El inicio de una canción de la década de los ochenta pronosticaba, sin buscarlo, la situación por la que transitamos en la actualidad: “La calle es una selva de cemento…”. Las ciudades priorizaron, anteriormente, las edificaciones por encima de la naturaleza.
Realidad que está cambiando gracias a la valoración que se da al medioambiente en estos días. Muy pocos saben que el beber de un vaso con agua, escribir en una hoja o utilizar algún medicamento se realiza gracias a la naturaleza y, sobre todo, por las bondades de los bosques.
Así como esto, hay un sinnúmero de beneficios que se obtienen de la selva, y el que prima ahora es el relacionado con la mitigación del cambio climático.
Las Naciones Unidas han estipulado que los bosques, además, “ejercen un papel fundamental en la erradicación de la pobreza y el logro de metas de desarrollo, convenidos internacionalmente”.
¿Dónde también reside su importancia? Esta recae en que la selva representa un tercio de la superficie de la Tierra, además de ser el hábitat para el 80 % de los animales y plantas del mundo, más de 1000 personas dependen de ellos para su sustento y más de 2000, casi una tercera parte de la población mundial, usan sus derivados.
Árboles primero
En el 2015, la Universidad de Leeds (Inglaterra) publicó un estudio en el que se analizó el comportamiento de unos 300 000 árboles. Los resultados determinaron que los bosques tropicales no podían absorber la gran cantidad de CO2 que se emanaban en ese entonces; y se proyectó que tanto la selva amazónica como la africana –consideradas los pulmones del mundo– no podrían salvar a la humanidad de la contaminación ambiental en los siguientes años (para el 2030).
Las sequías y las altas temperaturas, así como la tala indiscriminada de árboles, fueron y son algunas de los principales problemas que aquejan a la naturaleza. En dicho marco, para concientizar sobre su importancia, la Asamblea General de las Naciones Unidas, proclamó al 21 de marzo como el Día Internacional de los Bosques. Y es recién desde hace siete años que se conmemora la fecha.
Para este 2020, por ejemplo, el lema propuesto es “Bosques y biodiversidad”. Con ello se pretende que, como todos los años, los Gobiernos puedan promover iniciativas –a nivel político y social– para el cuidado de las selvas.

Preocupación mundial
Una investigadora de la Universidad de York, Aida Cuní, anunció recientemente que la tasa de fotosíntesis es más rápida, pero con un límite fisiológico, el cual se está superando. En la selva amazónica, por ejemplo, este tope se alcanzó hace 15 años, mientras que en la africana hace 8, debido a que los gases aceleran el ciclo vital del árbol, llevándolo a su muerte y a la devolución del carbono al ambiente.
Por ello, se prevé que al 2030 la selva africana reducirá su retirada de CO2 en un 14 %, mientras que la selva amazónica ya no será capaz de retirar ni el que emitan. Esta última zona, además, recibió un golpe importante el año pasado.
Se informó que los incendios registrados en las selvas del Brasil y de Bolivia, en agosto del 2019, fueron ocasionados por la deforestación, considerándose esta como la mayor pérdida que sufre la vegetación brasileña desde el 2008.

Iniciativa peruana
Teniendo como finalidad concientizar sobre la importancia de los bosques en el Perú, el Gobierno decidió poner en marcha metodologías para mapear la deforestación, degradación forestal y aforestación de los bosques. Una de ellas es Geobosques, plataforma de monitoreo que permite evaluar la situación de la selva. Asimismo, desde el año pasado más de 200 000 hectáreas protegidas, colindantes a cuatro áreas naturales, protegidas pasaron a ser conservadas.
“Como parte de esta acción, las comunidades beneficiadas recibirán un incentivo de más de dos millones de soles que les permitirá desarrollar actividades económicas sostenibles, asociadas al aprovechamiento de recursos naturales. Además, fortalecerá su rol en la gestión de estas zonas protegidas, participando en las actividades de monitoreo, control y vigilancia de los bosques”, informó el Gobierno.
Por su parte, el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre –institución adscrita al Ministerio de Agricultura y Riego (Minagri)– comunicó que actualmente el Perú tiene 73 millones de hectáreas de bosques, equivalente al 60 % del territorio nacional; además, que ocupa el noveno lugar de países con más bosques en el mundo y el segundo con mayor extensión de bosques amazónicos. Es por ello que exhortó al respeto de estas áreas naturales y su biodiversidad, para así garantizar el futuro de las nuevas generaciones.

Datos consolidados
Uno de los buenos resultados que trajo la puesta en marcha del Sistema de Alertas Tempranas, del Programa Nacional de Conservación de Bosques para la Mitigación del Cambio Climático del Ministerio del Ambiente, fue poder determinar que la tala de bosques húmedos amazónicos en el país se redujo en 4.7 % el año pasado, comparado con el mismo periodo del año anterior. Es decir, de enero a diciembre del 2019 fueron 147 402 hectáreas deforestadas, mientras que en el 2018 fueron 154 766.
Estos datos se recabaron gracias a Geobosques, mediante la utilización de imágenes satelitales. Con ello se pudo determinar, a su vez, que 10 regiones presentaron una reducción en la pérdida de bosques, entre ellas destacaron San Martín, Amazonas, Loreto y Madre de Dios; todo lo contrario fue lo que se observó en Junín y Ucayali, en las que se incrementó.
El Gobierno también ha resaltado que con esta baja, se continuaría con la tendencia a la reducción de la deforestación, como se ha venido manteniendo desde hace cuatro años. Respecto a la costa, se anunció que en abril se iniciaría la realización del inventario forestal de bosques secos.












































