Perú, Colombia y Brasil avanzan en la regulación tributaria del juego online para aumentar la recaudación fiscal, mientras operadores y especialistas advierten que una presión impositiva excesiva podría afectar la competitividad del mercado formal y favorecer el crecimiento de la oferta ilegal.
¿Hasta qué punto aumentar los impuestos permite recaudar más sin afectar la competitividad del mercado regulado? Esa es la pregunta que hoy enfrenta la industria del juego online en América Latina.
El crecimiento del consumo digital, la popularidad de los eSports y la masificación de los pagos electrónicos han convertido a esta industria en un negocio que, actualmente, mueve millones de dólares; sin embargo, mientras varios gobiernos continúan buscando regular el sector y aumentar así la recaudación fiscal, también ha surgido el debate sobre los límites de la carga tributaria y el impacto que esta puede tener sobre la competitividad de los operadores formales.
Perú, Colombia y Brasil han comenzado a transformar este rubro por las nuevas regulaciones fiscales con el objetivo de formalizar un mercado históricamente poco controlado y convertirlo en una fuente importante de ingresos públicos. Sin embargo, especialistas y empresas de la industria advierten que una presión tributaria excesiva podría generar efectos contrarios a los esperados, incentivando el crecimiento de plataformas ilegales y debilitando la sostenibilidad de los operadores regulados.
El debate también se concentra en cómo sostener el equilibrio entre recaudación fiscal, competitividad y viabilidad del mercado formal. La preocupación se intensifica debido a que el mercado digital funciona en un entorno altamente competitivo y globalizado, donde los usuarios pueden migrar fácilmente hacia plataformas extranjeras o no reguladas si encuentran mayores costos o restricciones en los servicios legales.
PERÚ: EL IMPACTO FISCAL
El mercado peruano de apuestas en línea experimentó una transformación significativa tras la implementación de la Ley N° 31557, la cual busca regular la explotación de juegos y apuestas deportivas a distancia. Con ello, el país pasó a formar parte del grupo de naciones en la región que buscan controlar y fiscalizar el crecimiento del sector digital.
El impuesto que se aplica en el sistema peruano es del 12% sobre la base imponible de las apuestas deportivas y juegos a distancia, además de otras cargas vinculadas al consumo y operaciones digitales. De acuerdo con información de la SUNAT, el pago es mensual y está dirigido tanto a empresas nacionales como extranjeras que operan plataformas de apuestas en territorio peruano.
Reportes publicados durante el 2025 y 2026 indican que la recaudación de este rubro ha mostrado un crecimiento constante. Solo en los primeros once meses de 2025, el Gobierno logró recaudar más de 91 millones de soles por concepto de impuesto a los juegos a distancia, mientras que la recaudación total relacionada al sector alcanzó cerca de 420 millones de soles.
Sin embargo, el incremento de la carga tributaria también ha generado preocupación, pues diversos operadores consideran que el incremento de impuestos podría llevar a la reducción de la competitividad del mercado formal frente a plataformas ilegales que continúan operando sin regulación ni obligaciones fiscales.
COLOMBIA: EL DEBATE DEL IVA
Colombia, por su parte, se ha convertido en uno de los más polémicos casos de la región, debido al debate sobre la aplicación del IVA a las apuestas en línea. Desde el año pasado, el Gobierno impulsó propuestas para aplicar un impuesto del 19% sobre depósitos y operaciones relacionadas con plataformas de juego digital, medida que provocó una fuerte reacción en el sector empresarial. Sin embargo, de acuerdo a Coljuegos, durante 2025 las apuestas online movilizaron más de 45 billones de pesos colombianos, consolidando a Colombia como uno de los mercados digitales más importantes de la región.
Los gremios vinculados a este rubro advirtieron que una carga tributaria elevada podría alterar el comportamiento de los usuarios y afectar los niveles de canalización hacia el mercado regulado. Según representantes del sector, ello podría traducirse en una menor recaudación y en un fortalecimiento de plataformas que operan fuera del sistema tributario nacional.
La discusión llegó incluso al ámbito judicial. En 2026, la Corte Constitucional de Colombia suspendió temporalmente la aplicación del IVA adicional a los juegos online mientras se evaluaban los alcances legales de la medida. La decisión fue interpretada por operadores y analistas como un alivio temporal para un mercado que venía enfrentando incertidumbre regulatoria y presión fiscal creciente.
El crecimiento del juego ilegal preocupa especialmente porque afecta directamente la recaudación fiscal. Coljuegos reportó que, el año pasado, se bloquearon más de 10.000 páginas web ilegales relacionadas con apuestas online y juegos digitales que operaban fuera del marco regulatorio colombiano. Las autoridades consideran que la competencia informal representa actualmente uno de los principales desafíos para la sostenibilidad del sistema tributario aplicado al sector.
Sin embargo, al margen de las controversias, el país cafetero sigue siendo uno de los mercados más desarrollados de América Latina en materia de regulación del juego en línea.
BRASIL: EL GIGANTE REGIONAL
El caso de Brasil resulta relevante por el enorme tamaño de su mercado. Con más de 200 millones de habitantes y una creciente cultura de apuestas deportivas, se ha convertido en uno de los principales objetivos para operadores internacionales que buscan expandirse en la región.
Este año, por ejemplo, el Estado intensificó las medidas tributarias y, de acuerdo a cifras de la Receita Federal, se logró recaudar en el primer trimestre de 2026, unos BRL 3.400 millones (679,9 millones de dólares), lo que representa un crecimiento del 123.7% comparado con el mismo periodo del año anterior.
El incremento tributario también ha obligado a los operadores a adaptarse a nuevas obligaciones fiscales aplicadas sobre ingresos y operaciones de apuestas. Diversos actores del sector consideran que el desafío será mantener niveles adecuados de rentabilidad y crecimiento dentro de un mercado que aún se encuentra en proceso de consolidación regulatoria.
RIESGOS DE LA ILEGALIDAD
Uno de los principales riesgos asociados a una elevada carga tributaria es el crecimiento del mercado ilegal. A diferencia de otras industrias tradicionales, las plataformas digitales permiten que los usuarios cambien rápidamente de operador mediante aplicaciones móviles o páginas web alojadas fuera del país. Esto convierte a la competitividad fiscal en un elemento decisivo para la permanencia de los operadores formales.
Especialistas en regulación digital sostienen que la efectividad de cualquier modelo tributario depende de su capacidad para mantener a jugadores y operadores dentro del mercado regulado. El desafío para los gobiernos consiste en encontrar un equilibrio que permita incrementar la recaudación sin afectar la sostenibilidad del sector ni incentivar la migración hacia plataformas no autorizadas.
El problema no solo afecta a las empresas formales, sino también a los propios gobiernos. Un mercado ilegal fortalecido reduce la capacidad de fiscalización, disminuye la protección al consumidor y termina debilitando la recaudación fiscal que inicialmente se buscaba incrementar. Por ello, varios países de la región han comenzado a debatir modelos tributarios más flexibles que permitan sostener la formalización del sector.
América Latina enfrenta ahora el reto de consolidar un modelo regulatorio capaz de sostener recaudación fiscal, supervisión y competitividad dentro de una industria digital que continúa expandiéndose en toda la región.











































