Camboya enfrenta un escenario económico más adverso de lo previsto. El gobierno redujo su proyección de crecimiento del PIB para 2026 del 5% al 4,2%, y ajustó la estimación para 2027 del 5,5% al 5%, al reconocer que la ofensiva contra los centros de fraude cibernético que operan desde casinos locales tendrá un costo económico a corto plazo. A ese factor se suma la incertidumbre generada por el conflicto en Oriente Medio, que ya impacta los precios de los combustibles en el país.
El costo económico de combatir las estafas en los casinos
Las autoridades camboyanas reconocieron de manera explícita que la represión en curso contra los centros de fraude cibernético —muchos de los cuales operaban desde casinos del país— afectará negativamente la construcción, el sector inmobiliario y el consumo interno en el corto plazo.
Desde enero y febrero de 2026, Camboya clausuró 190 centros de estafa en todo su territorio. Entre los establecimientos intervenidos se contaron 44 casinos presuntamente involucrados en actividades fraudulentas realizadas a través de sistemas tecnológicos. Asimismo, las autoridades deportaron a figuras como Chen Zhi, señalado como presunto líder de una de las mayores redes de fraude en línea del mundo.
La Comisión de Gestión del Juego Comercial de Camboya describió estas acciones como una expresión de «regulación reforzada del sector del juego comercial» orientada a garantizar que las operaciones se realicen dentro del marco legal.
Proyecciones divergentes entre organismos internacionales
Los distintos organismos que monitorean la economía camboyana ofrecen lecturas que varían en sus cifras, aunque coinciden en la tendencia general.
La Oficina de Investigación Macroeconómica de la ASEAN+3 (AMRO) proyecta un crecimiento del 4,9% para 2026, con una inflación del 2,9%, y anticipa una mejora en 2027 con una expansión del 5,2% y una inflación del 2,5%. El Fondo Monetario Internacional (FMI), por su parte, estima una expansión del PIB de apenas el 4% para este año, aunque no lo interpreta como una crisis sino como un período de reinicio tras la recuperación postpandemia.
El argumento a largo plazo: inversión y reputación internacional
Más allá del impacto inmediato, varios actores del sector privado y del ámbito regulatorio sostienen que la eliminación de las redes de estafa generará beneficios estructurales para el país.
Duke Lim Heng, vicepresidente de la Cámara de Comercio de Camboya, afirmó que controlar las estafas tecnológicas y las bandas criminales es condición indispensable para atraer inversión extranjera. Las redes de fraude romántico y con criptomonedas, advirtió, suelen estar articuladas con actividades como el lavado de dinero y la trata de personas, lo que deteriora la imagen del reino ante los mercados internacionales.
Amnistía Internacional cuestiona la profundidad del compromiso
Sin embargo, no todos los observadores comparten el optimismo oficial. Amnistía Internacional puso en duda la coherencia del gobierno camboyano en su lucha contra el cibercrimen.
Montse Ferrer, representante de la organización, señaló que, pese a la publicidad dada a las operaciones de clausura, «las pruebas demuestran que, al mismo tiempo, se está permitiendo la apertura de casinos donde operan redes de estafas abusivas». La declaración sugiere que los avances en materia de aplicación de la ley podrían ser selectivos o insuficientes para desmantelar el problema de fondo.
La guerra en Oriente Medio agrava el panorama
Las proyecciones económicas de Camboya están sujetas a revisión en función de cómo evolucione la situación bélica en Oriente Medio, cuyas consecuencias ya se sienten en los precios de los combustibles del país.
Desde febrero, la gasolina aumentó un 30%, el diésel un 87% y el propano un 70%, con este último casi duplicando sus niveles anteriores al conflicto. Si las hostilidades se prolongan, AMRO advierte que el impacto se extendería a los precios de los alimentos, el turismo, el transporte y la industria manufacturera. El Banco Asiático de Desarrollo estima que una guerra prolongada podría incrementar la inflación hasta en 3,2 puntos porcentuales en los países miembros de la ASEAN, lo que agravaría aún más el ya ajustado margen de crecimiento camboyano.











































