El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha intensificado su crítica al gobierno anterior al responsabilizar a Jair Bolsonaro por la proliferación masiva de plataformas de apuestas online que afectan actualmente al país sudamericano, en declaraciones que marcan el inicio de su campaña de reelección para 2026.
La acusación presidencial contra el gobierno anterior
Durante un acto oficial en Rio Grande do Sul, Lula expresó que tanto sectores católicos como evangélicos tradicionalmente se opusieron a los juegos de azar en Brasil. El mandatario señaló que mientras el Jogo do Bicho, una lotería ilegal tradicional, continúa siendo considerado delito, el gobierno anterior llevó los casinos directamente a los hogares brasileños a través de los teléfonos móviles.
La estrategia discursiva del presidente apunta a establecer un contraste claro entre su administración y la de su predecesor, en el marco de lo que él mismo denominó como el «año de la comparación» entre ambos gobiernos, según informaron medios locales.
El contexto de la legalización: de 2018 a la actualidad
La cronología de la regulación de apuestas en Brasil presenta dos etapas claramente diferenciadas. En 2018, durante el gobierno de Michel Temer, se aprobó la Ley 13.756 que autorizaba las apuestas de cuota fija en eventos deportivos, pero esta normativa no fue reglamentada durante la gestión de Bolsonaro entre 2019 y 2022, lo que permitió que el mercado operara en una zona gris legal durante varios años.
La situación cambió radicalmente con el retorno de Lula al poder. A fines de 2023 se sancionó la Ley 14.790, estableciendo un marco regulatorio integral que entró en vigor el 1 de enero de 2025, requiriendo autorización oficial del Ministerio de Hacienda para operar plataformas de apuestas en territorio brasileño.
El marco regulatorio actual y sus desafíos
La nueva legislación ha transformado completamente el panorama de las apuestas en Brasil. Las empresas ahora deben pagar una licencia de 30 millones de reales (aproximadamente 5.4 millones de dólares) por cinco años de operación, además de cumplir con un impuesto del 12% sobre los ingresos brutos. Los apostadores, por su parte, enfrentan un gravamen del 15% cuando sus ganancias netas superan ciertos umbrales.
Durante la primera ronda de autorizaciones, 30 sitios web de 14 empresas recibieron autorización permanente por cinco años, mientras que 52 empresas adicionales obtuvieron permisos temporales, generando ingresos de 2.010 millones de reales (324 millones de dólares) para el Estado brasileño.
El impacto social: un problema de salud pública
Las cifras revelan la magnitud del fenómeno. Un estudio del Banco Central de Brasil determinó que en agosto de 2024, aproximadamente 5 millones de personas beneficiarias del programa social Bolsa Familia transfirieron 3.000 millones de reales (542 millones de dólares) a plataformas de apuestas.
El presidente Lula no ha ocultado su preocupación por el aspecto sanitario de esta situación, afirmando que la ludopatía requiere tratamiento médico especializado y que conoce personas que perdieron sus viviendas y vehículos debido a la adicción al juego. El mandatario incluso advirtió que si la regulación no resulta efectiva, no dudará en prohibir completamente las apuestas.
La estrategia fiscal del gobierno de Lula
El equipo económico del gobierno actual ha implementado una estrategia fiscal agresiva hacia el sector. El Ministerio de Hacienda brasileño proyecta recaudar miles de millones de reales mediante la tributación del sector, fondos que se distribuirán entre educación, deporte y turismo según lo establecido en la normativa.
Esta semana, la Secretaría de Premios y Apuestas anunció la creación de un laboratorio virtual para combatir el mercado ilegal de apuestas, reforzando el control estatal sobre la actividad. La campaña «Impuestos BBB: multimillonarios, bancos y apuestas» del Partido de los Trabajadores propone aumentar la carga tributaria para los sectores más rentables de la economía.
El Bloqueo de Plataformas Ilegales
Como parte del endurecimiento regulatorio, el gobierno brasileño anunció el bloqueo de aproximadamente 2.000 páginas de apuestas que operan sin autorización oficial. Esta medida busca canalizar toda la actividad de apuestas hacia operadores legalizados que cumplan con las obligaciones fiscales y de juego responsable establecidas por la ley.
Perspectivas para 2026: el juego como bandera electoral
Con las elecciones presidenciales acercándose, Lula ha convertido la regulación de las apuestas en un elemento distintivo de su campaña. El contraste con la administración Bolsonaro, que legalizó sin regular, versus su gobierno que regula con mano dura, forma parte de la narrativa que el mandatario busca consolidar de cara a su intento de reelección para un cuarto mandato.
El debate sobre las apuestas online en Brasil trasciende lo meramente económico o fiscal para convertirse en un tema de salud pública, protección social y estrategia política que continuará marcando la agenda del país sudamericano durante los próximos meses.











































