A comienzos de julio, varias voces oficiales en Colombia sorprendieron al afirmar que el sector del juego online aportaba un 4,5% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. Esta cifra, rápidamente replicada en medios y discursos, encendió alarmas en el sector empresarial y atrajo la atención del público. Según Fecoljuegos, se trata de un cálculo impreciso que confunde el volumen total de apuestas con el ingreso económico real del sector.
En efecto, la cifra del 4,5% se habría basado en el turnover, es decir, el total del dinero apostado por los jugadores en plataformas reguladas. Sin embargo, esta cifra incluye los premios que son devueltos a los usuarios y no refleja el valor agregado ni los ingresos netos que realmente recibe la industria, que es el indicador estándar para estimar el impacto sobre el PIB.
El dato real: 0,18 % del PIB con un ingreso neto de COP 2,9 billones
Según Fecoljuegos, el monto total apostado en 2024 superó los COP 45 billones (aproximadamente USD 11.300 millones). No obstante, el ingreso neto real, lo que se queda la industria después de pagar premios, fue de COP 2,9 billones (USD 723 millones), lo que representa apenas el 0,18% del PIB colombiano. Ese, y no otro, es el dato que debe usarse en los análisis económicos y fiscales.
El presidente de la entidad, Evert Montero, subrayó que usar el total apostado como base de cálculo es “una comparación sin sustento técnico” que podría derivar en errores de política pública, especialmente en materia tributaria.
Aportes a la salud: COP 436.000 millones en transferencias
Uno de los argumentos que el sector destaca para subrayar su aporte positivo es el vínculo directo entre el juego regulado y el financiamiento del sistema de salud pública. Según datos oficiales de Coljuegos, las empresas operadoras de juegos online en Colombia transfirieron COP 436.000 millones en 2024, que fueron distribuidos entre las regiones para fortalecer hospitales, centros de atención y programas de salud.
Este monto equivale al 15% del ingreso neto del sector, cumpliendo con la legislación vigente y demostrando un impacto concreto más allá del debate estadístico.
El riesgo de una reforma fiscal mal orientada
Fecoljuegos advirtió que una lectura errónea de los datos podría motivar una reforma tributaria basada en indicadores distorsionados, como gravar el volumen total de apuestas en lugar del ingreso neto. Tal medida, advierten, sería insostenible para los operadores regulados y podría incentivar el juego ilegal, afectando tanto la recaudación como la protección al consumidor.
Colombia fue pionera en América Latina en la regulación del juego en línea desde 2016 y ha mantenido una de las tasas de canalización más altas de la región. Según la federación, mantener un entorno competitivo y transparente depende también de un sistema impositivo proporcional a la realidad económica de la industria.
El caso del juego online en Colombia es un ejemplo claro de cómo una mala interpretación de los datos puede inflar expectativas, distorsionar el debate público y generar medidas contraproducentes. Con un aporte real del 0,18% al PIB y un compromiso comprobado con la salud pública, el sector solicita que cualquier reforma tributaria se base en cifras técnicas, no en proyecciones sin fundamento. El reto ahora es mantener un mercado regulado eficiente, proteger a los usuarios y evitar que las decisiones fiscales, aunque bien intencionadas, terminen por desestabilizar un sector que ha demostrado responsabilidad y crecimiento sostenido.











































