Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, publicaría la semana que viene el decreto que regulará las apuestas deportivas en el país. El borrador del proyecto fue dado a conocer por Games Magazine Brasil y se estima que la firma del mandatario se llevará a cabo antes del 10 de mayo.
Entre los principales puntos del texto se puede observar que la ley no limita el número de operadores en el territorio nacional y establece una tasa de autorización de 22,2 millones de reales válida por cinco años.
La explotación de las apuestas deportivas dependerá de la autorización del Ejecutivo Federal, sin límite en el número de autorizaciones y será realizada por personas jurídicas de derecho privado que presten el servicio a apostadores ubicados en todo el territorio nacional.
Según el decreto, el modelo a adoptar es el de autorización, en el que el solicitante deberá presentar la solicitud de operación junto con los documentos que se relacionan en el documento.
La competencia para autorizar, regular, fiscalizar e inspeccionar las apuestas deportivas corresponderá al Ministerio de Economía. El documento no trata la creación de un organismo para tal fin, por lo que se supone, a primera vista, que la SECAP será la encargada de tal atribución.
La competencia para autorizar, regular, fiscalizar e inspeccionar las apuestas deportivas corresponderá al Ministerio de Economía. El documento no menciona el organismo que tiene esta atribución, pero sí es seguro que estará dentro de la nueva Subsecretaría de Asuntos Especiales, Lotería y Zonas Francas de Exportación.
El ente regulador tendrá 30 días para revisar la documentación y notificar al interesado para que presente los documentos definitivos. Dentro de los 60 días, el regulador debe completar el análisis sobre la concesión de la solicitud.
Las empresas que operan en Brasil, cuando se publique el decreto, tendrán condiciones y plazos “no inferiores a seis meses para cumplir con las disposiciones del documento legal”.
El proyecto establece los documentos que se deben presentar al regulador para obtener la autorización para operar, incluida la acreditación de la calificación técnica, la constitución de la garantía bancaria o financiera y la certificación internacional de sus sistemas, entre otros requisitos.
Para que las empresas extranjeras operen en Brasil, deben tener sucursal en el país y capital y capacidad económica y financiera suficientes para sustentar la actividad a desarrollar. Al menos cuatro profesionales de la empresa deben ser designados para manejar la operación brasileña.











































