El primer ministro australiano, Scott Morrison, ordenó ayer por la noche el cierre de todos los bares, restaurantes, clubes y casinos. El cierre, que está destinado a minimizar una mayor propagación del coronavirus, está programado para durar “al menos seis meses”.
Morrison dijo que las autoridades se vieron obligadas a aumentar su respuesta después de que muchos australianos se burlaran de las pautas de distancia social, con miles de personas acudiendo a las playas el fin de semana y socializando en bares.
Las escuelas seguirán con sus labores regulares, aunque el funcionario dejó abierta la posibilidad de cerrarlos si empeora la crisis causada por el coronavirus, que ya ha cobrado siete vidas e infectado a más de 1600 personas en el país.
Australia se une a países de todo el mundo que luchan por convencer a las comunidades de que presten atención a las advertencias sanitarias. En el Reino Unido, los esfuerzos de distanciamiento social tampoco lograron detener suficientemente las infecciones y el primer ministro, Boris Johnson, ha cerrado pubs, restaurantes y centros de ocio.











































