El senador de Brasil Irajá Abreu declaró que el texto del Proyecto de Ley (PL) N.º 2234/2022, conocido como Proyecto de Ley de Casinos, está listo para someterse a votación en el Senado Federal. En una entrevista concedida al medio Radio Senado, el legislador reiteró que la propuesta podría avanzar antes de que comience el receso parlamentario, previsto entre el 18 y el 31 de julio de este año.
La iniciativa contempla la regulación de los casinos físicos y las salas de bingo en todo el territorio brasileño, además de la legalización de dos actividades históricamente asociadas al juego informal en el país: el jogo do bicho y las apuestas hípicas. El proyecto llega en un momento simbólico para el sector, ya que en abril de este año se cumplieron 80 años de la publicación del Decreto Ley N.º 9215, la norma que prohibió los casinos físicos en Brasil desde mediados del siglo pasado.
Un debate con más de dos décadas de historia
La discusión sobre la legalización de los casinos en Brasil no es reciente. Distintas versiones de proyectos similares circularon en el Congreso Nacional desde comienzos de los años 2000, sin lograr el consenso político necesario para avanzar hasta la etapa final de votación. El PL 2234/2022 representa el intento más consolidado hasta la fecha, al reunir en un solo texto la regulación de casinos, bingos, jogo do bicho y apuestas hípicas, actividades que hasta ahora habían sido tratadas de forma fragmentada en distintas iniciativas legislativas.
Esta unificación responde, en parte, a una estrategia legislativa para ampliar la base de apoyo político. Al incorporar al jogo do bicho, una práctica de lotería informal profundamente arraigada en la cultura popular brasileña pese a su situación de ilegalidad histórica, el proyecto busca sumar el respaldo de sectores sociales y económicos vinculados a esta actividad, además del respaldo empresarial que tradicionalmente impulsa la legalización de casinos.
El respaldo político a la iniciativa
Abreu manifestó confianza en que el proyecto cuenta con los votos necesarios para avanzar en el Senado Federal. El legislador calificó a los casinos como una actividad estratégica para la economía brasileña, con capacidad de generar ingresos directos para el Estado y de reactivar un sector que, según su diagnóstico, permanece estancado: el turismo.
El congresista también trazó un paralelismo con la experiencia internacional. Según su argumento, la legalización del juego responsable en países de la OCDE, el G20, Europa, Asia y Estados Unidos duplicó el flujo de turistas que comenzaron a visitar esos destinos tras la apertura regulatoria. Con base en ese precedente, Abreu sostiene que una regulación similar en Brasil permitiría que la actividad quede bajo supervisión estatal, contribuya a la creación de empleo y amplíe la recaudación fiscal del país.
La postura del Ejecutivo
El respaldo del proyecto no se limita al Poder Legislativo. Ese mismo año, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva declaró que sancionaría la propuesta en caso de que fuera aprobada por el Congreso Nacional, una señal que consolidó las expectativas de avance de la iniciativa entre los sectores que impulsan la regulación del juego en Brasil. Esta postura del Ejecutivo contrasta directamente con la posición de Girão, quien ha manifestado su desacuerdo público con el enfoque presidencial sobre el tema.
El respaldo presidencial resulta relevante para el trámite legislativo, dado que reduce el riesgo de un eventual veto una vez aprobado el proyecto en ambas cámaras. En el sistema legislativo brasileño, la sanción presidencial constituye la última etapa antes de que una ley entre en vigor, por lo que contar con el compromiso anticipado del Ejecutivo otorga mayor previsibilidad a los actores del sector que siguen de cerca el proceso, entre ellos operadores internacionales de casinos, cadenas hoteleras y fondos de inversión con interés en el mercado brasileño.
Qué sigue para el proyecto de ley de casinos
Con el receso parlamentario de julio como fecha límite informal, la votación del PL 2234/2022 se perfila como uno de los eventos regulatorios más relevantes para la industria del juego en Brasil durante el primer semestre del año. De aprobarse en el Senado, el proyecto deberá continuar su trámite en la Cámara de Diputados antes de llegar a la sanción presidencial, un recorrido que podría extenderse más allá del receso de julio dependiendo de la agenda legislativa de la segunda mitad del año.
De concretarse la aprobación final, la normativa habilitaría un mercado de casinos físicos que permanece prohibido desde hace ocho décadas, con potencial impacto directo sobre el turismo, la recaudación fiscal y la generación de empleo formal en el sector. El caso brasileño se suma, además, a una tendencia regional donde distintos países de América Latina han avanzado en los últimos años hacia marcos regulatorios más amplios para el juego de azar, tanto físico como online, en busca de formalizar mercados que hasta entonces operaban en la informalidad o bajo prohibiciones parciales.











































