En Estados Unidos, el presidente de la Comisión de Juegos del Estado de Nueva York, Brian O’Dwyer, dejó claro que solo los solicitantes que cumplan con los más altos estándares de integridad recibirán una licencia para operar casinos en la zona sur del estado.
Lavado de dinero sigue siendo un obstáculo clave
Hace 11 meses el regulador había citado una amplia investigación sobre lavado de dinero como un posible impedimento para varios postores, y durante la Conferencia de Carreras y Juegos en Saratoga O’Dwyer reiteró la necesidad de realizar una revisión exhaustiva de la idoneidad y la capacidad operativa de los candidatos.
Multas en Las Vegas refuerzan controles en Nueva York
Se refirió a casos en Nevada donde varios operadores no cumplieron con sus obligaciones contra el lavado de activos; durante los últimos 12 meses, tres casinos de Las Vegas —MGM Resorts, Wynn Las Vegas y Resorts World Las Vegas— acordaron pagar multas para resolver infracciones relacionadas con estas prácticas.
Audiencias públicas definen licencias en Yonkers y Manhattan
O’Dwyer detalló el proceso estatal para adjudicar hasta tres licencias en el sur del estado: los Comités Asesores Comunitarios locales revisaron las propuestas de ocho licitadores, y esta semana los comités de Yonkers y Manhattan celebraron audiencias públicas sobre las ofertas de MGM Empire City y Caesars Palace Times Square.
Los comités tuvieron como fecha límite el 30 de septiembre para votar sus proyectos, y se esperaba que la Junta de Ubicación de Instalaciones de Juego determine antes del 1 de diciembre quiénes avanzarán; la comisión estatal planeó emitir las licencias antes del 31 de diciembre.
Licencias de casino en Nueva York cuestan $500 millones
Cada adjudicatario debió prever el pago de una tasa inicial de 500 millones de dólares, y la normativa incluyó cerca de una docena de motivos que podían llevar a la descalificación, entre ellos investigaciones por delitos vinculados al juego, corrupción oficial o actividades del crimen organizado.
Comisión de Juegos promete revisión estricta y sin favoritismos
O’Dwyer subrayó que la comisión no funcionó como “un sello de goma ni una planta en maceta” y afirmó que asumió la responsabilidad con seriedad, dado que quienes obtuvieran una licencia recibirían permisos a largo plazo para operar en Nueva York.
El proceso, además de ser muy lucrativo para el estado, planteó una revisión estricta sobre antecedentes y cumplimiento como condición ineludible para participar.











































