Un estudio reciente del e61 Institute, organización dedicada a la investigación económica, determinó que la prohibición implementada en Australia durante 2024 para usar tarjetas de crédito en apuestas en línea no logró reducir significativamente la actividad de los jugadores más asiduos del país.
Los datos revelaron que la gran mayoría de estos usuarios simplemente modificó su método de pago y pasó a utilizar cuentas de transacciones regulares, lo que les permitió continuar apostando sin mayores obstáculos.
El cambio en los patrones de gasto en Australia
El análisis demostró que el gasto promedio quincenal de quienes antes usaban tarjetas de crédito cayó desde poco más de 200 dólares australianos (132 dólares estadounidenses) hasta cero en ese medio de pago específico. Sin embargo, el gasto total se mantuvo alrededor de 150 dólares australianos (99 dólares estadounidenses) cuando se consideraron las cuentas de transacciones alternativas.
Los investigadores explicaron que la mayoría de estos jugadores contaba con fondos suficientes en sus cuentas para continuar apostando sin necesidad de recurrir a crédito o préstamos.
Lagunas legales sin resolver
El informe señaló que la reforma dejó sin atender varios vacíos legales que los jugadores podrían explotar. Entre estas opciones disponibles se encuentran los adelantos de efectivo, los depósitos realizados a través de PayPal y los préstamos personales.
A pesar de la existencia de estas alternativas, los investigadores descubrieron un dato particular: los jugadores habituales no necesitaron utilizarlas para mantener su actividad de apuestas.
Adit Maitra, coautor del estudio, expresó sus dudas sobre la efectividad real de la medida: «No está del todo claro que la prohibición haya restringido el endeudamiento para apostar en ningún sentido». Maitra agregó que las reducciones observadas en el gasto se relacionaron principalmente con jugadores ocasionales que abandonaron la actividad debido a las inconveniencias generadas por el cambio.
Cuestionamientos a otras iniciativas
La investigación también puso en duda la efectividad de otras medidas gubernamentales diseñadas para proteger a los jugadores. BetStop, el programa nacional de autoexclusión para apuestas en línea, cuenta actualmente con apenas 30,000 personas registradas.
Esta cifra resulta preocupante cuando se considera que el gobierno australiano estima que aproximadamente 400,000 ciudadanos se encuentran en la categoría de jugadores de alto riesgo.
Llamados a acciones más contundentes en Australia
Lauren Levin, defensora de los derechos de los consumidores, criticó la respuesta gubernamental. «Este gobierno alardea mucho de todo lo que ha hecho para proteger a los consumidores de juegos de azar, pero esas medidas solo fueron diseñadas para ser los primeros pasos», declaró.
Diversos parlamentarios australianos están ejerciendo presión sobre el primer ministro Anthony Albanese para que implemente una prohibición total de los juegos de azar en línea. La situación genera tensión política, ya que el año 2025 finalizará sin que el gobierno haya presentado una respuesta formal al informe del e61 Institute.
Las implicaciones del estudio
Los hallazgos sugieren que las políticas de restricción de métodos de pago, sin medidas complementarias más robustas, resultan insuficientes para abordar los problemas de juego problemático. El comportamiento de los jugadores habituales demostró una capacidad de adaptación rápida a las nuevas regulaciones, lo que plantea interrogantes sobre la efectividad de enfoques parciales en la regulación del juego en línea.
El debate sobre cómo proteger efectivamente a los ciudadanos vulnerables mientras se regula una industria multimillonaria continúa abierto en Australia.











































