España, Francia, Alemania, Italia, Portugal, Bélgica, Países Bajos, Polonia y Suiza firmaron una declaración institucional conjunta mediante la cual sus respectivas autoridades de consumo se comprometen a intensificar la supervisión del mercado de apuestas deportivas y los mercados de predicción durante la Copa Mundial de la FIFA 2026. El acuerdo, impulsado en el contexto del torneo más seguido del mundo, extiende la cooperación regulatoria más allá de las fronteras nacionales y fija compromisos concretos frente a operadores que actúan fuera del marco legal.
La DGOJ intensificará la vigilancia durante el torneo
En España, la aplicación de la declaración recae sobre el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, a través de la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ). El organismo intensificará la vigilancia sobre el mercado de juego online con el objetivo de garantizar la protección de los consumidores y la integridad de las apuestas a lo largo del torneo.
La supervisión se centrará en verificar que los operadores cumplan con las obligaciones vigentes en materia de licencias, publicidad y protección del jugador. Asimismo, la DGOJ adoptará medidas frente a aquellas plataformas que desarrollen su actividad al margen de la normativa aplicable, incluyendo investigaciones administrativas, posibles sanciones y el bloqueo preventivo de sitios web cuando corresponda.
Los mercados de predicción, bajo la lupa
La declaración señala específicamente a los mercados de predicción, plataformas que permiten realizar apuestas sobre el resultado de acontecimientos futuros y que en varios países europeos operan sin las habilitaciones exigidas por la ley.
Según el texto suscrito por las autoridades, estas plataformas presentan características que favorecen conductas de juego problemáticas: ofrecen acceso permanente las 24 horas, carecen de límites efectivos de tiempo o de apuesta y cuentan con controles insuficientes para verificar la edad de los usuarios. Por estas razones, recibirán una atención regulatoria específica durante el período del Mundial.
España ya tomó medidas en esta dirección semanas antes de la firma de la declaración. El Ministerio abrió un expediente sancionador contra las plataformas Polymarket y Kalshi y ordenó el bloqueo cautelar de sus sitios web por operar en el país sin contar con la habilitación administrativa obligatoria.
Un llamado a los actores del deporte
La declaración institucional también dirige un llamamiento a federaciones, ligas, clubes y equipos deportivos para que verifiquen la situación legal de las empresas con las que suscriban acuerdos comerciales o de patrocinio. Las autoridades firmantes subrayan que esas colaboraciones deben ajustarse a la legislación de cada país, lo que implica descartar vínculos con operadores no autorizados.
El llamado cobra relevancia en un período en que el mercado de las apuestas deportivas amplía su presencia en el ecosistema del fútbol de élite a través de contratos de patrocinio con clubes y selecciones nacionales, canales que también pueden ser utilizados por plataformas sin licencia para ganar visibilidad.
La cooperación transfronteriza, más allá del Mundial
Los nueve países firmantes acordaron que la cooperación no se limitará al período del torneo. Una vez concluido el Mundial, los mecanismos de coordinación entre autoridades continuarán activos con el objetivo de consolidar un entorno de juego más seguro, transparente y ajustado a la legalidad para todos los usuarios.
El acuerdo refleja una tendencia regional hacia la supervisión coordinada de un mercado que, por su naturaleza digital y transfronteriza, supera con frecuencia la capacidad de fiscalización de los organismos nacionales actuando en forma aislada.
La creciente popularidad de las plataformas de apuestas online y de los mercados de predicción ha puesto de manifiesto las limitaciones de los marcos regulatorios tradicionales, diseñados principalmente para operadores que actúan dentro de una única jurisdicción. En la práctica, muchas de estas empresas prestan servicios simultáneamente en varios países, utilizan estructuras corporativas complejas y operan a través de dominios o aplicaciones accesibles desde cualquier territorio, lo que dificulta la aplicación efectiva de sanciones o medidas de control por parte de una sola autoridad nacional.
Ante este escenario, los reguladores europeos consideran que el intercambio de información, la coordinación de investigaciones y la adopción de criterios comunes de supervisión son herramientas cada vez más necesarias para proteger a los consumidores y preservar la integridad de las competiciones deportivas.











































