Ante el pico de casos de COVID-19, Alberto Fernández, presidente de Argentina, se encuentra analizando una serie de restricciones que, de concretarse, entrarían en vigencia este sábado a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU). El objetivo es limitar la circulación nocturna y limitar los aforos en establecimientos comerciales.
Si bien existe una gran dosis de hermetismo en relación a cómo se implementará finalmente cada medida, se especula que el DNU se anunciará hoy por la tarde. Uno de los pocos puntos donde hay acuerdo entre las autoridades nacionales, la provincia de Buenos Aires y la ciudad de Buenos Aires es en la duración de las nuevas medidas: se extenderán por tres semanas y resta definir la fecha de expiración, si será el viernes 30 de abril o el lunes 3 de mayo.
El ítem donde se hace más visible la diferencia entre la provincia y la ciudad tiene que ver con las restricciones nocturnas. Es un hecho que se darán a conocer medidas en ese sentido, pero hay diferencias en cuanto a los horarios: mientras desde el gobierno bonaerense pretenden fijar cierres desde las 22 a las 6 horas, la gestión porteña aduce que limitar esa franja afectaría a un sector trascendente en la ciudad: el gastronómico.
También se prohibirán las reuniones sociales en espacios privados, uno de los puntos que genera una mayor resistencia social y donde se torna más difícil imponer controles. Además, se colocará un tope del 30 % a la ocupación en restaurantes y bares en los horarios en que se encuentren abiertos.
Las actividades recreativas es otro espacio destinado a sufrir restricciones: no se podrán practicar deportes en lugares cerrados, y los casinos y bingos cerrarán sus puertas.











































