La economía a nivel regional y mundial se vio fuertemente afectada desde el año pasado debido a la pandemia de la COVID-19. Sin embargo, algo que ha diferenciado a este 2021 es que se ha visto una importante recuperación, pero todavía no se alcanzan los indicadores prepandémicos.
En dicho contexto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció en octubre que, si bien la recuperación económica de la región estaba en marcha, aún se presentaba algunas deficiencias debido a la pandemia.
“La recuperación fue sólida en el primer trimestre del 2021, pero perdió ímpetu en algunos países en el segundo trimestre debido al repunte de casos de la COVID-19. Se proyecta que el PIB real crezca 6.3 % en el 2021, y que luego se modere a 3 % en el 2022, aunque a mediano plazo no retornará a las tendencias previas a la pandemia ya que las persistentes debilidades en los mercados de trabajo crean riesgos de secuelas, o cicatrices, a más largo plazo”, informó el FMI.
A ello se le agrega que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) consideró que “América Latina y el Caribe es la región más afectada por la pandemia. Además, representa alrededor del 8 % de la población mundial y ha sufrido casi un tercio de todas las muertes debido a la COVID-19 —más de 1.5 millones de personas—. La región también continúa enfrentándose a una gran desigualdad, y a graves problemas económicos y sociales”.

PERSPECTIVA BID
El BID destacó que esperan cerrar este año “con una cifra de 19.500 millones de dólares en financiamiento nuevo para América Latina y el Caribe, al haber ayudado a los países a recuperarse de la pandemia y dar paso a una era de crecimiento sostenible e inclusivo”.
Detalló que esta financiación es la segunda total anual más alta en la historia de la entidad, cuya intención es apoyar a los países en diferentes categorías, entre ellas se encuentra la atención sanitaria durante la pandemia, la digitalización, acciones contra el cambio climático y la educación, entre otros.
“La financiación también ayudará a reducir la desigualdad de género, ampliar los ecosistemas empresariales, y empoderar a las pequeñas y medianas empresas, que representan más de dos tercios de los empleos de la región”, agregó la entidad.
UNIÓN REGIONAL
A inicios de diciembre se llevó a cabo el seminario “De procesos de graduación a procesos de gradación: hacia una renovada cooperación internacional para el desarrollo después del COVID-19”, organizado por la Agencia Chilena de Cooperación Internacional para el Desarrollo y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
En la actividad se concluyó que la región debe tomar una postura de unión, para poder “enfrentar las crecientes asimetrías globales y promover una renovada cooperación internacional para el desarrollo en la era poscovid”.
En tal sentido, la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena destacó que el desarrollo es multidimensional y que el grado de progreso de un país no debería ser medido solo por el PIB per cápita.
A ello se le suma que, durante el trigésimo sexto periodo de sesiones del Comité Plenario de la CEPAL, Bárcena consideró que “la COVID-19 ha evidenciado la necesidad de abordar el problema del financiamiento para el desarrollo de los países de ingreso medio”. Esto fue sustentado porque la región es la más endeudada a nivel mundial.“El alto nivel de endeudamiento resultante de una menor recaudación de impuestos, junto con el incremento de las transferencias corrientes para apoyar a los hogares y las empresas, ha aumentado las necesidades de liquidez de los países, a pesar de la considerable heterogeneidad de su situación fiscal y vulnerabilidad de la deuda”, afirmó.

PROPUESTAS DE FINANCIAMIENTO
Desde la CEPAL se ha recomendado 5 medidas de política que podrían impulsar la recuperación regional. Ampliar y redistribuir la liquidez desde los países desarrollados hacia los países en desarrollo; fortalecer la cooperación regional, incrementando la capacidad de préstamo y respuesta de las instituciones financieras estrechando vínculos con los bancos multilaterales de desarrollo; y llevar a cabo una reforma institucional de la arquitectura de la deuda multilateral son algunas de las recomendaciones.
También se está considerando el proporcionar a los países instrumentos innovadores que contribuyan a capacidad de reembolso de la deuda y evitar el endeudamiento excesivo, e integrar las medidas de liquidez de reducción de la deuda a una estrategia de resiliencia encaminada a construir un futuro mejor.
“En este último punto, el documento subraya como ejemplo el Fondo de Resiliencia del Caribe, un fondo fiduciario establecido como una asociación público-privada, cuyo propósito es financiar intervenciones estratégicas en todo el Caribe, para aliviar dificultades que afectan a la subregión”, detalló la entidad.

POSICIÓN PERUANA
La Cámara de Comercio de Lima (CCL), por su parte, destacó que Perú es la tercera nación con mejor macroeconomía regional, superando a México y Chile. Estos indicadores se basaron en el Índice de Performance Macroeconómico (IPM) 2021, en el cual el país obtuvo un puntaje de -7.7, comparado con otras 22 economías.
“La principal fortaleza de nuestro país se centra en el crecimiento proyectado de 12.8 % para este año; sin embargo, la elevada inflación proyectada en 6.1 % es una de las principales debilidades que, junto a los déficit fiscal y externo de 4 % y 1.7 % del PBI, respectivamente, afectan al IPM peruano”, detalló el jefe del Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (CCL), Óscar Chávez. Entre los ítems evaluados están la tasa de desempleo y de inflación, la tasa de crecimiento del producto, el ahorro fiscal expresado como porcentaje del PBI y la cuenta corriente de la Balanza de Pagos como porcentaje del PBI.
Sin embargo, si bien estas cifras son alentadoras para el país, la entidad adelantó que los resultados no marcan la tendencia que seguirá la economía a largo plazo.
“Perú es el quinto entre diez países con mayor PBI per cápita de la región y representa poco más del 50 % del líder de la región que es Chile”, agregaron.
El informe coloca a Ecuador y Paraguay como líderes del IPM, mientras que aquellos países con menor desempeño fueron Argentina, Venezuela, Colombia y Brasil, entre otras.












































