Albania se prepara para poner fin a siete años de prohibición total de las apuestas deportivas. El gobierno terminó en julio un nuevo marco regulatorio que permitirá licenciar hasta 10 operadores en línea, en un intento por formalizar un negocio que, pese a estar prohibido desde 2019, nunca dejó de operar.
Una prohibición en Albania que no funcionó
En 2019, Albania prohibió las salas de apuestas, las máquinas tragamonedas y todas las formas de juego en línea. La medida buscaba frenar un sector que en 2018 facturaba unos 760 millones de dólares al año y que contaba con 4.000 casas de apuestas para una población de 2,8 millones de personas. Los locales se concentraban cerca de escuelas y barrios residenciales, lo que generó alarma entre autoridades y ciudadanos.
El entonces primer ministro Edi Rama impulsó la prohibición como parte de una lucha contra lo que llamó «un mal profundamente arraigado» en la sociedad albanesa. También citó preocupaciones sobre vínculos entre casas de apuestas y crimen organizado, además del riesgo de adicción en hogares de bajos ingresos.
Sin embargo, la prohibición no eliminó las apuestas: las trasladó a la informalidad. Según estimaciones de Gambling Compliance International (GCI), el mercado no regulado de apuestas deportivas en línea generó 117 millones de dólares en ingresos brutos del juego en 2024, cifra que subiría a 126 millones en 2025. Si se suman casinos y póker en línea, el total no regulado llegó a unos 229 millones de dólares el año pasado.
Un mercado de apuestas más pequeño y controlado
El nuevo régimen en Albania solo permitirá apuestas en línea. Los locales físicos de apuestas y las salas de tragamonedas seguirán prohibidos, y los casinos continuarán limitados a hoteles de cinco estrellas. El acceso al mercado estará restringido a un máximo de 10 licencias, aunque el número final lo definirá la Comisión de Licencias.
El gobierno estima que el nuevo esquema podría generar cerca de 21,6 millones de dólares anuales en ingresos públicos. Además, el 15% de los ingresos brutos del juego (GGR) se destinará a un fondo especial para financiar iniciativas vinculadas con la cultura, el deporte, la tecnología y la innovación.
Los usuarios deberán registrarse con su documento de identidad, las apuestas en efectivo quedarán prohibidas y los pagos solo podrán procesarse a través de bancos albaneses o entidades autorizadas de dinero electrónico. Los operadores tendrán que conservar los registros de los jugadores por al menos tres años y respetar un registro nacional de autoexclusión, al que incluso los familiares podrán solicitar inscribir a un pariente. Pese a estas exigencias, Albania aún no cuenta con un centro especializado en tratamiento para personas con problemas de ludopatía.
Requisitos que favorecen a grandes empresas
Para optar a una licencia en Albania, los operadores deberán constituirse como sociedad anónima albanesa, acreditar experiencia en al menos tres mercados de la Unión Europea o la OCDE, demostrar una facturación mínima de 21,6 millones de dólares en el último ejercicio fiscal y contar con un capital social de al menos 430.000 dólares.
Las licencias se asignarán por puntos: 30 puntos según el monto ofertado por la tasa de licencia, 30 por experiencia en el sector, 20 por gobernanza, 15 por tecnología y cinco por el plan de negocios. Esa tasa mínima asciende a 4,3 millones de dólares, pagaderos en cuotas durante los 10 años de vigencia de la licencia.
Para el abogado Hendri Hanaj, fundador de Hashtag Lawyers, estas condiciones apuntan claramente a operadores internacionales con trayectoria, más que a empresas locales.
Fecha de inicio de apuestas aún sin definir
Aunque los ocho reglamentos de aplicación ya están listos, el gobierno no ha confirmado cuándo comenzará el proceso de licencias. Hanaj cree que, dado que Albania aspira a ingresar a la Unión Europea hacia 2030, las licencias podrían otorgarse en uno o dos años.
Persisten dudas sobre cuántas licencias se entregarán realmente y si el interés por las apuestas se mantiene tras años de prohibición. Aun así, Hanaj considera que los bajos costos de operación y las tasas «manejables» harán atractivo el mercado albanés para grandes operadores internacionales.











































