
El 2019 fue un año muy caluroso y perjudicial para la Tierra debido a las grandes emisiones de gases tóxicos que aceleran el cambio climático. Un estudio de la NASA reveló que fue el segundo año más cálido de la historia registrada, después de 1980. Inundaciones, sequias sin precedentes en Europa y África y múltiples y voraces incendios continúan provocando serios daños en el medio ambiente. Como los siniestros en el Amazonas, California y, recientemente, Australia, que han dejado kilómetros de selva en cenizas, la muerte de miles de animales y la extinción funcional del koala.
Por eso, el 2020 es decisivo para la humanidad. Quedan solo diez años para cumplir la Agenda 2030 bajo los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, la hoja de ruta firmada por todos los países para abordar los desafíos climáticos desde el 2015.
Varios informes científicos señalan que si no se reducen las emisiones de forma drástica en estos próximos años será imposible contener el aumento global de la temperatura por debajo de 2 °C. Por encima de ese nivel, las consecuencias pueden ser mucho más graves y en cadena.
Crisis climática
Hace unos días, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) informó que las esperanzas de alcanzar el objetivo del Acuerdo de París —reducir en 7.6 % las emisiones de gases tóxicos anuales— no será logrado. La movilización social internacional ha aumentado para reclamar a los gobiernos medidas más drásticas para disminuir los gases de efecto invernadero.
Al respecto, el PNUMA aseguró en un comunicado que “los seres humanos dependen de ecosistemas estables y saludables para su propia supervivencia. Por eso, en el 2020 se requiere una acción urgente para encaminar al mundo hacia un futuro más sostenible. Este será un súper año para el medio ambiente, un año decisivo, en el que los países definirán la agenda de la acción ambiental para la próxima década”.
El acuerdo de la COP25 deja mucho que desear, al no establecer objetivos más ambiciosos en cuanto a la reducción de CO2. La Cumbre del Clima, realizada el último diciembre, pone en manos de la Cumbre de Glasgow, a celebrarse en noviembre del 2020, que los países presenten estrategias más rigurosas. Sobre sus hombros cae el futuro de la reducción de emisiones y el de la lucha contra el cambio climático.
Lo que lleva a preguntar ¿qué le espera al mundo si no se reducen a tiempo las emisiones de gases tóxicos? Estos drásticos cambios podrían impulsar la escasez de agua dulce, ocasionar modificaciones radicales en las condiciones de producción de alimentos y aumentar el número de muertes por inundaciones, tormentas, olas de calor y sequías.
El año y la década que acaban de pasar se han caracterizado por un significativo retroceso de los glaciares, un incremento del nivel del mar sin precedentes y fenómenos meteorológicos extremos y devastadores, señaló la Organización Meteorológica Mundial.

Intenso desafío
Las preocupantes cifras han hecho que organizaciones internacionales lideren diversas convenciones del clima para que los países se comprometan con el medio ambiente y se evite un desastre. El Acuerdo de París, la Cumbre sobre la Acción Climática y las múltiples Conferencias de las Naciones Unidas sobre el cambio climático son un ejemplo de ello. A esto no solo se suman jefes de estados, sino también los empresarios. Cien líderes empresariales realizaron acciones concretas para seguir los objetivos del Acuerdo de París y acelerar la transición de la economía gris a la verde, incluidos los propietarios de activos con más de dos billones de dólares.
Además, en la Cumbre sobre la Acción Climática, Costa Rica presentó el Plan de Descarbonización de su país para el 2050, para mantener los combustibles fósiles en el subsuelo. Por su parte, Colombia anunció algunos de los programas que está implementando; como la transición a la energía renovable, que ha logrado triplicarse en el último año. Perú también anunció una nueva iniciativa contra la contaminación del aire, a la que se han unido 41 países de todo el mundo. Naciones como Ecuador, Guatemala, Bolivia, China, India y varias integrantes de la Unión Europea también se han sumado a este plan de acción para contribuir con los ODS.
Pero no es suficiente, y los compromisos de los mandatarios en la COP25 dejan mucho que desear, ya que no se concretaron mayores avances respecto a las cuotas nacionales de reducción de emisiones de CO2. Todas las esperanzas apuntan a la Conferencia de este año, la COP26. El secretario General de la ONU, António Guterres, hizo un llamado a todos los líderes para que acudan al próximo evento del clima con planes concretos y realistas, para seguir con los objetivos planteados de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 45 % en los próximos diez años, y a cero para el 2050.












































