El 5 y 6 de julio, Lima fue sede de la XIV Cumbre de la Alianza del Pacífico (AP), mecanismo que cumplió ocho años de creación el pasado 28 de abril, consolidándose como una plataforma de integración profunda y con gran dinamismo, que alcanza a ubicarse como la octava economía del mundo.
Creo importante hacer un balance del camino avanzado, de las prioridades de la presidencia pro témpore que ejerce el Perú y de las perspectivas que vemos a futuro, pensando siempre en función de promover la integración.
Comienzos de la AP
Desde sus inicios, el Perú, Chile, Colombia y México apostaron por la integración regional como instrumento para avanzar en el desarrollo económico y social sostenible, promoviendo una mejor calidad de vida para las personas.
En el actual contexto internacional, en el que han resurgido cuestionamientos hacia la globalización y el libre comercio por parte de algunos países, así como ideas proteccionistas y desafíos al Sistema Multilateral de Comercio, los países miembros de la AP estamos convencidos de que una política pública de apertura (sin barreras al comercio) e integración está directamente relacionada con el desarrollo y crecimiento.

Destacado progreso
Entre los avances más significativos de la Alianza tenemos el Acuerdo Marco que plasma su objetivo de alcanzar la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas, indispensable para dinamizar nuestras economías y profundizar la integración al interior del bloque.
Por otro lado, mediante el Protocolo Adicional —que entró en vigencia en mayo del 2016— se acordó la inmediata eliminación del 92% del universo arancelario, comprometiéndonos a eliminar todos los aranceles al 2030.
Son destacables, igualmente, los logros alcanzados en materia de integración financiera, plasmados en el establecimiento del Mercado Integrado Latinoamericano (MILA), mediante el cual se busca ampliar y diversificar las oportunidades de negocio en nuestros países.
Por otro lado, atendiendo la realidad geográfica de los países de la Alianza, se ha obtenido del Banco Mundial la emisión de un Bono Catastrófico contra terremotos. Asimismo, reconociendo la necesidad de proveer de mayores y mejores oportunidades a los jóvenes, se continúa implementando la Plataforma de Movilidad Estudiantil y Académica.
Sobre el rol central que cumplen las pymes, se ha establecido una red de inversionistas ángeles para acercar a los emprendedores y potenciales inversores, y un Fondo Capital Emprendedor para proveer posibilidades de acceso a financiamiento para startups e innovaciones.
Presidencia pro tempore peruana
En materia del reforzamiento de la institucionalidad y gobernanza, nuestra presidencia ha trabajado en una doble tarea. Por un lado, la racionalización de grupos técnicos con miras a contar con un mecanismo más ágil y eficiente; y por el otro, una decisión que fue adoptada en México por el Consejo de Ministros y que significó la creación del Grupo sobre Desarrollo e Inclusión Social, concordante con la Visión 2030 del mecanismo, que busca hacerlo más ciudadano.
Resulta igualmente destacable el avance hacia la creación de una plataforma digital que esperamos sea el inicio de una secretaría virtual que refuerce la gestión de este mecanismo.
Quisiera igualmente referirme a algunas áreas específicas que considero que han marcado nuestra presidencia, y cuyos logros haremos patente en la cumbre de julio próximo:
– En materia de proyección externa, nos encontramos negociando sustantivas Declaraciones Conjuntas con la Unión Europea, Japón y la Unión Económica Euroasiática; así como trabajando en la implementación de los acuerdos suscritos con el Mercosur y la Asean.
– En materia medio ambiental, tendremos una Declaración sobre Consumo Responsable de Bolsas Plásticas de un Solo Uso, bajo el liderazgo del Ministerio del Ambiente. El acuerdo estará abierto a la adhesión de los 57 Estados Observadores del mecanismo, incluyendo a Azerbaiyán y Kazajistán, que fueron recientemente aceptados como nuevos Observadores.
– Finalmente, con relación a los Estados Observadores, bloques y organismos internacionales, estamos impulsando nuestro relacionamiento de forma tal de generar una dinámica más eficiente y productiva. En ese sentido, esperamos avanzar las negociaciones con los candidatos a Estados Asociados (Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Singapur) para lograr un acuerdo tan pronto como sea posible. Del mismo modo, en la última reunión sostenida en México se acogió con beneplácito el interés de Ecuador de vincularse más estrechamente a la Alianza del Pacífico. Y saludamos el interés de Corea del Sur para iniciar negociaciones que lo lleven a convertirse en Estado Asociado de la Alianza.

Actividades realizadas
Me permito subrayar además que la presidencia peruana organizó el pasado 23 y 24 de abril —en la ciudad de Lima— el I Foro Técnico de Cooperación, que fue una inmejorable oportunidad para presentar formalmente el primer Portafolio de Proyectos, compuesto por 35 iniciativas consensuadas que han sido expuestas a los estados observadores y bloques. Por primera vez, el portafolio muestra a la AP en un rol dual, como demandante y oferente de cooperación, acorde con su posicionamiento internacional.
Asimismo, conscientes de la importancia de proveer recursos a los proyectos, activamos el Fondo de Cooperación de este mecanismo, con una bolsa semilla de un millón de dólares, gracias a los aportes equitativos de cada uno de los miembros de la Alianza, y que estará abierto a las contribuciones de otros países y organismos internacionales. Dicho monto debe facilitar la creación de nuevos y mejores proyectos.

Perspectivas
Si bien el avance ha sido notable, no son pocos los desafíos que enfrenta aún la Alianza del Pacífico. Entre ellos cabe mencionar la importancia de seguir desarrollando su proyección externa, a través del estrechamiento de lazos con otras regiones, lo que nos consolidará como plataforma de integración económica y comercial.
El alto número y la diversidad de estados observadores constituyen una oportunidad para incrementar el comercio y promover el desarrollo. Es cierto que la cooperación debe darse desde ambos lados —desde la AP hacia terceros países—, pero también debe ser lo suficientemente eficiente para gestionar los proyectos que se reciban de parte de los Estados Observadores. Finalmente, los esfuerzos en beneficio de la ciudadanía son la mejor vía hacia la integración. En ese sentido, estamos convencidos de que debemos redoblar labores para seguir concretando iniciativas que permitan reforzar el tejido humano que sostiene la unión de los cuatro países.











































