La Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) emitió un comunicado en el que advierte, por primera vez, sobre los mercados de predicción en la Unión Europea. El organismo observó el crecimiento reciente de los contratos de eventos y precisó que estos productos pueden quedar sujetos a las mismas restricciones que ya aplican a las opciones binarias desde 2018. La declaración llega en un momento de notable expansión de este sector, que combina apuestas sobre resultados futuros con estructuras similares a instrumentos financieros.
Antes de este anuncio, varios reguladores de juego europeos ya habían bloqueado el acceso a plataformas conocidas como Kalshi y Polymarket por incumplir la normativa local. En junio, nueve reguladores del continente coordinaron una iniciativa conjunta contra plataformas de apuestas deportivas sin licencia, citando riesgos para la protección del consumidor y la integridad del mercado. Gibraltar, en cambio, adoptó una postura distinta: ese territorio otorga licencias a operadores de mercados de predicción que funcionan como plataformas de apuestas intermediarias.
Contratos de eventos bajo la ley financiera de la Unión Europea
Muchas plataformas asumían que operar con criptomonedas o dirigirse a usuarios profesionales las eximía de cumplir con regulaciones financieras estrictas. La ESMA descartó esa interpretación: aclaró que incluso la distribución dirigida a inversores profesionales o institucionales requiere autorización previa.
El regulador de la Unión Europea confirmó que los contratos vinculados a acciones, índices, tipos de interés, divisas o materias primas constituyen instrumentos financieros y deben tratarse como derivados. Estos activos figuran en el Anexo I de la Directiva sobre Mercados de Instrumentos Financieros II (MiFID II), la norma que desde 2018 somete a los derivados con pagos binarios a medidas estrictas de intervención de productos.
Esa clasificación reactiva la prohibición original de la ESMA, que impidió inicialmente la venta de opciones binarias a clientes minoristas y luego se extendió a todos los países de la Unión Europea. El comunicado establece textualmente que queda prohibida la comercialización, distribución o venta a clientes minoristas de contratos de eventos que cumplan la definición de instrumentos financieros.
Un vacío regulatorio que persiste en la Unión Europea
Aunque la prohibición temporal de 2018 ya expiró, las medidas nacionales permanentes que replican ese enfoque siguen vigentes y mantienen bloqueada la venta a minoristas en toda la Unión Europea. La ESMA dejó abierta una posibilidad adicional: los contratos de eventos que no califiquen como instrumentos financieros podrían quedar bajo la próxima normativa europea sobre Mercados de Criptoactivos (MiCA). Sin embargo, cuando el activo subyacente entra en el ámbito de MiFID II, el contrato debe tratarse obligatoriamente como derivado financiero.
La preocupación por la protección del consumidor —prácticas de marketing engañosas y pérdidas significativas para los clientes— fue precisamente lo que motivó la prohibición original de 2018. La ESMA pidió ahora que la evaluación se extienda a todos los instrumentos financieros con características similares a los contratos de eventos, más allá de los que se comercialicen expresamente bajo ese nombre.
El sector sigue expandiéndose pese a las advertencias
Mientras el debate regulatorio avanza, el sector no se detiene. ADI Predictstreet, socio de la FIFA en mercados de predicción durante el Mundial en curso, anunció la semana pasada que ampliará su oferta en Europa más allá de las apuestas deportivas. Esta empresa fue la primera en obtener, en abril, una licencia en Gibraltar para su producto de mercado de predicción. Posteriormente, la firma tecnológica estadounidense WagerWire también recibió una aprobación en principio para operar en ese territorio.
Queda por definirse cómo se regulará finalmente este sector en Europa, aunque el debate paralelo que se desarrolla en Estados Unidos anticipa que también podrían surgir diferencias sobre si estos productos deben quedar bajo supervisión financiera o de las autoridades de juego.











































