
México es uno de los países a los que la pandemia le ha pasado una fuerte factura: se ubica en el puesto 7 a nivel mundial con la mayor cantidad de infectados. Cuando redactábamos este informe estaba camino a los 70 000 fallecidos a causa de la COVID-19 y lo más probable es que a estas alturas ya lo haya superado. El pasado 11 de setiembre registró —solo en 24 horas— 554 nuevas víctimas mortales y 4857 personas contagiadas.
Desde el inicio de la pandemia, las autoridades implementaron el semáforo de riesgo epidemiológico en todo el territorio, un sistema de monitoreo para la regulación del uso del espacio público de acuerdo con el peligro de contagio en cada estado (de más a menos: rojo, naranja, amarillo y verde).
Hasta la quincena de setiembre, la mayoría de los estados se encontraban con un riesgo alto o moderado de contagio (color naranja). En estas 21 jurisdicciones se mantienen algunas restricciones y recomendaciones sanitarias. Cada vez se van sumando los estados con color amarillo. En esta clasificación hay 10 en total. La otra cara de la moneda es Colima, el único con color rojo del semáforo.
Este análisis y seguimiento ha permitido ir abriendo algunas actividades de entretenimiento como los casinos en algunas partes del país.
ANTECEDENTES DEL JUEGO
La pandemia golpeó también duramente al sector del juego en México. Ante la dramática situación que vivía el mundo (y lo empezaba a hacer Latinoamérica), las salas fueron los primeros espacios en detener sus operaciones de manera voluntaria en gran parte del territorio.
La industria generaba al país alrededor de 5000 millones de pesos al año y cerca de 2000 millones extras en los estados y municipios donde exista operación. Los casinos representaban 0.5 % del PBI. Y con esta nueva realidad, la Asociación de Permisionarios, Operadores y Proveedores de la Industria del Entretenimiento y Juego de Apuesta en México (Aieja) estimaba que unos 50 000 empleos directos corrían el riesgo de desaparecer.
Se ha proyectado que se logre recuperar al menos en dos años lo alcanzado en el 2019. Al inicio de la pandemia estaba claro que no todos los operadores iban a regresar a futuro o tal vez iban a demorar en abrir unos más que otros. Todo ello teniendo en cuenta que los protocolos de bioseguridad ponen límites al aforo, lo que significó para muchos de ellos un escenario poco rentable.
Las salas y casinos fueron reabriendo progresivamente en algunas zonas del país, de acuerdo al mapa de riesgo.

INVESTIGACIÓN EN CURSO
En paralelo, desde la Secretaría de Gobernación (Segob) se fueron desarrollando operativos contra el juego ilegal en todo el país. La Segob detalló a través de un informe que desde mayo del 2019 hasta agosto del 2020 se clausuraron 25 casinos, y no se concedieron permisos para la apertura de nuevos establecimientos. Se precisó además que la fiscalización se realiza también los sábados y domingos, incluyendo días festivos y en cualquier horario, incluso de madrugada. Por último, se informó que durante ese periodo se recaudaron más de 1324 millones de pesos (60.7 millones de dólares).
Y sumada a la crisis sanitaria que ponía contra las cuerdas al juego, se agregó la polémica salida del titular de la Dirección General de Juegos y Sorteos, Luis Calvo Reyes, quien afrontará una investigación a su gestión. En su lugar, lo reemplaza Alma Itzel de Lira, quien se desempeñaba en la Dirección General de Recursos Materiales y Servicios Generales en la Unidad de Administración y Finanzas de la Secretaría de Gobernación.
ACTUALIDAD Y FUTURO
Los casinos empezaron a abrir progresivamente en diversas partes de México: Baja California, Sinaloa, Jalisco, Nuevo León y Michoacán, entre otros. Por ejemplo, en Nuevo León desde inicios de setiembre se reabrieron los establecimientos, con aforo máximo del 30 %. El aforo de estos negocios, incluidos los casinos, podrán aumentar su capacidad, siempre que la incidencia de contagios disminuya. Mientras que en Guadalajara (Jalisco), de las siete salas que funcionaban, cinco entraron en operación entre agosto y setiembre. Dichos casinos no pueden recibir a más de 150 personas, y se prohíbe fumar y beber alcohol y el ingreso a mayores de 60 años.
Hasta el cierre de este informe, en la Ciudad de México se había anunciado la apertura diaria de los comercios del Centro Histórico, aunque aún no había noticias sobre el reinicio de actividades de los casinos. Esto por mantenerse todavía en semáforo naranja.












































