Por primera vez en décadas, Portugal rediseñó de forma estructural su mapa de casinos terrestres. Tras un prolongado proceso administrativo supervisado por el Serviço de Regulação e Inspeção de Jogos (SRIJ), el país adjudicó contratos que ampliarán su red de establecimientos autorizados de 11 a 14, con una proyección de ingresos públicos que supera los $1.100 millones durante la vigencia de las concesiones.
El proceso involucró al SRIJ, Turismo de Portugal, el Ministerio de Economía y el organismo estatal de Cohesión Territorial. Las negociaciones se extendieron a lo largo de varios meses y giraron en torno a los montos de las licencias, las obligaciones fiscales de los operadores, los retrasos en los procedimientos administrativos y el cumplimiento de las normativas de contratación pública vigentes en la Unión Europea.
Un modelo de evaluación centrado en la rentabilidad fiscal
El marco de concesiones colocó el aporte económico al Estado como eje principal de la evaluación. La evaluación de las propuestas se realizó bajo un sistema de ponderación: el 50% correspondió al porcentaje de contribución ofrecido sobre los ingresos brutos del juego (GGR), el 35% a los pagos fijos anuales de la concesión y el 15% restante a las contribuciones variables mínimas garantizadas.
Además de los ingresos proyectados a lo largo de la vigencia de los contratos, el gobierno recibirá aproximadamente $110 millones en pagos iniciales. Las autoridades diseñaron el modelo para maximizar la recaudación a largo plazo sin comprometer la capacidad de los operadores de invertir en sus instalaciones, garantizar la continuidad operativa y contribuir al desarrollo turístico regional.
Solverde consolida su posición como principal operador terrestre
El grupo nacional Solverde fue el principal beneficiario del proceso. La empresa retuvo las concesiones correspondientes al Algarve y a Espinho, lo que refuerza su condición de operador dominante en el segmento de casinos terrestres del país.
La concesión del Algarve reviste especial relevancia estratégica, ya que comprende los establecimientos de Vilamoura, Monte Gordo y Praia da Rocha, tres destinos directamente vinculados a la economía turística y hotelera del sur de Portugal. Las proyecciones oficiales estiman que solo la zona de juego del Algarve aportará cerca de $11 millones anuales a las finanzas del Estado.
La entrada de Groupe Lucien Barrière marca un punto de inflexión histórico
El cambio más significativo del proceso no vino de los operadores locales, sino del exterior. El grupo francés Groupe Lucien Barrière se adjudicó la concesión de Póvoa de Varzim, lo que representa su debut formal en el mercado portugués y el primer ingreso de un operador internacional de peso en la industria del juego terrestre del país en las últimas décadas.
Históricamente, la propiedad de los casinos en Portugal se concentró en manos nacionales. La única influencia internacional relevante llegó de forma indirecta a través de Estoril Sol, cuya estructura accionaria evolucionó con el tiempo por sus vínculos con el emporio del juego de Macao construido por Stanley Ho y posteriormente asociado a participaciones vinculadas a Pansy Ho.
El Casino Póvoa de Varzim: un establecimiento con historia y potencial de transformación
El Casino Póvoa de Varzim, inaugurado en 1934 y ubicado a unos 30 kilómetros al norte de Oporto, es uno de los establecimientos de juego con mayor trayectoria en Portugal. Cuenta actualmente con 500 puestos de juego, 11 mesas de juego tradicionales, un teatro con capacidad para más de 400 personas y alrededor de 220 empleados.
Clément Martin-Saint-Léon, director general del casino del Groupe Lucien Barrière, destacó el atractivo del establecimiento: «Póvoa de Varzim reúne todo lo que hace únicos a los proyectos que desarrollamos: un lugar con una rica historia, un destino dinámico y un auténtico potencial de transformación». El directivo también precisó que la ambición del grupo es ofrecer una visión contemporánea del casino, articulándolo como un destino de entretenimiento integral donde el juego conviva con la gastronomía, los espectáculos en vivo y la experiencia global del visitante.
Los casinos terrestres, pieza clave en la estrategia de turismo de Portugal
Más allá de la dimensión fiscal, las autoridades portuguesas conciben las zonas de juego autorizadas como un componente estratégico para el posicionamiento del país como destino de entretenimiento de alto valor. El reposicionamiento de los casinos terrestres como espacios de ocio y hospitalidad busca atraer un perfil de visitante con mayor capacidad de gasto y diversificar la oferta turística más allá del sol y la playa.
Con 14 establecimientos en funcionamiento y contratos que se extienden por los próximos 15 años, Portugal apuesta por una industria del juego más competitiva, más internacionalizada y más alineada con los estándares europeos de regulación y transparencia fiscal.











































