Hoy, miércoles 28 de octubre, el ministro de Hacienda, John Healey, presentará ante el Parlamento del Reino Unido el presupuesto de otoño. La decisión afecta al comercio minorista del juego, que espera en vilo. Durante meses circuló la posibilidad de subir el impuesto sobre las máquinas recreativas (MGD) de categoría B.
En junio, el centro de estudios Social Market Foundation (SMF) propuso duplicar la tasa del 20% al 40%. Calculó una recaudación de entre 366 y 609 millones de dólares y una reducción de los daños que causan estas máquinas. El ex primer ministro Gordon Brown y varios diputados laboristas respaldaron la idea.
Un aumento menor, sin victoria clara
El Consejo de Apuestas y Juegos (BGC) encargó un estudio sobre esa propuesta. Según el informe, podrían perderse hasta 16.000 empleos, 1.500 casas de apuestas y 34 casinos. El Tesoro recibiría además 165 millones de dólares menos en impuestos.
Después, The Times informó que Healey optó por un aumento menor, de 5%. Muchos en el Reino Unido lo consideran un alivio, pero pocos lo celebran. Greg Knight, director ejecutivo del operador JenningsBet, lo compara con un aeropuerto donde reducen un retraso de tres horas a media hora y todos aplauden. Para él, sigue siendo una gran pérdida para la industria.
Simon Zinger, socio director de Calibri Law, compartió esa preocupación. A su juicio, el incremento de cinco puntos porcentuales representa un resultado relativamente favorable frente a la alternativa de duplicar el impuesto, pero sigue siendo perjudicial para la actividad.
Quién pierde con la subida
El BGC advierte que cualquier aumento pone en peligro empleos y negocios, aunque el daño sería menor que con la propuesta de 20 puntos. El consultor Andrew Bowden calculó que, sin cierres de tiendas, el Tesoro recaudaría unos 160 millones de dólares, una cifra muy inferior a la del SMF. Sin embargo, cada casa de apuestas que cierre reduciría esos ingresos en 206.000 dólares. Bastarían 280 cierres para anular la ganancia neta.
Knight cree que tendría que cerrar “un puñado” de tiendas. La BBC informó que las salas de bingo y los salones recreativos del Reino Unido advierten que cerrarían con esta alza. Buzz Bingo calcula que el 40% de sus locales entraría en pérdidas.
Zinger prevé, además, más multas y medidas coercitivas en 12 a 24 meses. Explica que las empresas recortarían gastos de cumplimiento para proteger sus márgenes. También anticipa una fuga de talento.
Los posibles beneficiados
El sector en línea podría ganar terreno, sobre todo las marcas sin presencia física, como Midnite y Mr Q. El aumento no las afecta y su tamaño les da agilidad para adaptarse a nuevas normas. Zinger afirma que pueden hacer las cosas bien desde el inicio, aunque deben demostrar que cumplen la regulación. Algunos analistas creen que la reestructuración de Flutter en el Reino Unido e Irlanda busca esa misma agilidad.
Dudas sobre las pruebas
Persisten las dudas sobre si la política de juego del Reino Unido se apoya en evidencia sólida. Un borrador del informe del SMF se publicó por error con comentarios internos. Allí se cuestionaba si las cifras de pérdida de empleos eran “demasiado optimistas” y se admitía que no podían estar seguros de la respuesta de la industria.
James Noyes, miembro sénior del SMF, calificó una tasa del 25% como “razonable”. Knight dice que durante el verano recibió muchas consultas de empleados que temían el cierre de su tienda. El sector también criticó las evaluaciones de riesgo financiero y la eliminación del objetivo de permitir el juego, medidas que, según iGB, generan más preguntas que respuestas.
El Reino Unido necesita estabilidad
Lo que el sector busca, por encima de todo, es claridad. Zinger advierte que el gobierno podría pedir más dinero en el futuro. Paul Willcock, de Genting Casinos, dijo que la empresa quiere invertir en el Reino Unido, pero la falta de un marco estable la frena. Simon Thomas, de Hippodrome, pidió garantías de condiciones estables.
Knight pide al gobierno que se comprometa a no tocar el impuesto durante el resto de la legislatura, o durante la siguiente si resulta reelegido. “Simplemente estamos aquí sentados, esperando”, resume.











































