Brasil cerró su primer año de mercado de apuestas deportivas regulado con resultados que combinan señales alentadoras y desafíos estructurales que todavía no terminan de resolverse. El informe «La fiebre del oro de Brasil», elaborado por BETBY, reúne datos del sector y el análisis de especialistas para trazar un mapa de lo que ocurrió desde la entrada en vigor del marco normativo y lo que se espera en los próximos años.
El documento posiciona a Brasil entre los cinco mercados de apuestas más grandes del mundo y describe el primer ciclo regulatorio como un laboratorio estratégico que obligó a operadores, reguladores y actores del ecosistema a aprender en tiempo real.
Un arranque marcado por ajustes y transición
El primer semestre de 2024 estuvo dominado por la publicación de ordenanzas y reglamentos complementarios que buscaron consolidar el marco legal del mercado. Según Magnho José, editor de BNLData y presidente del Instituto Brasileño de Juego Legal (IJL), los primeros seis meses fueron de ajustes normativos, mientras que la segunda mitad del año marcó el comienzo efectivo de la transición del mercado informal al legal.
«Si bien la regulación llegó tarde, tras un vacío normativo de casi seis años, su implementación representa un avance significativo. Esta prolongada ausencia de normas fue sumamente perjudicial para el mercado, ya que permitió que varios operadores ilegales operaran en Brasil sin licencias ni supervisión, lo que contribuyó a problemas estructurales y a una percepción pública negativa con la que la sociedad aún lidia hoy», señaló José en el informe.
Esa brecha normativa dejó una herencia compleja: la presencia consolidada de operadores offshore que, al momento de la regulación, ya contaban con bases de usuarios establecidas y ventajas competitivas difíciles de contrarrestar en el corto plazo.
El costo real de operar en un mercado regulado
Fernando Garita, socio director y cofundador de Kabata Group, fue uno de los expertos que destacó con mayor claridad la diferencia entre operar en un mercado offshore y hacerlo dentro de un entorno regulado. Más allá de cumplir con los requisitos técnicos para obtener una licencia, los operadores debieron enfrentar cargas fiscales, integración con sistemas locales, estructuras de cumplimiento normativo y políticas de juego responsable que no existían antes.
«En la práctica, este primer ciclo regulatorio se está convirtiendo en un importante laboratorio estratégico para comprender los costos reales y la dinámica competitiva del mercado brasileño», afirmó Garita.
El ejecutivo también subrayó que la nueva estructura regulatoria en Brasil marcó el inicio de una nueva fase para la industria del juego online en toda América Latina, con implicaciones que exceden las fronteras del país.
Las prioridades para el segundo año de regulación
Con el primer ciclo completado, el foco de los especialistas se desplaza hacia lo que debe ocurrir en 2025 y 2026 para consolidar el mercado. Garita identificó como ejes centrales la eficiencia operativa, la optimización de costos, la retención inteligente de clientes y la construcción de alianzas estratégicas locales.
«Los operadores que logran estructurar operaciones más eficientes tienden a obtener una ventaja competitiva en el mercado», sostuvo el ejecutivo, quien también señaló que el nuevo escenario exige un cambio de perspectiva que vaya más allá de la adquisición masiva de usuarios.
Montgomery, por su parte, identificó como prioridades para el segundo año invertir en la satisfacción del cliente, fortalecer la lealtad de los jugadores, reducir la exposición a quejas y monitorear las oportunidades de fusiones y adquisiciones que el mercado en consolidación comenzará a generar.
José sumó dos preocupaciones de carácter más estructural: la prevención de un aumento en la carga tributaria sobre el sector y el fortalecimiento de las acciones contra los operadores ilegales, además de alertar sobre la necesidad de equilibrar la percepción pública del juego en el entorno político brasileño.
Un mercado en formación con potencial de largo plazo
El informe de BETBY no presenta a Brasil como un mercado maduro, sino como uno en formación, con las tensiones propias de una regulación que llegó tarde y que todavía debe demostrar su capacidad para ordenar un sector que operó durante años en la informalidad. La canalización inicial del 72% es un dato positivo, pero la proyección de retroceso temporal en 2026 recuerda que el trabajo no está terminado.
Lo que sí queda claro es que Brasil representa una oportunidad de largo plazo para los operadores que puedan sostenerse durante la fase de ajuste y construir estructuras eficientes desde adentro del mercado regulado. Las proyecciones hacia 2030 confirman esa tendencia, siempre que el entorno normativo logre consolidarse y la lucha contra los operadores ilegales avance de manera sostenida.











































