El acuerdo de coalición del nuevo gobierno de los Países Bajos incluye una sección titulada «Política sobria: drogas, juegos de azar y trabajo sexual», en la que se contemplan medidas para reforzar el deber de cuidado de los operadores con licencia y endurecer las acciones contra sitios web ilegales. Hasta ahí, el regulador está alineado con el ejecutivo.
Sin embargo, el acuerdo también propone dos medidas que generaron una respuesta crítica inmediata por parte de la Autoridad de Juego de los Países Bajos (KSA): la prohibición total de la publicidad de juegos de azar en línea y la posible limitación del número de licencias. Groothuizen respondió públicamente a ambas propuestas, reconociendo sus motivaciones pero cuestionando su efectividad práctica.
Por qué el regulador rechaza la prohibición general de publicidad
Groothuizen reconoció que el marketing del sector ha sido contundente, muy visible y en ocasiones agresivo, y que esa percepción explica la frustración del legislador. Sin embargo, señaló que la publicidad de los operadores con licencia ya se ha reducido en televisión, deportes y otros espacios públicos, y que la supervisión del mercado regulado se ha endurecido durante el último año con resultados concretos.
El problema, advirtió, se ha desplazado hacia otro frente: las redes sociales. Solo en Facebook e Instagram se publican más de 60.000 anuncios de juegos de azar dirigidos a usuarios holandeses cada mes. De ese total, menos de 2.000 provienen de proveedores autorizados. La gran mayoría está vinculada a operadores ilegales que actúan fuera de cualquier supervisión regulatoria.
En ese contexto, Groothuizen argumentó que una prohibición total de la publicidad solo afectaría a quienes cumplen con la ley, dejando intacto al segmento ilegal que domina la publicidad digital dirigida al mercado holandés.
El mercado ilegal del juego, un problema de escala global
El presidente de la KSA describió la economía global del juego ilegal como un fenómeno de proporciones enormes, que supera en tamaño a las economías combinadas de Alemania y los Países Bajos. Combatir ese mercado, subrayó, es su máxima prioridad institucional.
El regulador reconoció que la KSA seguirá persiguiendo a los anunciantes ilegales, pero admitió que la aplicación de la ley no puede garantizar resultados totales. Señaló que las medidas previstas en el marco de la Ley de Servicios Digitales de la Unión Europea podrían con el tiempo aumentar la responsabilidad de las plataformas tecnológicas, pero calificó esa vía como un proceso de largo plazo que no resolverá el problema en el corto plazo.
Retirar la publicidad legal podría empujar a los jugadores hacia sitios sin controles
El argumento central de Groothuizen es que eliminar la presencia publicitaria de los operadores autorizados no reduce la demanda de juego, sino que la redirige hacia plataformas no reguladas que operan sin supervisión holandesa y no aplican las protecciones obligatorias para el consumidor.
Los operadores con licencia están sujetos a normas de deber de cuidado, límites de gasto y requisitos diseñados para frenar daños y desacelerar pérdidas financieras rápidas. La KSA ha impuesto multas significativas a quienes no cumplen con esas obligaciones y, según Groothuizen, los niveles de cumplimiento han mejorado desde que se aplicaron esas sanciones.
La asociación de proveedores de juegos de azar en línea holandeses con licencia también expresó preocupaciones en la misma dirección, lo que refuerza la posición del regulador frente al ejecutivo.
El regulador también cuestiona limitar el número de licencias
Groothuizen se mostró igualmente escéptico respecto a la propuesta de restringir el número de titulares de licencias. En la actualidad, los Países Bajos cuentan con alrededor de 30 operadores en línea con licencia y varios cientos de establecimientos físicos, con ciertos juegos de alto riesgo reservados para Holland Casino bajo una estructura de monopolio.
El presidente de la KSA cuestionó tanto la lógica legal como la conveniencia práctica de limitar el acceso a nuevas licencias cuando los solicitantes cumplen con todos los requisitos establecidos por la ley. Además, señaló que no existe evidencia de que contar con menos operadores reduzca los niveles de publicidad o la participación de los jugadores.
El regulador tiende la mano al nuevo gabinete pese a las diferencias
A pesar de sus objeciones, Groothuizen cerró su mensaje con un tono constructivo. «A pesar de estos comentarios críticos, espero trabajar con entusiasmo con el nuevo gabinete», afirmó. Subrayó que en los objetivos principales, proteger a los jugadores vulnerables y combatir la ilegalidad, no existe contradicción entre la agenda del gobierno y la del regulador.
La postura de la KSA refleja una tensión frecuente en los mercados de juego regulados: la presión política por medidas visibles y restrictivas frente a la advertencia técnica de que esas mismas medidas pueden producir el efecto contrario al buscado, beneficiando al sector no regulado que opera en las sombras.











































