El Departamento del Interior de Estados Unidos dio su aprobación final al proyecto de un casino propuesto por la tribu indígena Coquille en Medford (Oregón), marcando el cierre de un proceso de revisión que tomó casi 13 años.
Este desarrollo permitirá a los Coquille establecer un casino de 30.000 pies cuadrados en un terreno de 2,42 acres, convirtiéndolo en parte de las tierras soberanas de la tribu al ser tomado “en fideicomiso”. Este paso representa un avance significativo para los derechos y la soberanía tribal.
Una decisión histórica para los Coquille
La presidenta de la tribu Coquille, Brenda Meade, celebró esta decisión como un triunfo tras años de obstáculos, incluyendo la negativa inicial de la administración Trump en 2020.
Bajo la presidencia de Joe Biden, la solicitud fue reactivada, evidenciando un cambio en el enfoque hacia el apoyo a las comunidades indígenas.
Según Meade, esta decisión no solo cumple con las obligaciones del gobierno hacia las tribus, sino que también sienta un precedente positivo para otras comunidades nativas.
La oposición de los líderes políticos y otras tribus a proyecto Coquille
Sin embargo, la aprobación ha generado controversia. La gobernadora de Oregón, Tina Kotek, y otros líderes políticos, como los senadores Ron Wyden y Jeff Merkley, han expresado su oposición, argumentando que la expansión de casinos tribales puede desestabilizar el equilibrio económico entre las tribus y exacerbar la competencia en un mercado ya saturado.
Además, otras tribus, como los Cow Creek Band of Umpqua, presentaron una demanda para bloquear el proyecto, cuestionando los vínculos ancestrales de los Coquille con la región de Medford y calificando la decisión como perjudicial para las demás comunidades indígenas.
En juego las relaciones históricas entre las tribus y el estado de Oregón
El contexto histórico de las relaciones entre las tribus y el estado de Oregón añade otra capa de complejidad.
Aunque las tribus son naciones soberanas, enfrentan tensiones con el estado, que depende en gran medida de los ingresos de la Lotería de Oregón y busca limitar la expansión de los juegos de azar tribales.
Esto ha generado un equilibrio frágil que algunos consideran que el nuevo casino podría romper.
El proyecto del casino Coquille: Un acto de justicia para la tribu
Por su parte, la tribu Coquille destacó que este proyecto es fundamental para atender a sus ciudadanos y fomentar su desarrollo económico. Aseguraron que han seguido todos los pasos legales y que, tras décadas de espera, no están dispuestos a retroceder.
Según Meade, esta decisión representa un acto de justicia para su pueblo y un recordatorio de las obligaciones del gobierno hacia las comunidades indígenas.
En definitiva, este caso pone de manifiesto los desafíos inherentes a la regulación del juego en Estados Unidos, especialmente en lo que respecta a las tribus indígenas, su soberanía y su derecho al desarrollo económico.











































