Filipinas entra en 2026 con un mapa de juego profundamente distinto al de años anteriores. Los datos de cierre de 2025, publicados por la Autoridad Reguladora y Operadora del Juego de Filipinas (PAGCOR), confirman que el segmento online superó por primera vez a los casinos con licencia como principal fuente de ingresos brutos del juego (GGR), acaparando el 50,77% del total de la industria. Ese resultado no es solo un hito estadístico: es la hoja de ruta sobre la que el sector construirá su estrategia durante el año en curso.
Lo que dejó 2025 en Filipinas: crecimiento total con una fractura interna
El cierre de 2025 arrojó un crecimiento interanual del 6,4% respecto a 2024, con ingresos totales que alcanzaron los 396.140 millones de pesos filipinos, equivalentes a $6.610 millones de dólares. Sin embargo, ese crecimiento global evidenció una brecha cada vez más marcada entre los distintos segmentos del mercado.
Los casinos con licencia registraron una caída del 9,6% en sus ingresos, que se situaron en 182.500 millones de pesos filipinos, unos $3.040 millones de dólares. Los casinos operados directamente por PAGCOR sufrieron un retroceso aún más pronunciado, con un descenso del 21% hasta los 12.520 millones de pesos filipinos, equivalentes a $209 millones de dólares. En contraste, el juego online creció un 30% y alcanzó los 201.100 millones de pesos filipinos, consolidándose como el motor real del sector.
El nuevo liderazgo digital y sus implicancias para 2026
Alejandro H. Tengco, presidente y director ejecutivo de PAGCOR, sintetizó el cambio de época al presentar los resultados: «El segmento de juegos electrónicos y juegos en línea ha superado a los casinos con licencia como el mayor contribuyente al GGR. Los juegos en línea ya no son un segmento complementario, sino que se han convertido en el principal motor del crecimiento general».
Esa declaración tiene peso concreto de cara a 2026. El segmento online, que agrupa el bingo electrónico, los juegos electrónicos, los concesionarios de bingo y el póker presencial y a distancia, llega al año en curso con una posición dominante que obligará a reguladores, operadores y casinos físicos a replantear sus estrategias. Para PAGCOR, el desafío inmediato es sostener ese dinamismo sin sacrificar los estándares de control y transparencia que el organismo viene reforzando.
La lección de las billeteras electrónicas: regulación con impacto directo en el negocio
Uno de los episodios más reveladores de 2025 fue la desaceleración del tercer trimestre, provocada por la desvinculación de las billeteras electrónicas como canal de pago para los jugadores online. La medida, implementada para mejorar la trazabilidad de las transacciones y proteger a los usuarios, tuvo un costo visible en los ingresos trimestrales y demostró cuán sensible es el segmento digital a los cambios en la infraestructura de pagos.
En 2026, esa experiencia funciona como advertencia y como antecedente. Cualquier ajuste regulatorio sobre los canales de acceso o los sistemas de cobro puede generar efectos inmediatos en el volumen de juego online, lo que eleva la exigencia de planificación tanto para el regulador como para los operadores que dependen de esos flujos.
La agenda regulatoria de PAGCOR para el año en curso
Tengco fue claro al proyectar las prioridades del organismo: «Nuestro objetivo no es simplemente aumentar los ingresos, sino garantizar que ese crecimiento sea sostenible, transparente y cumpla con la normativa gracias a un entorno regulatorio más sólido que respalde la estabilidad a largo plazo de la industria del juego».
En la práctica, eso significa que 2026 será un año de consolidación regulatoria para el mercado filipino. PAGCOR buscará afianzar los mecanismos de supervisión sobre el segmento online, fortalecer los controles sobre los canales de pago digitales y, al mismo tiempo, encontrar fórmulas que permitan a los casinos físicos recuperar competitividad sin relajar las exigencias del marco vigente.
Los casinos físicos ante su mayor desafío en años
Para los casinos con licencia, 2026 arranca con la presión acumulada de un año adverso y una tendencia de fondo que no favorece su modelo tradicional. La caída del 9,6% en sus ingresos durante 2025 responde a múltiples factores: la competencia del canal digital, los cambios en los hábitos de consumo, la menor afluencia de turistas de alto gasto y el aumento sostenido de los costos operativos.
En este nuevo escenario, los operadores físicos enfrentan el reto de adaptarse a un entorno donde la oferta digital gana protagonismo y redefine la experiencia del usuario. Revertir esa tendencia en el corto plazo requerirá algo más que ajustes operativos. El mercado filipino de 2026 exige que los operadores de casinos físicos repiensen su propuesta de valor en un entorno donde el jugador tiene acceso inmediato a una oferta digital amplia, regulada y en constante expansión.











































