La Secretaría de Premios y Apuestas del Ministerio de Hacienda de Brasil (SPA/MF) estableció mediante el Oficio Circular SEI n.º 1062/2026/MF que las funciones de interacción social están prohibidas en las plataformas de apuestas digitales que operan en el país. La postura fue adoptada a raíz de una consulta presentada por Kaizen Gaming, empresa propietaria de Betano, que tenía previsto lanzar este tipo de funcionalidades para sus usuarios registrados.
El documento fue firmado por Renato Perez Pucci, coordinador general de Fiscalización de Apuestas, y cita expresamente la Ordenanza SPA/MF n.º 722/2024 como base normativa de la prohibición. Según el organismo, el incumplimiento de esta disposición puede derivar en la apertura de un procedimiento administrativo sancionador contra el operador infractor.
Qué propuso Kaizen Gaming y por qué fue rechazado en Brasil
En su consulta, Kaizen Gaming presentó un modelo de entorno social integrado a la plataforma, de acceso exclusivo para usuarios registrados. La propuesta contemplaba la posibilidad de compartir apuestas y actividades de casino mediante publicaciones estandarizadas, la creación de perfiles de usuario, rankings de influencia y cuentas verificadas para exdeportistas, influencers y embajadores de marca.
La SPA consideró que todas estas funcionalidades son incompatibles con la normativa vigente. El organismo argumentó que compartir apuestas, resultados o actividades de juego entre usuarios constituye una forma de transferencia de datos, incluso cuando no existe comunicación directa entre las partes. Con base en esta interpretación, las restricciones previstas en la regulación no se limitan a las herramientas de chat, sino que se extienden a cualquier mecanismo de interacción social dentro de la plataforma.
Juego responsable, en el centro del argumento regulatorio
Más allá del encuadre normativo estricto, la SPA expuso razones vinculadas al juego responsable para justificar su postura. El organismo señaló que la incorporación de funciones propias de las redes sociales puede incrementar el nivel de interacción y el tiempo de permanencia de los usuarios en las plataformas, elevando así los riesgos asociados al comportamiento compulsivo.
La evaluación también consideró el papel de los perfiles con mayor visibilidad dentro de estos entornos. Desde la perspectiva de la Secretaría, los usuarios que acumulan notoriedad, reputación o autoridad dentro de la plataforma pueden ejercer una influencia significativa sobre las decisiones de otros apostadores, con un efecto directo y potencialmente negativo sobre su comportamiento de consumo.
Un precedente que aplica a toda la industria
Con la publicación del oficio circular, la SPA trasciende el caso concreto analizado y establece directrices de aplicación general para todos los operadores con licencia en Brasil. En la práctica, esto significa que cualquier función inspirada en la dinámica de las redes sociales, independientemente del formato que adopte, tenderá a ser considerada incompatible con el marco regulatorio brasileño.
La decisión llega en un momento en que el mercado de apuestas de Brasil atraviesa una etapa de consolidación regulatoria, con la SPA activa en la definición de los límites operativos del sector. Para los operadores que buscan diferenciarse mediante la experiencia de usuario, el oficio representa una señal clara: la innovación en materia social tiene un techo legal preciso.
Brasil se alinea con una tendencia regulatoria global
La SPA subrayó, al cierre del documento, que esta postura no es exclusiva de Brasil. En distintas jurisdicciones, las autoridades regulatorias muestran una preocupación creciente por las funciones que pueden aumentar la frecuencia, la intensidad o el tiempo de permanencia de los usuarios en actividades de juego. Elementos como los chats entre jugadores, las clasificaciones, los sistemas de interacción social o las comunidades integradas en las plataformas son observados con mayor atención debido a su potencial para incentivar una participación más prolongada o recurrente. La decisión brasileña se inscribe así en un movimiento regulatorio más amplio que apunta a contener el impacto de los mecanismos de gamificación y socialización en las plataformas de apuestas digitales, reforzando un enfoque preventivo orientado a proteger a los consumidores y promover un entorno de juego más seguro y responsable.











































