Durante décadas, Macao ha sido sinónimo de juego. Con ingresos que en su mejor momento superaron ampliamente a los de Las Vegas, la ciudad ha cimentado su economía en la operación de casinos, que aún representan más del 40% de su Producto Bruto Interno y más del 50% de la recaudación fiscal. Sin embargo, las presiones del Gobierno central de China para diversificar su economía, sumadas a los efectos prolongados de la pandemia, han llevado a las autoridades locales a replantear su modelo de desarrollo.
Una de las aristas de ese replanteo apunta a limitar la visibilidad pública del juego. En ese contexto, el Ejecutivo de Macao ha abierto una consulta pública para modificar su Ley de Publicidad, vigente desde 1994, con la intención de restringir drásticamente la promoción del sector.
¿Qué busca la reforma?
La propuesta de reforma contempla la posibilidad de prohibir toda forma de publicidad relacionada con juegos de azar, ya sea de manera directa o indirecta. El borrador sugiere ampliar la definición de «publicidad de juego» para incluir:
- Imágenes que evoquen mesas de casino, fichas, cartas o ruletas.
- Referencias a técnicas, probabilidades o estrategias de apuestas.
- Promociones o incentivos que estén vinculados a premios obtenidos mediante el juego.
- Contenidos que inciten, de manera explícita o sugerida, a participar en apuestas.
En su versión más estricta, la propuesta impediría incluso mensajes de responsabilidad social emitidos por operadores, si estos hacen mención a la actividad lúdica en sí. Las autoridades argumentan que la reforma busca proteger a sectores vulnerables, especialmente a jóvenes y personas en riesgo de adicción.
Un marco normativo desfasado
La Ley de Publicidad de Macao tiene más de 30 años y fue redactada en un contexto en el que el juego aún no había sido liberalizado como sector económico. Desde 2002, cuando se permitió la entrada de operadores internacionales, la industria del juego se expandió rápidamente, pero la normativa publicitaria no fue actualizada en consonancia.
Durante ese tiempo, proliferaron mensajes promocionales en espacios públicos, medios digitales e incluso plataformas internacionales con sede en Macao. La nueva legislación busca subsanar esa laguna legal, estableciendo un control más estricto y coherente con la política de juego responsable que el Gobierno viene impulsando.
Un proceso abierto a consulta
La consulta pública estará abierta hasta el 2 de agosto de 2025 y permitirá a ciudadanos, empresas, académicos y operadores enviar comentarios, sugerencias y observaciones. La Oficina de Desarrollo Económico y Tecnológico coordina el proceso, que podría desembocar en un nuevo proyecto de ley.
Uno de los puntos más debatidos será el alcance de la prohibición: si incluirá o no campañas institucionales de promoción turística vinculadas a resorts integrados, donde el juego es solo una parte del paquete de entretenimiento. También está en discusión si esta regulación se aplicará a redes sociales, apps móviles, medios internacionales y otros canales no tradicionales.
Perspectiva internacional: Macao frente al espejo
El posible veto a la publicidad coloca a Macao en una posición más restrictiva que otras jurisdicciones asiáticas como Singapur o Filipinas, donde las promociones están reguladas pero no prohibidas. Incluso en mercados europeos con enfoque protector, como España o Reino Unido, la legislación contempla ciertas excepciones para marcas reguladas bajo estrictas condiciones.
Al adoptar una postura más rígida, Macao podría enviar una señal política clara: busca reconstruir su imagen internacional como destino turístico integral, más allá de su histórica etiqueta de «capital mundial del juego».
El debate sobre la publicidad del juego en Macao no es solo una cuestión técnica o regulatoria. Es una expresión de un cambio profundo en el modelo económico de la ciudad. La decisión que se tome tras la consulta pública no solo afectará a casinos y operadores, sino también al relato que Macao quiere proyectar al mundo.











































