Según estimaciones de la industria, la nueva Ley de Regulación del Juego y de Prevención de la Ludopatía de la Comunidad Valenciana, que entrará en vigor mañana tendrá un grave impacto económico en el sector.
Según ha contabilizado el sindicato Unión General de Trabajadores (UGT) y las asociaciones del sector, se espera que lleve al cierre de más de 400 salones de juego y a la pérdida de casi 3000 empleos directos del sector y cerca de 8000 indirectos.
La nueva legislación, que sustituye a la vigente de 1988, establece que los salones de juego y los locales de apuestas no se podrán instalar a menos de 850 metros de los centros escolares, y que tendrá que haber una distancia mínima de 500 metros entre estos establecimientos.
Además, las máquinas tragamonedas deberán tener (en el plazo de doce meses desde la entrada en vigor de la ley) un sistema de activación por control remoto, como el de las máquinas de tabaco, para evitar el acceso al juego de menores de edad y de inscritos en el registro de personas excluidas de acceso al juego, y mientras no se usen no emitirán estímulos sonoros, visuales o lumínicos.
La nueva ley fija una moratoria de cinco años para nuevas autorizaciones de establecimientos de juego o de explotación de máquinas de tipo B o recreativas con premio destinadas a ser instaladas en locales de hostelería o similares, y contempla sanciones de hasta 600 000 euros y cierre locales en caso de las infracciones muy graves.
Asimismo, se restringe la publicidad del juego, que estará prohibida en los medios de comunicación públicos y en el exterior de los locales de juego, y se darán ayudas a los medios que hagan campañas contra la ludopatía.











































