El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva (PT) trabaja en al menos dos nuevos marcos normativos que impactarán directamente en la operación de las plataformas de apuestas deportivas en Brasil. Las nuevas disposiciones, cuya publicación se estima para los próximos meses de 2026, apuntan a dos frentes: el funcionamiento de las oficinas de defensoría del consumidor y los canales de atención vinculados a la salud de los apostadores.
Según informó el medio Estadão/Broadcast, el equipo del mandatario considera prioritario establecer con claridad qué tipo de servicios de atención al cliente deben garantizar los operadores del sector. Entre los puntos que se busca ordenar se encuentran la posibilidad de presentar reclamos sobre apuestas puntuales, inconvenientes en los procesos de retiro de fondos y dificultades relacionadas con el registro de usuarios.
Defensorías independientes, un requisito central en Brasil
Uno de los ejes que el Ejecutivo busca consolidar es que las oficinas de defensoría del consumidor operen de manera independiente respecto de las propias plataformas de apuestas. El objetivo es que los usuarios dispongan de una instancia imparcial para presentar reclamos cuando los canales tradicionales de atención no ofrezcan una solución satisfactoria.
Los canales de salud, el punto más sensible de la discusión
Dentro del Gobierno, la regulación de los servicios vinculados a la salud de los jugadores se percibe como el asunto más delicado de todo el paquete normativo. Si bien varias plataformas ya cuentan con este tipo de canales, las autoridades señalan que no existe claridad sobre su alcance real: qué prestaciones deben incluir, qué protocolos deben seguirse y de qué manera deben difundirse entre los usuarios para que efectivamente cumplan su función preventiva.
Sin señales de una prohibición a corto plazo
Aunque las apuestas deportivas se perfilan como uno de los temas de debate de cara a las elecciones de octubre, las fuentes consultadas dentro del Poder Ejecutivo descartan un giro drástico en la política del sector en el corto plazo. La posibilidad de una prohibición inmediata o de un endurecimiento radical no forma parte de los planes actuales del Gobierno.
El propio presidente Lula ha manifestado en público su postura crítica hacia el juego y llegó a respaldar la idea de prohibirlo. Sin embargo, esa alternativa no está sobre la mesa dentro de la administración, en gran medida porque sectores económicos clave —como los medios de comunicación y el deporte— dependen de manera significativa de los ingresos que genera la industria de las apuestas.
La lectura predominante dentro del Ejecutivo es que el mercado atravesará un proceso de maduración progresivo, con ajustes normativos cada vez más precisos en lugar de medidas abruptas. En ese sentido, el Gobierno traza un paralelismo con el tratamiento que reciben las bebidas alcohólicas en el país: un rubro sujeto a reglas estrictas, pero que conserva libertad publicitaria acompañada de mensajes de consumo responsable. Este enfoque se diferencia del aplicado a los cigarrillos, un segmento sometido a restricciones mucho más severas.
Reglas publicitarias reforzadas de cara al Mundial 2026
De cara a la Copa Mundial de la FIFA 2026, el Gobierno ya endureció la normativa publicitaria para las casas de apuestas. Una de las principales medidas obliga a incluir advertencias explícitas en las piezas publicitarias sobre los riesgos asociados al juego.
Los anuncios deben incorporar la leyenda «El Ministerio de Hacienda advierte», acompañada de una de las siguientes frases: que el juego puede generar pérdidas de dinero, que puede derivar en adicción o que no debe considerarse una inversión.
Restricciones adicionales elaboradas junto al Ministerio de Justicia
En paralelo, un segundo decreto —elaborado en conjunto con el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública— definió una serie de prohibiciones específicas en materia publicitaria. Entre ellas, se impide a las plataformas recurrir a opiniones de especialistas que presenten las apuestas como una actividad de carácter técnico. También queda vedado promocionar las apuestas deportivas como una alternativa de inversión rentable o como cualquier tipo de solución financiera para los usuarios.











































