Un fallo judicial en Colorado sobre la elegibilidad de atletas universitarios amenaza con desestabilizar los pronósticos y las apuestas ya publicadas para la próxima temporada de fútbol americano universitario en Estados Unidos. Así lo advierte el abogado deportivo neoyorquino Dan Lust, quien explica que el problema afecta tanto a las casas de apuestas tradicionales como a los mercados de predicción.
El origen del conflicto
El caso, conocido como Wisne contra la National Collegiate Athletic Association (NCAA), comenzó el 8 de julio cuando doce atletas presentaron una demanda antimonopolio ante el Tribunal de Distrito de Colorado.
Los demandantes cuestionan las normas de elegibilidad de la NCAA y pertenecen a un grupo que empezó a competir en la División I durante el año académico 2022-23 y ya agotó sus cuatro temporadas reglamentarias.
El 31 de julio, la jueza Charlotte Sweeney emitió una orden judicial preliminar que permite a este grupo de atletas solicitar el regreso para una quinta temporada. La NCAA apeló la decisión y pidió que se suspendiera, ya que considera que el retorno de jugadores veteranos podría desplazar a otros atletas que armaron sus planes deportivos bajo las reglas actuales.
Plantillas en constante cambio
Mientras la apelación avanza, las universidades no saben con certeza quiénes integrarán sus equipos esta temporada. Lust calificó esta situación como inédita en el deporte universitario, pues las plantillas siguen sin definirse en una etapa muy avanzada de la pretemporada.
El problema también alcanza a los acuerdos de patrocinio por nombre, imagen y semejanza (NIL, por sus siglas en inglés). Algunas universidades y organizaciones afiliadas ya destinaron fondos a jugadores cuyo tiempo de juego podría reducirse si regresan atletas más experimentados.
El riesgo para las casas de apuestas en Estados Unidos
Las casas de apuestas deportivas en Estados Unidos llevan meses ofreciendo líneas para campeonatos nacionales y de conferencia, además de totales de victorias por temporada y cuotas para partidos individuales. Todas esas proyecciones se calculan según la fortaleza esperada de cada plantilla, un factor que normalmente varía por lesiones o transferencias, pero que ahora depende también del resultado de un litigio judicial.
Lust explicó que esto no implica pérdidas automáticas para los operadores, ya que las cuotas suelen ajustarse ante cualquier cambio de plantilla. Sin embargo, la escala y el momento de esta incertidumbre son distintos a lo habitual, porque algunos de los jugadores en disputa fueron titulares la temporada anterior.
Mercados de predicción, un riesgo adicional
Los mercados de predicción enfrentan un desafío distinto. A diferencia de las casas de apuestas, estas plataformas funcionan como bolsas donde los usuarios compran y venden contratos vinculados a resultados deportivos, lo que hace crucial la velocidad con la que circula la información.
Lust advirtió que los campus universitarios reúnen a cientos de personas que podrían enterarse de cambios en las plantillas antes de que se hagan públicos. Entre ellas hay estudiantes de 18 a 21 años que no pueden apostar en deportes, pero sí operar en mercados de contratos para eventos. Según el abogado, la posibilidad de aprovechar información privilegiada para influir en estos mercados se encuentra en su punto más alto.
Un vacío legal que persiste
Por ahora, la NCAA, las casas de apuestas y los mercados de predicción solo pueden esperar el resultado del proceso judicial. Lust considera que una eventual negociación colectiva de los atletas podría aportar reglas más claras, pero cree que antes debe existir una ley federal que ordene el sistema deportivo universitario.
El Congreso estadounidense analiza distintas iniciativas sobre elegibilidad, transferencias y compensación de atletas, aunque Lust duda de que logren tanto alcance. Aun así, señaló que podrían ser un primer paso necesario para dar estructura a un sector que hoy opera sin certezas.











































