cada vez más sofisticados, utilizan la tecnología, operan a través de las fronteras y se adaptan rápidamente a los cambios. El gobierno no puede permanecer impasible ante estas amenazas”.
Un plan de acción con medidas concretas para toda la cadena del juego
El plan de 30 puntos no se limita a reclasificar riesgos: establece obligaciones operativas específicas para distintos segmentos de la industria y amplía las facultades de la Autoridad Reguladora del Juego de Irlanda (GRAI).
Los clubes privados, que históricamente quedaban fuera del alcance de la Ley de Juegos y Loterías de 1956 y no se consideraban servicios de apuestas, quedarán ahora sujetos a requisitos de licencia obligatorios. La medida busca incorporar a estos establecimientos dentro del esquema regulatorio y de supervisión previsto para el resto de la industria.
Los casinos que operan máquinas tragamonedas también enfrentarán una regulación más estricta, con una aplicación más rigurosa de las condiciones de licencia y las obligaciones contra el lavado de dinero. El plan no detalla los aspectos específicos, pero la señal regulatoria es clara.
Criptomonedas y pagos en circuito cerrado: dos medidas con impacto operativo directo
Dos de las disposiciones del plan de acción merecen atención especial por su impacto práctico sobre los operadores.
La primera concierne a las criptomonedas. Su mayor uso en el ámbito del juego fue identificado como un factor clave en la nueva orientación regulatoria, y la GRAI será responsable de establecer un estándar industrial de diligencia debida sobre las criptomonedas como fuente de fondos para apuestas. La medida apunta a cerrar una brecha que los marcos tradicionales de prevención del lavado de dinero no cubren adecuadamente.
La segunda es la obligación de pagos en circuito cerrado: los operadores deberán gestionar depósitos y retiradas desde y hacia la misma cuenta. Este mecanismo elimina la posibilidad de que los fondos entren por una vía y salgan por otra, una técnica habitual en esquemas de lavado de dinero a través de plataformas de juego.
Las vulnerabilidades identificadas: efectivo en el mundo físico, volumen en el digital
La evaluación de riesgos identificó vulnerabilidades distintas según el canal. En el segmento presencial, las apuestas con dinero en efectivo representan el mayor riesgo por el menor nivel de trazabilidad que ofrecen las transacciones físicas. El gobierno señaló que esta característica aumenta la probabilidad de que determinadas operaciones terrestres puedan ser utilizadas por organizaciones criminales.
En el segmento online, el riesgo deriva del volumen: el enorme número de transacciones digitales genera una superficie de exposición difícil de monitorear con los recursos regulatorios actuales. Los datos de 2023 ilustran la magnitud del mercado: las casas de apuestas presenciales generaron alrededor de US$2.810 millones en ingresos ese año, mientras que las plataformas online captaron aproximadamente US$3.040 millones, lo que refleja un mercado digital que ya supera en tamaño al segmento terrestre.
La GRAI como eje de la nueva arquitectura de supervisión
El plan de acción refuerza el papel de la GRAI, creada en marzo de 2025, como futura autoridad competente para todas las categorías de servicios de juego en Irlanda. Actualmente, la supervisión del sector está distribuida entre un conjunto heterogéneo de organismos, y la consolidación de ese marco aún está siendo preparada mediante un proceso de consulta pública y un borrador de reglamento derivado de la Ley de Regulación del Juego de 2024.
O’Callaghan subrayó que la implementación del plan requerirá una cooperación estrecha entre departamentos gubernamentales, la Garda Síochána, la Agencia Tributaria, el Banco Central y los organismos reguladores.
“El gobierno seguirá vigilando los riesgos emergentes y actualizando su respuesta según sea necesario para garantizar que Irlanda siga siendo resiliente ante un entorno de amenazas en rápida evolución”, concluyó el ministro.











































