El Servicio Federal de Ingresos de Brasil difundió este martes los resultados de la recaudación tributaria correspondientes a los primeros ocho meses de 2026, y el desempeño del sector de apuestas volvió a destacarse dentro del panorama fiscal del país. Entre enero y agosto, la actividad aportó 9.910 millones de reales (unos 1.925 millones de dólares) al erario público, una cifra que representa un incremento del 69,25% frente al mismo período de 2025.
Ese ritmo de expansión contrasta con el del conjunto de la recaudación federal: en total, ingresaron 2,11 billones de reales entre enero y agosto —cerca de 409.700 millones de dólares—, con un crecimiento interanual de casi el 12%.
Un año de altibajos marcado por el calendario y el clima político en Brasil
El comportamiento mes a mes de la recaudación permite entender por qué el resultado acumulado no fue lineal. Enero fue el mejor mes del año, con ingresos cercanos a 1.500 millones de reales (unos 291 millones de dólares), mientras que febrero y marzo registraron un descenso atribuido, entre otros factores, a la estacionalidad del Carnaval. Desde abril, los ingresos volvieron a crecer y en julio alcanzaron los 1.463 millones de reales (cerca de 284 millones de dólares), aproximándose nuevamente al nivel de enero.
Agosto rompió esa recuperación: la recaudación cayó a 1.163 millones de reales (alrededor de 226 millones de dólares), una baja del 20,5% respecto al mes anterior. Dos factores explicarían ese retroceso. Por un lado, fue el primer mes completo sin el impulso adicional que había generado el Mundial sobre el consumo de apuestas. Por otro, el sector viene atravesando una ola de críticas públicas que podría estar incidiendo sobre el comportamiento de los jugadores.
Las proyecciones para 2026 se ajustan a la baja
Antes de conocerse los datos de agosto, algunas estimaciones ubicaban a la recaudación anual del sector en torno a los 16.000 millones de reales (cerca de 3.100 millones de dólares), un nivel que habría representado un récord histórico para la actividad. La combinación de la caída de agosto con una recaudación que empezó a mostrar signos de estabilización lleva ahora a pensar en un escenario más moderado, con un cierre de año que rondaría los 14.000 millones de reales (unos 2.720 millones de dólares).
Ese ajuste, sin embargo, podría profundizarse todavía más si el gobierno avanza con una de las promesas de campaña que sigue latente: la prohibición de los casinos en línea. Dado que una parte sustancial de los ingresos del sector proviene justamente de esa vertical, su eliminación podría reducir la recaudación mensual a apenas 600 millones de reales (cerca de 117 millones de dólares), lo que llevaría el total anual a un nivel cercano a los 12.000 millones de reales (unos 2.330 millones de dólares), muy por debajo de las expectativas iniciales.
Qué compone la recaudación del sector
El monto reportado por el Servicio Federal de Ingresos no corresponde a un único tributo, sino a la suma de distintos gravámenes federales que recaen sobre la actividad. Entre ellos se incluyen el Impuesto sobre la Renta de las Sociedades (IRPJ), la Contribución Social sobre el Beneficio Neto (CSLL) y la Contribución al Programa de Integración Social y de Financiamiento de la Seguridad Social (PIS/Cofins), además del impuesto que se aplica de manera directa sobre los ingresos brutos de las operadoras.
La tensión entre el discurso político y los números fiscales
El contraste entre el desempeño fiscal del sector y el discurso oficial es uno de los puntos más llamativos del actual escenario brasileño. Pese a que la actividad ya aportó casi 10.000 millones de reales al fisco en apenas ocho meses, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva mantiene abierta la posibilidad de aplicar medidas severas contra el sector, en línea con compromisos asumidos durante su campaña electoral.
Ese discurso, no obstante, no incorpora hasta ahora una evaluación pública sobre el costo fiscal que tendría avanzar con una prohibición.
La advertencia de la industria sobre el mercado ilegal
Las empresas del sector vienen advirtiendo sobre otro riesgo asociado a una eventual prohibición: el desplazamiento de la demanda hacia plataformas no reguladas. Según sostienen desde la industria, si se concreta la restricción sobre los casinos en línea, buena parte de los fondos que hoy circulan por el mercado legal —y que tributan bajo el esquema fiscal vigente— terminarían canalizándose hacia operadores ilegales, sin ningún tipo de control ni aporte al erario público.
Ese escenario resume el dilema que enfrenta el gobierno brasileño de cara a lo que resta de 2026: un sector que ya demostró capacidad de generar ingresos crecientes para el Estado, pero que al mismo tiempo continúa bajo la amenaza de una decisión política que podría revertir buena parte de ese aporte fiscal.











































