El Pleno del Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado de forma definitiva el “Plan de usos” que regula los juegos de azar en la capital catalana. El documento, que el gobierno municipal impulsó en 2020 después de suspender un año las licencias para abrir este tipo de establecimientos, fija las condiciones para la apertura de bingos, casinos y salas de juego nuevos con unos criterios que en la práctica lo hacen casi imposible.
En concreto, el plan establece una distancia mínima de 800 metros entre un local de azar y cualquier centro educativo (hasta ahora era de sólo 100 metros). Además, se pone como requisito una distancia de 450 metros con respecto a otros equipamientos como bibliotecas, centros cívicos, centros de joven y de barrio, oficinas del Servicio de Ocupación de Cataluña o centros de salud.
“No habrá ni una sola casa de apuestas más en la ciudad”, ha afirmado la teniente de alcalde Janet Sanz, que ha asegurado que “cada vez que se cierre una no podrá abrir otra en el mismo lugar”. Barcelona tiene 35 salas de juego, 15 bingos y un casino. Desde el 2019 han cerrado dos bingos en la ciudad.
Desde el partido ERC, Jordi Coronas, ha pedido al gobierno municipal que estimule a sus socios en el Estado para regular también las apuestas en línea. Eva Parera (del partido BCN Cambio) lamentó la “criminalización” del sector.











































