La escritora chilena Isabel Allende dijo “Nunca hay que vender la tierra. Es lo único que queda cuando todo lo demás se acaba”. Frase tan cierta que hace un llamado al compromiso tácito y existente para dejar un legado a quienes vienen a habitarla.
En tal contexto, desde el 2009, la Organización de las Naciones Unidas instauró al 22 de abril como el Día Mundial de la Tierra, con el cual se reafirma el compromiso de poder tomar acciones a favor del cuidado ambiental.
Sin embargo, estas actividades se vienen promoviendo desde 1972, cuando en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano se sentaron las bases de la toma de conciencia mundial sobre la relación entre los seres humanos, los otros seres vivos y el planeta.
A ello se le agrega que, en 1992, alrededor de 178 países firmaron la Agenda 21, la Declaración de Principios para la Gestión Sostenible de los Bosques y la Declaración sobre el Medio ambiente y el desarrollo.
A estas actividades se suman la Cumbre de la Tierra de Johannesburgo (2002), la Declaración del Año Internacional de la Tierra (2008), Río+20 y la Cumbre del Clima, entre otros.
CELEBRACIONES ACTUALES
Este año, la ONU continuó su labor haciendo un llamado a la comunidad para que se sumen a la causa de protección de la tierra en todos los ejes. “Los océanos se llenan de plásticos y se vuelven más ácidos. El calor extremo, los incendios forestales, las inundaciones y otros eventos climáticos han afectado a millones de personas. Aún a día de hoy nos enfrentamos a la COVID-19, una pandemia sanitaria mundial con una fuerte relación con la salud de nuestro ecosistema”, remarcó.
Asimismo, hizo hincapié en que lamentablemente la destrucción del planeta se está viendo acelerado cada vez más por los cambios provocados por el hombre en la naturaleza. Es decir, la mala praxis de los recursos naturales, la deforestación, la ganadería intensiva o el comercio ilegal de vida silvestre, entre otros factores, tendrán incidencia directa con el deterioro del planeta.
“La verdad es que no hemos sabido custodiar nuestro frágil hogar. Hoy la Tierra se enfrenta a una triple crisis planetaria (…) que amenaza el bienestar y la supervivencia de millones de personas en todo el mundo”, consideró António Guterres, secretario general de la ONU.
También reflexionó acerca de que la vida feliz y saludable, con agua limpia, aire puro, clima estable y predecible, está sumido en el caos, poniendo en peligro los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

COMPROMISO PERUANO
Para contribuir con el cuidado de la Tierra, desde el Gobierno del Perú, se está elaborando una Estrategia Nacional ante el Cambio Climático (ENCC) al 2050, considerado como el principal instrumento de gestión ambiental actual que tiene repercusiones a nivel nacional, regional y local. “No existe esfuerzo pequeño para hacer frente al cambio climático. Este es el momento de actuar y comprometerse con nuestra casa común: el planeta. Por ello actualizamos la ENCC con una mirada hacia el 2050, asegurando el bienestar de las presentes y futuras generaciones”, detalló el Gobierno.
Dicho documento estará bajo la supervisión y rectoría del Ministerio del Ambiente y deberá ser actualizada de acuerdo a la normativa metodológica del Sistema Nacional de Planeamiento Estratégico de Perú, conforme al Decreto Supremo N° 029-2018-PCM, para los cuales se llevarán talleres participativos y grupos de trabajo. Entre las misiones que tiene este plan están lograr la carbono neutralidad y la resiliencia de la población, ecosistemas y medios de vida.
DETALLES NORMATIVOS
De acuerdo a esta estrategia, se plantearán “alternativas de solución con el fin de favorecer la toma de decisiones informadas para reducir los riesgos climáticos en la población, ecosistemas, bienes y servicios ante los peligros desencadenados por el cambio climático”.
Asimismo, para lograr la carbononeutralidad, se pretende promover la reducción de emisiones de los gases de efecto invernadero (GEI), alcanzando emisiones netas iguales a cero.
“A través de un equilibrio entre las emisiones y absorciones, mediante acciones enfocadas en un manejo adecuado de los bosques para reducir la deforestación y degradación, maximizando el uso de energías renovables, un sistema de transporte libre de emisiones, con una economía circular con un uso eficiente de recursos y una industria con tecnologías bajas en carbono”, especificaron.












































