La certificación se ha convertido en una pieza clave para el crecimiento sostenible de la industria del juego, especialmente en un contexto marcado por la expansión de los mercados regulados, la transformación digital y las crecientes exigencias en materia de seguridad y cumplimiento. Sin embargo, para Maurizio Soccodato, fundador y CEO de Global Lab, el papel de los laboratorios va mucho más allá de evaluar productos o verificar estándares técnicos.
En una entrevista exclusiva para Revista Casino Perú, el ejecutivo comparte la visión que dio origen a Global Lab, una empresa que busca transformar la relación entre los operadores, proveedores, reguladores y laboratorios mediante un modelo basado en la transparencia, la trazabilidad y la colaboración constante. Además, reflexiona sobre el futuro de la certificación, la importancia de la seguridad de la información y los retos que enfrentará la industria en los próximos años mientras la compañía avanza en su expansión hacia nuevos mercados de Asia y Oceanía.
¿Qué momentos marcaron su forma de entender este negocio?
Mi visión proviene de una sólida gestión previa en otros sectores. Esto me enseñó que el juego exige comprender la agilidad del negocio, no solo cumplir normativas. En quince años, el mayor aprendizaje ha sido la adaptación constante; por ejemplo, en Italia apostamos por aplicaciones nativas, pero al detectar desafíos de infraestructura, supimos pivotar a tiempo hacia soluciones más escalables. El valor real radica en ser un socio estratégico dinámico.
¿Qué necesidad identificó en el mercado que te llevó a fundar Global Lab?
Fundé Global Lab tras vivir la opacidad de los laboratorios tradicionales, donde cada retraso cuesta miles de dólares al cliente. Decidimos romper ese esquema basándonos en cuatro pilares: Transparencia, Trazabilidad, Calidad y Velocidad. Nuestro gran diferenciador es una plataforma tecnológica de certificación compartida íntegramente con el cliente, permitiéndole monitorear sus proyectos en tiempo real y sin costos ocultos.
¿Cómo trabaja Global Lab para que la certificación sea más ágil, clara y útil?
No tenemos secretos mágicos; aplicamos un rigor técnico estricto bajo los estándares ISO 17020 e ISO 17025. La diferencia es nuestra gestión proactiva y bilateral: si un proyecto se ralentiza, levantamos el teléfono para ayudar al cliente.
¿Qué rol cree que están llamados a jugar los laboratorios en la evolución de la industria?
Nuestro objetivo es ser el eslabón de conexión definitivo entre los reguladores y el mercado, asesorando a las autoridades para que dicten normativas eficientes y realistas que impulsen el negocio en lugar de asfixiar la innovación.
¿Qué valor encuentra en las ferias internacionales y qué te dejan?
Asistimos masivamente para combatir la falsa premisa de que los laboratorios mandan. Nosotros estamos al servicio del cliente. Nos alegra ver que competidores nacidos el mismo año adopten hoy nuestros criterios; la competencia sana beneficia a todos y el mercado es gigantesco. No creemos en monopolios, creemos en el valor real.
¿Qué cree que será clave para los actores del sector en los próximos años?
La clave será el fortalecimiento estructural y la seguridad de la información. Obtener certificaciones como la ISO 27001 pasará de ser una ventaja a un requisito de supervivencia.
¿Qué viene ahora para Global Lab y qué desafíos considera más relevantes?
Tras consolidar operaciones en Brasil y Sudáfrica, nuestro próximo paso para completar la red mundial es la apertura en Asia y Australia, alcanzando la capacidad de certificar en más de cien jurisdicciones. Llevaremos nuestro modelo de transparencia a cada rincón, siendo el mayor aliado global de la industria.











































