Egipto da un paso firme contra las apuestas deportivas en línea. El diputado Ahmed Badawy, presidente del Comité de Comunicaciones y Tecnología de la Información del Parlamento, confirmó que las autoridades bloquearon el acceso a plataformas extraterritoriales y que los legisladores redactan una nueva ley para cerrar de forma permanente las aplicaciones de apuestas electrónicas que no cumplan con los requisitos locales.
Las autoridades identifican tres razones principales detrás de la iniciativa: la adicción al juego, las pérdidas económicas de los usuarios y la ausencia de mecanismos de protección al consumidor. La medida no es aislada; se inserta en una tendencia internacional de endurecimiento regulatorio frente al juego digital.
El vacío que llenaron los extranjeros en Egipto
Hasta ahora, Egipto carecía de un marco legal integral para las apuestas en línea. Ese vacío permitió que operadores extranjeros captaran una cuota significativa del mercado local, especialmente a través de aplicaciones móviles y plataformas web, los canales de mayor crecimiento en el sector a nivel mundial.
La legislación propuesta cambia esa ecuación. Además de bloquear plataformas no autorizadas, introduce sanciones para los usuarios de aplicaciones prohibidas y exige que los nuevos operadores cuenten con representantes legales acreditados en el país, con el fin de garantizar el cumplimiento normativo y la responsabilidad frente a las autoridades egipcias.
Lo que permite y prohíbe la ley de Egipto sobre apuestas en línea
El marco legal de Egipto sobre el juego combina principios islámicos y legislación civil. Los artículos 271 y 352 del Código Penal tipifican como delito la mayoría de las formas de juego basadas en resultados inciertos.
Aun así, el país mantiene excepciones. Los casinos físicos son legales, pero solo para ciudadanos extranjeros y únicamente en moneda extranjera. El juego en línea se considera una zona gris, aunque en la práctica está prohibido para los residentes. Las carreras de caballos, con larga tradición en el país, y la Lotería Nacional, administrada por el Estado, operan en un espacio legal ambiguo pero activo.
Cómo se compara Egipto con sus vecinos
La región muestra posturas distintas frente al juego digital. Arabia Saudita lo prohíbe de forma estricta bajo la sharía, con sanciones que incluyen multas, prisión y confiscación de bienes, sin señales de cambio a corto plazo. Los Emiratos Árabes Unidos, históricamente restrictivos por la ley islámica, avanzan en la creación de la Autoridad General de Regulación del Juego Comercial, encargada de supervisar loterías, juego en línea y apuestas deportivas, aunque su implementación sigue en curso.
Marruecos presenta una regulación parcial: permite casinos, loterías y apuestas deportivas, pero deja el juego en línea sin regular. Las plataformas extraterritoriales operan con fluidez, aunque el gobierno introdujo recientemente impuestos sobre las ganancias provenientes del exterior.
Un mercado que crece con o sin regulación
Las cifras revelan por qué el debate regulatorio importa. Según la firma 6Wresearch, el mercado egipcio del juego —que incluye apuestas, casinos y loterías— se proyectaba en $950 millones para 2025 y podría alcanzar $1,100 millones en 2031, con un crecimiento anual del 4%. El segmento de apuestas deportivas es aún más dinámico: estaba valorado en $1,530 millones en 2024 y se estima que llegará a $2,930 millones en 2032, según Data Bridge Market Research, con un crecimiento cercano al 12% anual.
Esos números explican la urgencia: mientras los operadores extraterritoriales captan esos ingresos, el Estado egipcio pierde recaudación fiscal y regalías por licencias. La nueva ley apunta, también, a recuperar ese terreno.











































